Sábado, 17.02.2018 - 22:24 h
5.000 millones al año

El mapa de la alta sociedad cinegética: quién es quién entre los cazadores VIP

Empresarios, banqueros y aristócratas poseen fincas desde las que controlan las cacerías. Estos son los dueños de los cotos de caza más exclusivos.

Mapa fincas de caza, 12 de febrero de 2018
   

Quienes han estado en la Dehesa de los Llanos aseguran que es un ejemplo de gestión agrícola, ganadera y cinegética sostenible. La finca, situada a tan solo quince kilómetros de Albacete, pertenece al marqués de Larios desde el siglo XIX. La familia ha sabido compatibilizar la explotación agropecuaria y cinegética en sus diez mil hectáreas de finca. Aquí triunfan el queso artesanal, su aceite de oliva y el vino Mazacruz.

El coto, uno de los sancta santorum de la perdiz roja y en el que también los jabalís, ciervo, gamos o muflones viven en libertad, se encuentra en una extensa zona de monte poblado de romero, jara y carrasca y coronado por un lago natural. Aquí, algunos personajes públicos, como Francisco Franco o el rey Juan Carlos I,  han disfrutado de las comodidades de la casa palacio de más de veinte dormitorios desde cuyas paredes saluda algún que otro Goya.

La Casa Larios entró en el sector de los caldos en los años 20 para después incorporar la ginebra. Aunque fueron los vinos los que lograron dar popularidad a los negocios familiares, también contribuyeron al despertar industrial de Málaga a través de Industria Malagueña, Ferrocarril Málaga-Córdoba, Sociedad de Vapores, Compañía de Seguros, Barico de Málaga, ingenios azucareros, explotaciones mineras y entidades agrícolas.

Pertenece al holding Mazacruz

La titularidad de la finca la ostenta el holding Mazacruz, con propiedades en toda España y valorado en más de 700 millones de euros. El grupo, creado en 1994 por Carlos Gutiérrez-Maturana Larios Príes, está gestionado por Carlos, nacido del primer matrimonio del fundador con Julia Altuna y actual marqués de Paúl. Sin embargo, desde el fallecimiento de su padre en 2004, la fortuna ha sufrido está los reveses de una herencia polémica y mal resuelta entre los hijos del primer y segundo matrimonio.

Tras trece años, y un laberinto judicial que suma 40 procesos judiciales, el pasado mes de abril un tribunal dictó la disolución del emporio. Casi al mismo tiempo la sociedad que gestiona esta propiedad, Dehesa de los Llanos S.L., con un activo valorado en algo más de catorce millones de euros, nombraba como administrador único al marqués.

Más de 5.000 millones 

No hay duda que España es un emporio de la caza. No sólo la pasión por este deporte ha unido a reyes, aristócratas, banqueros, empresarios, jueces, políticos, toreros…. sino que nuestro país es uno de los destinos preferidos de cazadores de todo el mundo por su riqueza cinegética y su biodiversidad.

Dice la Oficinal Nacional de la Caza que el sector generó más de 5.000 millones de euros. El Círculo Fortuny rebaja la cifra a 3.635.756.996 euros y valora en 43 millones de hectáreas, divididas en unos 33.000 cotos, las propiedades que se dedican a la actividad cinegética. De ellos, solo el 2% son intensivos, esto es, los que se dedican a la caza mediante sueltas periódicas de piezas criadas en granjas. Los propietarios de estos cotos intensivos suelen ser familias de la alta sociedad o acaudalados empresarios agrícolas y los clientes, sobre todo, nacionales pero también extranjeros entre los que destacan los franceses, ingleses, alemanes y americanos.

Una de las piezas más preciadas es la perdiz roja. Los cazadores cuentan que nada es comparable a la bravura, agilidad y al vuelo vertical de esta pieza. El ojeo de perdiz es un arte que comenzó en España a finales del siglo XIX, cuando Alfonso XII involucró a las familias más importantes para que en sus propiedades se cazara bajo esta modalidad. Después, con la dictadura, fue el general Franco quien le dio un nuevo impulso.

