Sábado, 23.03.2019 - 16:22 h
"Algunos consideramos que era obligación ser gobierno de todos"

Vila se desmarca y dice que cuando el TC anuló la consulta nunca más la reconoció

Asegura que el referéndum "mutó en una gran movilización política" tras su suspensión y que no se incurrió en ningún gasto público.

Juicio del procés
Imagen de los acusados en la primera sesión del juicio por el procés/ EFE

El exconsejero del Gobierno de Carles Puigdemont que dimitió un día antes de que se aprobara la bautizada como DUI en el Parlamento catalán, Santi Vila, ha refrendado ante el tribunal que juzga los hechos del procés su divorcio con cualquier plan secesionista. De esta forma, Vila ha sido el primero de todos los acusados en anular el sentido del referéndum del que ha dicho que, tras la suspensión por parte del Tribunal Constitucional de las leyes que iban a dar pie al mismo, dejó de entenderlo como tal. "Mutó de referéndum a una gran movilización política que tuvo gran sentido pero nunca más lo reconocí como referéndum", ha apuntado al arranque de su interrogatorio.

"Yo dimito frustrado porque a partir de la noche del 1 de octubre en el seno del movimiento soberanista hay una discrepancia de interpretaciones sobre lo que ha pasado ese día. Algunos los reconocen como una movilización que obliga y les interpela y otros, sin embargo, estamos convencidos de que lo que ha pasado es una movilización muy importante de más de dos millones de ciudadanos a favor de la independencia pero que también ha habido dos millones y medio de catalanes que se han quedado en casa y han contemplado que había una movilización de la que no se sentían interpelados. Algunos consideramos que era obligación ser gobierno de todos. Yo formé parte de los políticos que interlocutaron con altos dirigentes del PSOE y del Gobierno de España que también tenían un alto interés en la conciliación y evitar el choque institucional", ha manifestado a preguntas del fiscal Fidel Cadena.

Así, ha continuado relatando sus últimas horas en el equipo de Carles Puigdemont y ha asegurado que en el marco de las negociaciones con miembros del Ejecutivo de Mariano Rajoy dio su "palabra" de que cumplirían lo pactado, que pasaba por la convocatoria de elecciones. Por ese motivo le trasladó al entonces presidente de la Generalitat que si no se iba a ir por esa vía y se iba a jugar a ser "aprendices de mago", dimitiría de su cargo, como así hizo el 26 de octubre de 2017. "El contexto tiene que ver con una lógica gubernamental en la que intentábamos tensar la cuerda pero que no se rompiera y encauzar un sentimiento ciudadano cívico, pacífico y muy persistente", ha apuntado Vila, quien se enfrenta a una petición del Ministerio Público de siete años de prisión por los delitos de malversación y desobediencia.

Vila, que en un primer momento ha dicho que se quedó "doblemente tranquilo" cuando Puigdemont le comunicó que no se financiaría la consulta ilegal con partidas de las arcas públicas, ha hecho autocrítica al reconocer que "todos" podían haber sido más responsables en la gestión de estas horas clave en Cataluña. De hecho, se ha preguntado cómo se acabó actuando de una forma tan "alocada" y "tan poco acorde" con España, a la que ha definido como un "estado moderno y democrático".

"Impropio de una sociedad como la catalana"

"Lamento profundamente lo que ha pasado. Es impropio de una sociedad como la catalana. Teníamos que haber hecho las cosas de una forma distinta. Yo, que soy crítico, también quiero subrayar y creo que algún exministro lo ha verbalizado, que si fuera ahora igual haríamos las cosas de otra forma", ha recalcado a preguntas de la abogada del Estado Rosa María Seoane. Además, ha matizado que su polémica salida del Ejecutivo de Puigdemont a las puertas de que el Parlament declarara la fallida independencia de Cataluña no se debió a ningún temor por represalias, sino que dimitió por frustración. "Nadie contemplábamos que pudiéramos tomar ninguna decisión que pudiera tener consecuencias penales", ha aseverado.

En su fugaz interrogatorio, que apenas ha durado una hora, también ha asegurado que no le cesó Puigdemont porque estimó los buenos contactos que tenía con políticos del PSOE y del PP en Madrid, lo que a su juicio, era una posición "valiosa". Finalmente, y aunque ha reconocido que su afinidad política con Puigdemont "llegó a su fin", ha calificado de "lamentable" su actual situación y ha insistido en que las cosas se podrían haber hecho de otra forma. 

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