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Bule Bule: los secretos del protagonista de la nueva tarde-noche madrileña

Cocina de los cinco continentes se sube a la tarima para brindar con los mejores cócteles.

Bule Bule
Bule Bule / Bule Bule

¿Quién dijo que había que elegir entre cenar o salir de marcha? Madrid está despertando de un letargo en el que se había sumergido hace más de una década, en la que obligaba a sus ciudadanos a tomar la difícil decisión de disfrutar de una cena o disfrutar de una noche de copas. Afortunadamente, ese velo de los ojos se está cayendo y lugares como Bule Bule apuestan por una oferta gastronómica en la que el ocio también está presente y donde el hedonismo irradia por los cuatro costados y que se divide en dos espacios principales.

Comer, beber y bailar son tres placeres epicúreos a los que resulta muy difícil resistirse y que, hasta hace escasas fechas, tenían un pero: que se debían poner en práctica en distintos locales. Bule Bule llega para derribar esa barrera pero con una premisa clara, la de no renunciar a la calidad en ninguna de sus propuestas.

Ambiente, comida y música son los tres pilares sobre los que asienta el nuevo local de los creadores de Barbara Ann, un ya clásico de la noche madrileña que inició parte de este camino de ocio total. Situado en el número 6 de la calle Marqués de Valdeiglesias, al lado de Gran Vía, Bule Bule dispone de una carta confeccionada por Pepe Roch, responsable de las cartas de Café Comercial o de Casa Macareno. Junto a él, toques tailandeses y de cocina creativa de la mano de Fernando Alcalá, chef del malagueño Kava y cocinero revelación del pasado Madrid Fusión, confirman una plurinacionalidad gastronómica para todos los públicos.

Vieira al natural con kimchi sobre lima © Bule Bule.
Vieira al natural con kimchi sobre lima. / Bule Bule

Con esa experiencia y con el bagaje viajero que Roch atesora durante más de 25 años de carrera, la carta de Bule Bule se convierte en un canto creativo y trotamundos para el que no hace falta pasaporte. En una misma noche puedes pasar del bibimbap coreano a la causa limeña con anguila, volviendo a las gyozas de gamba o asomándote a Europa con las vieiras braseadas con bergamota. Un reto gastronómico que ni el mismo Phileas Fogg habría soñado y que en Bule Bule se ha hecho realidad. Para disfrutar más cada bocado, la carta también se complementa con una selección de cócteles de autor, que ponen el contrapunto líquido a un plan hecho para disfrutones.

ualquier momento es bueno para sacar la coctelera. © Bule Bule.
Cualquier momento es bueno para sacar la coctelera / Bule Bule.

Sin embargo, la experiencia Bule Bule no se queda sólo en las sillas y mesas del restaurante. El piso superior se abre así a la informalidad, con una carta que se puede disfrutar desde las seis de la tarde –para aquellos que no crean en los horarios- y con un ambiente divertido desde la apertura. Camaleónico y versátil, el ocio madrileño tiene un nuevo protagonista que promete dar mucha guerra y muchas horas de diversión a aquellos que, como el mismo local, disfruten sin renunciar a ningún tipo de placer hasta altas horas de la madrugada. Por cierto, imposible irse de aquí sin conocer las sorpresas que el numeroso staff del local ofrece con Crazy Mama, el dinner show del local, que en una inspiración casi cabaretera propone al público una auténtica experiencia de sala de fiestas.

Las seis de la mañana son el epílogo de un plan que dejaría a Las mil y una noches en un cuento de niños, oficializando que algo está cambiando en Madrid y que el ocio cerrado, muy estilo Hamlet de “cenar o no cenar, salir o no salir” ya no tiene sentido.

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