Martes, 17.09.2019 - 13:29 h

Aumenta la discordia entre Japón y Corea del Sur: dejan de ser socios preferentes

Tokio acelera las restricciones a Seúl ante la creencia de que no garantizan la venta militar de productos fabricados con material japonés-

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, en una comparecencia ante la prensa
El presidente japonés, Shinzo Abe, aprobó la retirada de Corea del Sur de su lista comercial preferente. / Gobierno de Japón

El Gobierno de Japón decidió este viernes retirar a Corea del Sur de su lista de socios comerciales preferentes ante la sospecha de que Seúl no aplica medidas de seguridad suficientes en el sector tecnológico, lo que supone un paso más en el contencioso entre ambos países.

La medida fue aprobada este viernes por el Gabinete de Gobierno que lidera Shinzo Abe, y amplía las limitaciones que Tokio aplica desde comienzos del pasado julio a los materiales químicos básicos que adquieren compañías surcoreanas para fabricar pantallas y chips de memoria.

Tokio mantiene que estas restricciones se deben a que Seúl no es capaz de garantizar que dichos materiales terminen siendo utilizados con fines militares por terceros países, mientras que Corea del Sur las considera una represalia de Japón por una disputa que tiene sus orígenes en la colonización nipona del país vecino entre 1910 y 1945.

La decisión de Japón llega después de que los cancilleres de ambos países trataran sin éxito de resolver sus diferencias durante un encuentro celebrado la víspera en Bangkok, y entrará en vigor el próximo 28 de agosto, según anunció el ministro japonés de Comercio, Hiroshige Seito, en rueda de prensa.

En la práctica, supondrá que Corea del Sur deje de tener acceso a procedimientos simplificados para la compra de materiales y tecnología de origen japonés susceptibles de uso militar, un estatus del que disfrutaba desde 2004 junto a un grupo de otros 26 países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Alemania o Australia.

La medida ahonda en el deterioro de las relaciones bilaterales entre Tokio y Seúl, que atraviesan su peor momento de las últimas décadas, y podría tener impacto también en otros ámbitos de colaboración entre ambos países, como el de seguridad y defensa.

El desencadenante de la situación fue el fallo del Tribunal Supremo surcoreano de finales de 2018, que contemplaba que las empresas niponas con presencia en Corea del Sur fueran obligadas a pagar compensaciones a ciudadanos coreanos (o a sus herederos) esclavizados por estas compañías durante la II Guerra Mundial.

Con base en el tratado de 1965 Japón, que colonizó la península coreana entre 1910 y 1945, donó 300 millones de dólares a las víctimas, dinero que la dictadura militar de Park Chung-hee no hizo llegar a todas, motivo por el cual miles de ellas denunciaron recientemente al Gobierno de Corea del Sur.

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