Martes, 17.09.2019 - 12:00 h
Dependen de Tragsa (Sepi) y el Ministerio de Agricultura

Jugarse la vida contra el fuego pero no llegar ni a 'mileurista': hablan los BRIF

Los 560 miembros de las 10 bases BRIF apenas cobran "900 euros netos al mes" y 3,80 euros de plus por día de trabajo en un gran incendio forestal.

Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF) acudiendo a un fuego
Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales. / Ministerio para la Transición Ecológica

Son la élite de quienes pelean cara a cara contra el fuego en los grandes incendios forestales. Según el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las BRIF (Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales) son “unidades helitransportadas de personal altamente especializado en la extinción de incendios forestales, que pueden actuar en cualquier punto del territorio nacional donde sean necesarios”. Los 560 hombres que componen las BRIF se juegan la vida para apagar las llamas que cada verano asolan buena parte de nuestra geografía, pero estas brigadas de élite, que pertenecen a la empresa pública Tragsa, dependen de Agricultura y acaban de actuar, por ejemplo, en los grandes incendios que sufrieron la última semana de junio las Tierras del Ebro (Tarragona) o la zona sur de la sierra de Gredos en Ávila (Gavilanes y Pedro Bernardo) ‘disfrutan’ de unas condiciones laborales “penosas” y no llegan ni a mileuristas. Tragsa paga “1.000 euros brutos, 900 netos y 3,8 euros por cada día” que “nos jugamos la vida luchando contra el fuego por el plus de peligrosidad, penosidad…”

Así lo atestiguan tres de los miembros de las BRIF con los que ha hablado La Información: Carlos Martín, de la BRIF de Pinofranqueado (Cáceres), Cristóbal Medeiros (BRIF de Laza, Orense) y Alfredo ‘Fredi’ Muñoz (BRIF de Prado de los esquiladores, Cuenca). Es más, son lo que se llama trabajadores fijos discontinuos y entre diciembre y enero los BRIF se van un mes al paro. “Si fuera por el dinero y nuestras condiciones laborales no estaríamos aquí ninguno”, aseguran.

En 1992, frente la problemática de los grandes incendios forestales y ante la evidencia de que no había suficiente personal altamente especializado para combatir con eficacia y seguridad este tipo de fuegos a nivel estatal, el ya desaparecido ICONA creó las dos primeras BRIF (Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales). A estos equipos se les dotó de helicópteros de transporte capaces de permitirles actuar en cualquier punto del territorio nacional donde fuera necesario. Actualmente, el MAPAMA tiene en servicio diez BRIF y sus bases se ubican en zonas de alto riesgo de incendio o de elevada riqueza forestal que es necesario proteger. Al mismo tiempo, se buscan localizaciones estratégicas que permitan alcanzar en helicóptero cualquier punto del Estado en un plazo de tiempo razonable.

Las diez BRIF existentes actualmente se encuentran en Daroca (Zaragoza), Tabuyo del Monte (León), Puntagorda (La Palma, Tenerife), La Iglesuela (Toledo), Tineo (Asturias), Puerto del Pico (Ávila), Ruente (Cantabria), Prado de los esquiladores (Cuenca), Pinofranqueado (Cáceres), Laza (Cáceres) y Lubia (Soria). Cada una de ellas está compuesta por 2 helicópteros de transporte y tres equipos formados por una cuadrilla A y otra B cada una de ellas compuesta por un capataz jefe de cuadrilla, un especialista BRIF motoserrista, seis especialistas BRIF y un preparador físico. Además, en cada base hay dos técnicos y dos emisoristas. Trabajan exclusivamente en extinción de incendios de junio a octubre, a requerimiento de las comunidades autónomas que los solicitan, ya que las competencias contraincendios están en manos de las autonomías; el resto del año, menos el mes en el que se van al paro, se dedican a labores de prevención de incendios forestales, quemas controladas, formación y colaboración en todo tipo de eventos para los que se las requiera.

Las BRIF desconvocan los paros para mañana y los días 4 y 5 de octubre ante el preacuerdo con el Gobierno
Efectivos de las BRIF preparan un cortafuegos / EUROPA PRESS.

Precisamente esta actividad tan tasada y la falta de coordinación en ocasiones con las comunidades autónomas, incluso con la Unidad Militar de Emergencias (UME), “a los que hemos formado nosotros en la lucha contra el fuego”, son criticadas por los miembros de las BRIF. “Había alerta por ola de calor los días 28, 29 y 30 de junio y aviso de gran peligro de incendios, pero pese a ello la Comunidad de Castilla y León” (allí se formó el 28 de junio del gran incendio de la zona sur de la Sierra de Gredos, “no tenía activos sus medios contra incendios hasta el 1 de julio”, explica Carlos Martín, miembro de las BRIF y delegado de CCOO en las brigadas. O lo sucedido entre los pasados meses de febrero y marzo cuando se registraron más de cien incendios forestales en Asturias y otro medio centenar en Cantabria, pero los trabajadores de las BRIF “no pudimos ir a ayudar en su extinción porque no tenemos disponibilidad de ir a los incendios forestales que se producen fuera del periodo de campaña de extinción, entre junio y octubre”.

