Domingo, 15.09.2019 - 13:04 h
El juicio será en noviembre

Jaime Botín, en la Polinesia con la vista aplazada por contrabando de un Picasso

El excapitán de Bankinter lleva todo el verano con su barco museo anclado en este rincón del mundo. Su juicio fue aplazado el pasado julio.

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Jaime Botín.

El financiero Jaime Botín está pasando un verano según lo previsto. En aguas de la Polinesia francesa donde lleva todo el estío con su barco Adix fondeado y su avión, un Piaggio Avanti P180, cerca. La base de operaciones es el puerto de Faaa, (en tahitiano Fa'a'ā), una comuna francesa situada en la subdivisión de Islas de Barlovento. Tenía su yate ya anclado antes de la vista de julio, por un cuadro de Picasso, que acabó suspendiéndose. 

Voló en su jet privado hasta Madrid, pero no se sentó en el banquillo. El Juzgado de lo Penal número 27 aplazó hasta noviembre el juicio que acusaba al expatrón de Bankinter de un delito de contrabando de bienes culturales por haber intentado sacar de España el cuadro de Pablo Picasso 'Cabeza de mujer joven', pintado de 1906 y valorado en 26 millones de euros, sin la autorización pertinente del Ministerio de Cultura.

La Polinesia francesa, unas aguas también frecuentadas con asiduidad por otros magnates como Rafael del Pino (Ferrovial), aseguran un verano fuera del foco. En ellas Botín se siente como en casa y no porque acuda con frecuencia, sino porque su barco, el velero Adix en el que se cometió el supuesto delito de contrabando, es como una segunda residencia.

Adix, el velero de Jaime Botín.
Adix, el velero de Jaime Botín. / D.R.

El yate tiene 64 metros de eslora, ocho metros de manga y una superficie de 1.720 metros cuadrados. Alberga una tripulación de 14 personas y hay una biblioteca con espacio para 1.000 volúmenes. El cuadro de Picasso nunca viajó solo en este barco de bandera británica. En el mismo, también hay obras de arte de similar valor, un Turner, un Sisley, un Corot, un Scott y un Van Goyen, entre otras. 

Botín se reafirma con sus íntimos en las declaraciones que hizo al New York Times en 2015, cuando contó a este medio sus problemas con la justicia española por su intento de vender la obra. Él siempre ha tenido claro que la obra es suya, no propiedad del Estado, y que solo él como legítimo propietario puede decidir sobre su futuro. "Es como si un día entran en mi casa de Madrid y deciden que mis obras de arte son suyas", espetó entonces al medio estadounidense. 

Cabeza de Mujer, de Picasso
Cabeza de Mujer, de Picasso. / EFE

El banquero adquirió la obra en Londres en 1977 y su defensa afirmó que el cuadro "fue pintado en el extranjero, se compró en el extranjero y allí ha tenido siempre su domicilio permanente. Por tanto, no ha podido ser exportado ni licita ni ilícitamente". También alegó que la obra estuvo durante años a bordo del Adix, de nacionalidad británica y bautizado así en honor a su segunda esposa Adela Bermúdez, de ahí que esté sometido a las leyes de aquel país.

Cronología de un supuesto contrabando VIP

"Pese a ser plenamente consciente de la total y patente prohibición administrativa expresa, en vigor desde entonces", dice la Fiscalía, "el acusado trasladó el cuadro al yate de su propiedad, cuando en el mes de junio estaba atracado en el puerto de Valencia, con la finalidad de sacarlo ilícitamente de nuestro país, dando instrucciones a su capitán para que ocultara a las autoridades la presencia de la obra en el barco".

En el mes de julio de 2015, el barco atracó en el puerto de Calvi (Córcega, Francia), con el cuadro a bordo, mientras Botín contrató con la empresa Netjets Transportes Aéreos, S.A. la reserva de un vuelo para el 31 de julio de 2015 y trasladarse con el cuadro hasta Ginebra (Suiza). El banquero dio orden al capitán del buque para que embalara el cuadro para su traslado fuera de la embarcación. 

Vender para ayudar a sus cinco hijos

Los servicios aduaneros franceses se percataron de la falta de autorización administrativa para sacarlo de España. El ministerio público entiende que los hechos son constitutivos de un delito de contrabando de bienes culturales por el que pide cuatro años de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y multa de 100 millones de euros

Algunos miembros de la familia han instado a Botín a abandonar el país, pero él es firme y así lo ha manifestado a su círculo de confianza. "Pero me quedaré aquí en España. Para asegurarme de que las personas que me hicieron esto pagarán". Mientras tanto, la Polinesia asegura un verano fuera de los focos en familia. No hay que olvidar que en la entrevista a New York Times el financiero recalcó que decidió vender el cuadro durante la crisis económica de 2012 para revertir los beneficios "en una firma familiar de inversión que beneficiaba a sus cinco vástagos (Marcelino, Alfonso, Gonzalo, Marta y Lucrecia)".

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