La realeza de El Crespo y La Toledana

Esta especialidad se puede practicar en El Crespo, un coto de 20.000 hectáreas de colinas de frondosa vegetación, olivares o llanuras de trigo y cebada situado en Fuenllana, Ciudad Real, que garantiza la caza tradicional, la excelencia en el servicio y una estancia basada en un trato hospitalario que han probado cazadores de élite de todo el mundo. Al frente están María Contreras de Landaluce, el “alma” de una empresa que dirige “con talento y sensibilidad, cuidando cada detalle”, Pedro de Borbón Dos Sicilias, duque de Calabria y primo del Rey Felipe VI, y su suegro, José Manuel Landaluce. Ambos se criaron con el olor de la pólvora y la vida les unió en esta aventura en la que se respira caza por los cuatro costados.

Pedro de Borbón, ingeniero de caminos, tiene otra finca cinegética ‘La Toledana’, junto al Parque Nacional de Cabañeros. Aquí reside gran parte del tiempo, junto a su mujer, Sofía Landaluce, y sus hijos, y aquí se ha visto en alguna ocasión a la familia real. Apasionado del campo y la naturaleza, puede decirse que todas las empresas que gestiona tienen algo que ver con la naturaleza. Ha fundado empresas de alimentación animal, gestionado fincas forestales, agrícolas, ganaderas y cinegéticas a través de Agrocinegética San Humberto, Forestal de Boniches, Piensos Thurma S.L., Hato 13, Turolense Forestal, Dehesa de la Higuera, (que comparte con sus hermanas) Gerystec, Gubel S.A.. Por 400 euros, el cazador tendrá a su disposición una flora de servicios ‘premium’, como ojeadores, secretarios, un cargador o un camarero, el perrero y el guarda.

La Nava, cacerías a medida 

También en La Nava, un coto situado en Castellar de Santiago que visitan miembros de la realeza, magnates internacionales, líderes mundiales y grandes fortunas como el fabricante de armas Beretta. Convertida en la ‘Meca de la caza menor’ la gestiona Javier Juan Medem de la Torriente, otro cazador de renombre y miembro de una de las sagas familiares con más leyenda en el mundo de la caza. Ricardo Medem, abuelo de Javier, acompañaba a Franco en sus cacerías. Ricardo, su tío, es uno de los tres españoles distinguido con el premio Weatherby y Roberto, su padre, siguió con la tradición. En la boda de Javier fue testigo el Rey Felipe VI.

Con solo 25 años, se centró en diseñar un producto selecto de organización de cacerías en España. Y lo ha logrado. Cacerías de lujo a medida en 1.000 hectáreas en pleno corazón de la naturaleza en Castellar de Santiago que lo convierte en un paraíso salpicado de olivos, viñas y paisajes infinitos natural, un remanso de paz y del lujo en el que cazar y alojarse de un hotel de siete estrellas decorado por su mujer, la interiorista Almudena del Moral.

La organización se encarga de todo: flamantes vehículos 4x4 con chóferes particulares, doncellas ataviadas de uniforme o la importación de armas. Estos son algunos de los ingredientes de un servicio exclusivo de caza en el que cada día de safari puede llegar a costar 60.000 euros. Sumen ceros y Vips en esta lista. Carolina de Mónaco, el Rey Emérito, la jequesa de Qatar, CEOs como el de CocaCola ya han disfrutado de este paraíso al que se puede llegar aterrizando en su aeropuerto privado. La sociedad que gestiona este aeródromo se gestiona a través de la empresa Pista La Perdiz S.L. en la que el banquero Jaime Botín, con propiedades en la zona, tiene un 50% y derecho de servidumbre incluido.

Castilla-La Mancha, a la cabeza

En Castilla-La Mancha se aglutinan la mayor parte de las fincas propiedad de los empresarios más relevantes de nuestro país. Utilizan sus propiedades para su uso y disfrute y para cerrar acuerdos y agasajar a otros empresarios. Un buen ejemplo es Villar Mir, que adquirió La Salceda, de 2.800 hectáreas a Mario Conde, y La Dehesa del Carrizal, en Retuerta del Bullarque, en la que elabora vinos.