Y es que las BRIF nacieron como respuesta a los grandes incendios que se producen habitualmente en la temporada de verano, aquellos que superan las 500 hectáreas, y los problemas de combate que estos representan debido a su extensión, dificultad de ataque y alta peligrosidad. Las competencias en incendios forestales están transferidas a las comunidades autónomas desde el año 1984, junto con las transferencias correspondientes a la gestión de los montes y del medio rural, por lo que los medios de extinción, su planificación y su disposición sobre el territorio dependen de estas últimas, pero muchas veces carecen de los recursos necesarios para luchar contra el fuego, por lo que deben de requerir la ayuda de los medios del Gobierno central y ahí es donde entran en juego los medios de extinción aéreos y las BRIF.

“Estamos un poco ‘tronaos’ porque hay que tener un punto de locura para jugarse la vida entrando en los lugares más inaccesibles del monte mientras están siendo devorados por las llamas”, repiten. “¿Peligro? Pues sí, lo hay y mucho”, insisten los miembros de las BRIF, pero “tienes los protocolos y lo que tienes que hacer tan automatizado, que no lo piensas en el instante”, explica Cristóbal Medeiros (32 años, 2 hijos, 14 años en las BRIF y miembro de la de Laza, Orense, donde es coordinador de los delegados de la UGT en las BRIF). “Si siguiéramos todos los protocolos de seguridad que nos enseñan cuando nos forman sería imposible apagar un incendio. Trabajamos con seguridad, pero a veces, si hay que apagar un incendio…”, cuenta este hombre que estuvo, por ejemplo, ayudando en la extinción del gran incendio de Horta de Sant Joan (Tarragona) en 2009, donde murieron seis operarios que pertenecían al Grupo de Refuerzo de Actuaciones Forestales (GRAF) de la Generalitat.

Alfredo ‘Fredi’ Muñoz,  es delegado de CCOO, tiene 40 años y lleva 19 trabajando en las brigadas. Actualmente está en la de Prado de los esquiladores (Cuenca) y su BRIF acudió al pavoroso incendio que el último fin de semana de junio devoró más de 6.000 hectáreas en la Ribera del Ebro (Tarragona) y que se originó por el almacenaje irregular de estiércol en una granja de pollos. “La gente, a veces, es muy imprudente”, explica Muñoz, quien resalta la “gran dificultad que tuvo la extinción del fuego por su extensión, lo intrincado del terreno, la vegetación muy seca y las condiciones tan adversas que se daban: viento de entre 40 y 70 kilómetros por hora, temperaturas cercanas a los 40 grados y menos del 30% de humedad”.

Carlos Martín, capataz de cuadrilla en la BRIF de Pinofranqueado (Cáceres) acaba de llegar a su base tras trabajar en la extinción del incendio de El Arenal (Ávila), que acabó por ser controlado este martes 2 de julio tras tres días de dura lucha contra el fuego. “Vuelves a casa con la satisfacción del trabajo bien hecho. En este caso teníamos que consolidar un flanco del fuego y así lo hicimos y eso te produce una satisfacción de servicios a la sociedad, de hacer algo útil… Porque si es por las condiciones laborales y salariales que tenemos…”

En eso coinciden Carlos, ‘Fredi’ y Cristóbal: “Las condiciones son precarias. Sólo estamos aquí, jugándonos la vida en muchas ocasiones, por vocación, cierto espíritu de aventura, inquietud, servicio a la sociedad…. Y todo por menos de mil euros al mes”. Un dinero que “era ‘goloso’ en 2005, 2006, cuando yo entré en las BRIF para trabajar en verano y poder pagarme los estudios”, cuenta Cristóbal Medeiros, “pero que ahora sigue igual. Todos nos hemos planteado en ocasiones irnos, de hecho 8 miembros de mi BRIF de Laza se van a ir a otros trabajos, pero ¿A dónde voy yo con una familia ya asentada, niños…?”

Las BRIF, tras años de lucha, siguen, al menos no ha sido plasmado todavía en la legislación, sin ser considerados como bomberos forestales y persiguen ahora, por ejemplo, conseguir la segunda actividad para que los “compañeros que no logren pasar las exigentes pruebas físicas anuales no se vean en la calle y puedan trabajar en otras labores, logísticas por ejemplo”. Mientras seguirán jugándose el pellejo ante las llamas de calcinan cada año buena parte de nuestro patrimonio natural. La élite contra los grandes incendios en España porque las BRIF siempre actúan en primera línea de fuego, ya que sus técnicos y capataces tienen tal preparación, que son imprescindibles para estabilizar el avance de los incendios. Y es que “la batalla contra los incendios se gana siempre en tierra, ya que las descargas de agua de los medios aéreos no sirven para nada sin ese cuerpo a cuerpo de las brigadistas de tierra contra el fuego”, cuenta la periodista leonesa María Antonia Reinares, que hace un año escribió un libro sobre la historia de las BRIF: ’25 años BRIF. Una historia forjada a fuego’.

Segúnn un informe que acaba de publicar la organización ecologista WWF España es el segundo país del sur de Europa, solo por detrás de Portugal, con más incendios forestales. Cada año hay 12.000 siniestros y se queman cerca de 100.000 hectáreas. Un paisaje inflamable que se está convirtiendo "en un polvorín" por el cambio climático según explican los propios brigadistas. Aquellos que se enfrentan cara a cara con el fuego. Trabajadores fijos discontinuos, dependientes de la empresa pública Tragsa, y del MAPAMA, que no llegan ni a mileuristas.

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