Miércoles, 24.10.2018 - 03:23 h
Pretende devolver 2.500 millones hasta 2020

Comisiones, prisas con BMN... Goiri acelera ante la presión del dividendo

La entidad necesita resultados en los dos próximos años para compensar la desviación de su previsión en el euríbor.

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Bankia fuerza sus palancas de negocio a corto para cumplir su objetivo estratégico. / EFE

Bankia no solo ha gripado el motor principal de su Plan Estrátegico, sino que además tardará mucho tiempo en arrancarlo. De hecho, su propulsor, el euríbor, está un 260% por debajo del nivel que la entidad había estimado a finales de año. Por ello, la firma ya se prepara para sacar el mayor lustre posible a los resultados a corto plazo, mientras que espera que la subida de tipos haga el resto en el largo plazo. Una situación que su consejero delegado, José Sevilla, ya ha apuntado: “El escenario ha cambiado algo en el corto plazo, aun así no debería tener impacto en el largo plazo”.

Por ello, para cumplir con la hoja de ruta que obliga a devolver más de 2.500 millones en los próximos años, Bankia necesita nuevas palancas a corto plazo que impulsen su beneficio. El hecho es que el equipo gestor ya las ha puesto en marcha y alguna ya están funcionado. Esa es una de las razones por las que el mercado ha reaccionado positivamente a la cuentas presentadas por la entidad, aunque a lo largo del día se ha moderado.

El margen de intereses es el principal generador de ingresos para cualquier entidad comercial, y se compone de dos elementos: por un lado, un margen de ganancia, un porcentaje, y por otro el volumen de préstamos. Al estar el primero limitado por el euríbor -en carteras ya suscritas- y por la competencia en crédito nuevo, solo queda la opción de agrandar el segundo factor de manera orgánica. Por ello, la primera palanca ha sido la de integrar lo más rápido posible a BMN, porque en poco tiempo Bankia tiene en balance 22.000 millones de créditos generando ingresos.

Las prisas de Bankia por integrar BMN no solo se quedaba en tener en balance 22.000 millones en créditos más, sino que acelerar el proceso le ha generado otras ventajas. Entre otras, le ha permitido aplicar su política de comisiones, más agresiva, a los clientes de BMN desde dos enfoques: por un lado, los pagos normales por el desarrollo del negocio bancario; por otro, atraer clientes a los productos de inversión de Bankia y con ello generar un mayor volumen de cobros por gestión. El resultado de ambas políticas, es que las comisiones han crecido un 25,6% por encima del primer semestre de 2017. El aumento, que se hace sobre datos de Bankia sin BMN, se divide a su vez en un crecimiento del 12,1% en medios de pago y hasta un 15% en fondos de inversión. Las previsiones de Bankia es acabar en torno a los 1.100 millones en volumen neto de comisiones a finales de 2018.

La última gran ventaja que da la integración exprés de Bankia y BMN es que adelanta las sinergias que espera el grupo. El consejero delegado de Bankia reconocía que han acelerado el ERE, está completo al 87%, en la entidad para lograr en este 2018 sumar hasta 100 millones en reducción de costes administrativos, se preveían 66 millones en la hoja de ruta. El problema en este punto es que pese al adelanto, no queda claro que se puedan arañar más de los 190 millones presupuestados. Aun así, concentrar las sinergias en 2018 y 2019 le permite presumir de sus resultados en ambos ejercicios, a costa de penalizar los previstos en 2020.

En la actividad bancaria, no solo genera beneficios la parte alta, los ingresos, sino también la parte más baja, las dotaciones por insolvencia. Si el banco es capaz de reducir las provisiones que destina para posibles impagos, es capaz de mejorar el beneficio. En el caso de Bankia, ha acelerado la venta de activos tóxicos, para mejorar el coste del riesgo y con ello amortizar una cantidad menor. En total, en el primer semestre se han reducido en 1.700 millones de euros los activos de mayor riesgo, denominados NPAs, con lo que logra una importante caída de la mora. A menor morosidad, el dinero que se aprovisiona es menor. Además, se le añade una pequeña 'trampa' contable que es reducir ligeramente el ratio de cobertura de los activos, desde el 56,5% en diciembre de 2017 al 55% en junio de 2018. Con ambos efectos conjuntos, la entidad se puede dotar menos dicha partida, lo que se traduce en un mayor beneficio. De hecho, en el segundo trimestre el volumen de dotaciones cae casi un 30%.

Vista de una de las oficinas Ágiles de Bankinter, especialmente surtidas de cajeros y líneas de cajas para transacciones.
Bankia ha completado un 87% del ERE tras la absorción de BMN. / EP

Por último, Bankia prevé blindarse para que los tipos negativos no sigan dañando su balance. La entidad ha decidido reducir el valor de su cartera crediticia que no está cubierta. Dicho de otra manera, aquellas carteras más expuestas a variaciones de tipos, que no tienen cubiertas las posibles pérdidas de valor mediante futuros, se venden. Ese hecho genera una menor contribución al margen de intereses, en este caso 33 millones, aunque se compensa con una mejora del Rendimiento Financiero, más conocido como RoF.

Bankia se lanza a por el crédito

Por otro lado, la firma buscará una mayor dinámica comercial que le ayude a generar volumen adicional con el que compensar los tipos bajos. En especial, sobresalen dos: la primera y principal, es que ya puede entrar de lleno en el crédito corporativo -antes estaba limitada-, ya sea a grandes empresas o el crédito promotor. De hecho, en 2018 espera otorgar préstamos al sector promotor por más de 500 millones, lo cual eleva la rentabilidad al ser el que mejor interés paga.

A lo largo del segundo trimestre, Bankia ha adoptado una mayor dinámica para captar crédito de todo tipo. La actividad comercial de la firma se ha disparado a lo largo del trimestre: un 18,1% en nuevas hipotecas, un 34,6% en nuevos préstamos al consumo y hasta un 35,8% superior en créditos corporativos. Además, se ha conseguido mejorando sin que el margen de clientes, la diferencia entre lo que cobra y lo que paga por el dinero, se haya resentido.

Por último, el banco ha sacado pecho de una fuerte generación de capital de máxima seguridad, CET1, con 46 puntos básicos. Se trata de prácticamente todo el capital que Bankia pretendía producir a lo largo del año. La noticia ha sido acogida con optimismo por el mercado, puesto que a partir del 13%, la entidad se había comprometido a devolver capital. Ahora, se espera que acabe el año en torno al 12,65%, muy cerca del límite puesto.

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