En Aranjuez, a tan solo 50 kilómetros de Madrid, Manuel Falcó, VI duque de Fernán Nuñez, posee La Flamenca, un coto de 4.000 hectáreas, punto de encuentro para cobrarse sus populares perdices. Aquí estuvo Manuel Fraga junto a otros dirigentes populares justo un día antes de la tragedia del Prestige. También han pisado sus terrenos Felipe VI y Letizia. Con aeropuerto privado, más de 60 ojeos diferentes, los huéspedes se alojan en la Casa del Monte, una residencia confortable, muy próxima al palacete que ocupa el duque en lo alto de una colina. La finca la gestiona a través de la sociedad Explotaciones La Flamenca S.L, constituida en 2016 y de la que es administrador único. Tiene en su hemeroteca alguna que otra denuncia de los ecologistas por ampliar la veda fuera de las fechas oficiales.

Javier Corsini Freese es el encargado de organizar las cacerías. El empresario es hermano del ex presidente de Renfe con el gobierno de Aznar, yerno de Manuel Prado y Colón de Carvajal, íntimo del Rey emérito Don Juan Carlos, y amigo personal de Jaime de Marichalar. No es su única finca. Javier Corsini organiza a través de la empresa Great Spanish Hunts cacerías de diferentes especies en “las mejores fincas” de España y en otros países como Rumanía, Rusia o Nueva Zeland, además de ofrecerse como intermediario para vender y comprar fincas con total la discreción. Otros reputados cazadores como Fernando Saiz Luca de Tena e Íñigo Moreno de Arteaga, marqués de Laserna y cazador de fama internacional casado con Teresa de Borbón Dos Sicilias, hermana del infante Don Carlos, gestionan la finca 'La Camocha', propiedad del conde de la Cañada, Manuel de la Barreda.

Muy cerca del coto se encuentra otro coto, Pinos Altos, una extensión de diez mil hectáreas con un lujoso hotel de catorce habitaciones del siglo XVI restaurado propiedad de la familia Saiz Luca de Tena desde . Allí se alojó el ex presidente americano George Bush durante su visita a nuestro país acompañado del Rey emérito. Sus dueños venden exclusividad, trato exquisito y elegancia clásica. En el equipo trabaja también Beltrán Cotoner, hijo de Nicolás Cotoner, marques de Ariany y nieto de Nicolás Cotoner y Coroner, marqués de Mondejar y primer jefe de la Casa del Rey.

Casi la mitad de las 40.800 hectáreas del Parque nacional de Cabañeros son fincas privadas. Entre sus propietarios de la que llaman la ‘Marbella de invierno’ figuran apellidos ilustres como Alberto Cortina y Alberto Alcocer, cuyas escopetas son bien conocidas. La puntería de Abelló es bien en estos lares en los que posee, entre otras, la finca ‘El Lobillo’, de 7.000 hectáreas, o Las Navas, en la que cría corzos de concurso. Aunque la caza está prohibida dentro de este entorno natural, se permitió a los propietarios este método para controlar la caza mayor hasta 2020 gracias a una enmienda introducida en el Senado por el Partido Popular.

Entre Toledo y Ciudad Real se sitúa 'Finca Cabañeros', una gran finca privada de caza con cortijo incluido propiedad del matrimonio formado por el naviero Alejandro Aznar y Mónica Oriol, ex presidenta del Cículo de Empresarios. El titular de la propiedad es la empresa Ibaizabal, presidida por Alejandro Aznar, presidente de las Bodegas Marqués de Riscal. La finca tiene varias sanciones en su haber. Entre otras, una multa de 220.000 euros por abrir cinco cortafuegos sin permiso en una parte de la finca que pertenece a Comercial Marítima de Transportes que se suma a otra que condenó a los dueños a pagar otros 230.000 euros por cortafuegos abiertos en la parte del coto cuyo dueño es Inmobiliaria del Bullaque.

