Se reduce el número de británicos y alemanes

España 'devuelve' a los países árabes los turistas cedidos tras las crisis políticas

Los hoteles nacionales han reducido sus precios un 4,6% durante el mes de agosto con el fin de captar el máximo número de viajeros posible. 

Costa turca
Costa turca, una de las zonas receptoras de los turistas que pierde España. / Pixabay

España y turismo son dos palabras que van de la mano para la mayoría de los extranjeros. En cambio, este sector estratégico para los españoles está empezando a perder adeptos en favor de los mercados mediterráneos que tras la Primavera Árabe comienzan a recuperarse. La inestabilidad política, los atentados terroristas en el norte de África y el intento de golpe de estado en Turquía provocaron un parón de este sector en países que son rivales directos de España. Desde 2011, nuestro país ganó los turistas que ellos dejaron de recibir y ahora ha llegado el momento de comenzar a devolvérselos. 

Los principales mercados que se han visto reducidos son el de alemanes y el de británicos, que junto con los franceses forman la pole de las nacionalidades de turistas que llegan a nuestro país. Desde que comenzase el año y hasta el mes de junio, España ha recibido más de 37 millones de viajeros, de los cuales casi 8,5 millones han sido británicos, un 2% menos que en el mismo periodo del año anterior, y 5,16 millones han sido alemanes, un 5,7% menos que en el ejercicio de 2017. Pero ¿cuál es el nuevo destino de estos turistas?

Las playas de Turquía se han vuelto a llenar y en las de Túnez y Egipto los extranjeros empiezan a colocar sus toallas en la arena tras el recelo producido por las protestas políticas y el riesgo terrorista. España, mientras tanto, trata de solucionar la situación con una reducción de los precios de sus hoteles en un 4,6% durante el mes de agosto, según un informe de Mabrian, con el fin de poder llenar sus alojamientos y llegar a niveles de ocupación cercanos a los de años anteriores. 

El INE reseñó esta misma semana la bajada del 0,2% de las pernoctaciones durante el primer semestre del año, marcando así la primera caída desde 2013. España se había beneficiado al acoger a los turistas que la Primavera Árabe había alejado de los destinos del norte de África y de Turquía. Ahora que las cosas comienzan a calmarse en estas zonas del planeta, los viajeros han vuelto a dar un paso adelante y a elegir estos destinos para sus vacaciones. 

Y es que el turismo de sol y playa es uno de los más disputados del mundo. La arena blanca del Caribe, las calas de las Islas Baleares o las tranquilas playas de Turquía son solo algunos de los destinos entre los que los viajeros pueden elegir para disfrutar de su descanso. Los últimos estudios sobre precios destacan que los hoteles de las zonas costeras de Turquía son un 73% más baratos que los de las regiones vacacionales españolas y esta es una de las razones que vuelven a atraer a los turistas internacionales. 

Por ejemplo, una noche en un alojamiento de tres estrellas cuesta en las Islas Baleares 151 euros de media, que se reducen hasta los 100 en la Costa Blanca. En cambio, el precio medio de una pernoctación en la costa Marmaris, uno de los parajes más bellos de Turquía, apenas se sitúa en los 53 euros, niveles en los que España no puede competir. Al subir de categoría, el coste se eleva hasta los 193 euros en el caso de las Baleares, que continúa como el destino nacional más caro, y hasta los 100 euros de media en la región costera turca. 

Además, Mabrian también ha realizado un estudio sobre la satisfacción de los huéspedes de los hoteles turcos y de los españoles. Los alojamientos del país de Erdogán reciben mejores opiniones en el caso de las categorías de tres estrellas que ninguno de los destinos españoles y se sitúa al mismo nivel que los nacionales en el caso de los alojamientos de cuatro estrellas

Túnez comienza a crecer

Por otra parte, la percepción de los turistas ha comenzado a cambiar con respecto a los países del norte de África, sobre todo en el caso de Túnez, que a pesar de no haber recuperado la normalidad política tras la Primavera Árabe ha conseguido alcanzar los 92,36 puntos en una escala de 100 en cuanto a la apreciación de seguridad por parte de los turistas. 

Del mismo modo, este mismo índice refleja un grado de satisfacción global de los turistas con el conjunto del país de 85,53 puntos y con el producto turístico de 71,61 puntos. Todo ello ha conseguido que, durante el primer semestre del año, el país norteafricano ha aumentado sus ingresos provenientes del turismo en un 40%, gracias a los 3,2 millones de viajeros que visitaron Túnez en los seis primeros meses del año. 

El país comenzó a perder turistas en 2015, tras los atentados al Museo de Bardo en la ciudad balneario de Susa. En ese momento, Túnez sufrió una reducción del 25,18% en la llegada de visitantes y una caída del 38,56% en los ingresos provenientes del flujo de viajeros internacionales, según datos de la escuela de turismo tunecina.

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