Los cambios de temperatura, los culpables

Cómo prevenir en el 'mal' del otoño: los trucos para evitar coger un resfriado

Como cada año por estas fechas, los catarros hacen su aparición en escena. Con una serie de pautas, se pueden prevenir.

Gripe
Los resfriados son típicos en esta época del año / EFE

Es el mayor clásico de otoño y el que más nos preocupa, ya que nos puede dejar fuera de juego varios días, además de las molestias que produce. Hablamos del resfriado, que es típico en estas fechas debido a los cambios de temperatura que se producen entre el día y la noche -con calor al mediodía y frío al ponerse el sol- y a que nuestras defensas bajan al reducirse el aporte de energía que nos da el sol veraniego. 

Como señalan desde la Sociedad de Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, el catarro es probablemente la enfermedad más frecuente y consiste en "una infección de origen viral del sistema respiratorio, que produce congestión y dificultad para respirar, dolor de garganta, estornudos o secreciones nasales, entre otros síntomas". Lo peor de todo es que es bastante contagiosa y afecta por igual a personas de todas las edades. Lo 'bueno' es que se trata de una afección leve y su recuperación es rápida, aseguran los expertos, aunque puede dilatarse entre una o dos semanas.

Pero se puede evitar o, al menos, minimizar sus efectos, tal y como aseguran desde esta organización. Y todo a través de las siguientes pautas. En primer lugar, y una de las cosas más básicas, es importante lavarse bien las manos en esta época. Porque desde la organización Lavado de Manos señalan que son más de 200 patologías las que pueden contagiarse a través de ellas, y una de estas es el resfriado.

También recomiendan taparse la cara al estornudar, utilizar pañuelos desechables y evitar, en la medida de lo posible, el contacto con personas resfriadas. Algo que muchas veces es imposible, por lo tanto habrá que intensificarse el lavado de manos y procurar no tocarse la cara. Ventilar la casa es otro aspecto esencial, para que el ambiente no se vicie, al igual que debe hacerse en oficinas, colegios y lugares muy concurridos.

Para coger defensas, lo recomendable es tomar alimentos ricos en vitamina D. Así, en estos meses en los que cambia la dieta podemos aprovechar para incorporar champiñones, pescados azules y queso. También conviene consumir vegetales, alimentos ricos en Omega 3 y productos naturales con propiedades antibióticas, como el ajo o la cebolla. La vitamina C también es básica, así que hay que intentar tomar zumo de naranja natural -o naranja en fruto- al menos una vez al día. 

Asimismo, recomiendan reducir los estados de ansiedad y estrés para que el sistema inmunológico no se debilite, bajen las defensas y, por tanto, haya vía libre para la entrada de infecciones. Para ello, imprescindible hacer algo de ejercicio e intentar dormir un mínimo de siete horas al día. Igual de importante es evitar el alcohol y el tabaco, pues también debilitan el organismo -lo que aumenta las probabilidades de resfriarse- y que los resfriados sean más duraderos. 

Por último, y quizá lo más importante, la Sociedad de Otorrinolaringología señala que no debemos automedicarnos -costumbre que tenemos muchos, de hecho, la cifran en más de la mitad de los españoles-, porque realmente no sabemos si lo que tomamos es realmente eficaz. Por ejemplo, para tratar un resfriado no es útil el antibiótico, ya que éste trata las bacterias, no los virus, como es un catarro. 

Y para que las temperaturas bajas de la mañana no nos hagan enfermar, lleva siempre contigo una chaqueta y procura utilizar prendas que puedas irte quitando durante el día, que sean transpirables y no provoquen sudoración. Porque si llevamos ropa muy gruesa en estas fechas, también corremos el riesgo de caer enfermos por el cambio brusco de temperatura que se puede producir a mediodía. 

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