Ambas empresas están participadas por el grupo financiero Ibaizabal. Los ecologistas también denunciaron al matrimonio por construir en la vivienda de 1.900 metros cuadrados un resort de lujo para cazadores.  El empresario heredó la privilegiada finca de su familia con posesiones en la zona desde 1940. En un principio tenía casi 17.000 hectáreas pero se redujo a 7.000 cuando el Gobierno adquirió el resto por 4,8 millones de euros. En este coto han cazado famosos como Franco, Fraga o los marqueses de Villaverde.

En este paisaje de cotos privados, al suroeste de Albacete, en Povedilla, encontramos la finca El Palomar, un paraíso cinegético al que llegan cazadores de todo el mundo y en el que el Rey Emérito batió el récord de venado en 1988 y en el 2000. Su propietario es el ganadero Samuel Flores, uno de los mayores propietarios de tierras en nuestro país y suegro de Adolfo Suárez Illana. Posee esta propiedad desde 1900 cuando la adquirió a la Casa Montijo.

Toros en Los Samueles

En ella pastan Los Samueles, sus regios toros, que conviven en la dehesa con venados, corzos, ciervos, muflones, perdiz roja o especies protegidas como el águila o el búho imperial junto a tierras de cultivo de cereal. Cazar en esta inmensa finca cuesta a partir de 300 euros por día. También se puede pasear a caballo, pescar en el pantano privado que existe en el centro de la finca, celebrar reuniones, o campamentos de verano a los que han asistido, entre otros niños, ilustres como Felipe Juan Froilán y su hermana Victoria Federica o los hijos de Ortega Cano y Rocio Jurado.

Flores cría aquí una yeguada que se trajo en el 2000 desde ‘Los Alarcones’, otra de sus fincas, y cuyos ejemplares pueden adquirirse. La finca la gestiona a través de Agropecuaria Sierra Morena El Palomar S.L., de la que es el accionista mayoritario y administrador único. No es la única. Tiene otras muchas fincas en las que organiza jornadas de caza menor como Castillo de Montizón, en Villamanrique, o Coto Camilo, a tan solo quince minutos de El Palomar. Las gestiona a través de Castillo de Montizón S.L. y Coto Camilo S.L.. Ambas tienen activos millonarios y arrojan unos ingresos muchos más discretos que la anterior.

Los Melonares, una finca con sabor andaluz

Pisamos, por último, Castilblanco de los Arroyos en Sevilla. ‘Los Melonares’, una finca de 1.000 hectáreas con solera con exuberantes dehesas, profundos barrancos y bellas praderas bañada por un embalse. Allí la familia Madariaga ha creado un cortijo señorial con recio sabor andaluz en el que sentirse cómodo mientras se disfruta de la caza de perdiz, de jabalí o de caza a mano mientras se disfruta de paseos en un entorno natural privilegiado y del ‘taco’, un exquisito aperitivo con el sabor de la tierra.

El coto también cuenta con un museo de caza de fama internacional y la exposición de trofeos de Valentín Madariaga, el primer cazador español que ganó el Premio Weatherby en 1977, equivalente al Nobel en el sector con más de 200 safaris a sus espaldas y 350 piezas cobradas. Gallego, afincado en Sevilla, heredó la pasión por la caza y la naturaleza de su padre, pasaba cincuenta días al año cazando en cualquier parte del mundo de la que le faltara una especie. En la ciudad hispalense, creó la primera consultoria que asesoraba a empresas, fue promotor y directivo de múltiples sociedades. Tras su fallecimiento en 2002, sus cinco hijos heredaron el grupo empresarial MP , su afición por la caza y el coto. La finca la gestionan a través de la empresa Hacienda Los Melonares, desde 2004, en la que figura sus hijos Romualdo, como administrador único, y Paz, como apoderada. Romualdo es el actual presidente del legado familiar.

La lista está inacabada, pero este recorrido es un buen ejemplo de cómo España sigue siendo un país de ilustres cazadores.

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