Martes, 19.03.2019 - 07:57 h
La electricidad subió un 7% en octubre

La moratoria renovable pasa factura en el recibo de la luz cinco años después

El crecimiento de la potencia de energías limpias está estancado desde 2013 y la aportación renovable siguió a la baja el pasado año

Gráfico renovables.
 

Las energías renovables eran caras; la evolución de las primas, insostenible y la energía solar, inmadura. Con esos tres argumentos, el Gobierno del PP congeló en el año 2012 la inversión en energías renovables en una España ahogada por la crisis. Cinco años después llega la factura. La falta de nueva potencia renovable y una regulación deficiente, junto a condiciones meteorológicas adversas amenazan con disparar –una vez más- los precios de la electricidad, con un fuerte impacto en sectores de la sociedad que aún no han salido del pozo de la crisis.

En octubre, el recibo medio de electricidad se ha encarecido un 7% respecto a septiembre. Es la mayor subida desde enero, cuando se encareció casi un 10% con respecto al mes anterior, según datos del simulador de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Pese a todo, el secretario de Estado Daniel Navia aseguró ayer mismo que hay que tener una "visión a medio plazo", y subrayó que "a día de hoy estamos por debajo de los precios de 2015".

La tensión sobre los precios no es casual. En octubre, la falta de lluvia y de viento obligó a recurrir al gas y al carbón para cubrir la demanda. Son recursos más caros, pero obligados porque no hay alternativa. No hay más renovables. El crecimiento de la potencia renovable está estancado desde 2013. Sólo representa el 0,18% de la nueva potencia instalada en los últimos cuatro años, según precisa el experto en energía Javier García Breva, con datos de Red Eléctrica de España.

El Gobierno abre la mano

El Gobierno, forzado por la UE, ha abierto la mano para sumar 8.000 MW renovables nuevos en el horizonte de 2020. Pero mientras tanto, los precios reflejan el parón de los últimos años. Mientras el consumo de renovables creció en todo el mundo un 4,8% en 2015 y en Europa un 9%, en España descendió un 3,1%, de acuerdo con el informe de la asociación de empresas de renovables Appa. En 2016, la aportación renovable cayó también un 0,2% mientras en Europa crecieron un 1,2%, según el informe Appa 2016. En 2016 sólo se instalaron 43 Mw renovables nuevos.

Es todo un contraste. Con las energías renovables necesitadas de respiración asistida, las importaciones de combustibles fósiles marcan récords. En los ocho primeros meses de 2017 el déficit comercial energético se ha incrementado un 35%, hasta 14.693 millones de euros, y las importaciones energéticas un 43,1%. Es un coste que pagan los consumidores. 

Si se mantiene la tendencia, se confirmará el pronóstico que realizó el propio ministro de Energía, Álvaro Nadal, a principios de año. Entonces, el ministro avanzó que en 2017, el recibo de la luz podría encarecerse en unos 100 euros.

El riesgo futuro

Para Hugo Morán, Secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Rural del PSOE está claro que "la única posibilidad de intervenir en los precios, para reducirlos, es mediante las tecnologías renovables". En su opinión, la congelación que se registró hace cinco años conlleva ahora otro riesgo, que "el mix renovable futuro no responda a las necesidades reales y se concentre en una sola tecnología". Un dato: Más del 50% de los 8.000 MW renovables que deberán entrar en funcionamiento en 2020 son eólicos.

La eólica, con 23.057 MW, es la tecnología renovable con más potencia instalada, con 23.057 MW. Le siguen la fotovoltaica (4.674 MW); la termosolar (2.300 MW); la minihidráulica (2.102 MW); y la biomasa (1.038).

Los precios de la electricidad también son sensibles a las decisiones regulatorias. Para bien y para mal. Las malas decisiones pueden dejar a un país fuera de las tendencias que marcarán el futuro de la energía en todo el mundo. El parón de los últimos años afecta al desarrollo tecnológico de la energía eólica, de la solar fotovoltaica y a la generación descentralizada, entre otras actividades. Afecta, en suma, al desarrollo futuro, basado en tecnologías no contaminantes.

En cuestión de empleo, el parón renovable también tiene sus cifras. Negativas, por supuesto. Según los datos de Appa, el empleo en el sector de las renovables se situó en 74.566 puestos de trabajo el pasado año. Son 2.760 menos que el año anterior, con un descenso cercano al 50% respecto al año 2008.

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