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Uno de los parajes más hermosos de España: la ola izquierda de Mundaka

Marismas, playas, ermitas y una de las catedrales del surf acogen las mejores anchoas, almejas y angulas. 

Mundaka / Turismo Euskadi
Mundaka, una de las olas izquierdas más famosas del mundo del surf.  / Turismo Euskadi

Entre el río Oka y el monte Oiz se encuentra uno de los parajes más hermosos del norte de España. Urdabai es un espacio de belleza soberbia y naturaleza desbordada, protegido desde que se ha calificado como Reserva de la Biosfera. Un territorio inundado por las marismas en las que anidan miles de aves como el cormorán y las garzas reales que se posan majestuosamente sobre los arenales. Urdabai son marismas que transforman su imagen con el movimiento pendular que cada seis horas acerca y aleja el mar. Playas como las de Laida, Laga y el peñón de Ogoño que sirve de mirador natural sobre los paisajes espectaculares.

A Mundaka se le conoce en todo el mundo, al menos entre los aficionados al surf que van en busca de la ola izquierda más famosa de Europa. La ola que se forma a la salida de la bocana, a convertido a Mundaka en templo y punto de peregrinación surfero. A cualquier hora del día se pueden ver a decenas de aficionados que gustan de cabalgar sobre las olas realizando figuras.

Aquí pueden parar a comer en La Bodega. Impresionantes las almejas de la ría, las angulas en temporada y buenas gildas y pinchos con los que acompañar una copa de vino. Muy buenas las carnes rojas, que se acaban en la mesa.

A tres kilómetros de Mundaka se encuentra Bermeo, probablemente el pueblo con más tradición pesquera de la cornisa cantábrica. En su puerto permanecen múltiples barcos pesqueros de colores: predominantemente azul, rojo y verde, que se mecen nerviosos mientras esperan la hora de zarpar. En el puerto se aprietan las casas para protegerse unos a otros de las inclemencias del tiempo. En Bermeo se puede y se deben de visitar alguna de las conserveras de la zona, para hacer acopio y llenar la despensa con latas de extraordinarias anchoas que alegren nuestros aperitivos. Además, merece la pena conocer alguna de las bodegas en las que se elabora el buen vino vasco: Txacoli.

La zona está plagada de iglesias y ermitas con muchísimo encanto. La ermita de San Pedro de Atarre en Ibarrangelu y San Miguel de Ereñozar en Ereño, ofrecen vistas y perspectivas panorámicas que muestran la zona en todo su esplendor. De camino a Bermeo la ermita de San Juan de Gaztelugatxe se erige en vigía permanente desde el último acantilado, sobre el mar; para guardar y mirar por todos los marineros que dejan la costa a sus espaldas para lanzar las redes en busca de la pesca diaria.

Para descansar la mejor opción es el Relais Chateaux Palacio de Arteaga. Las habitaciones son extraordinarias y su restaurante es sin duda el mejor lugar de la zona para cenar. Grandes cortinajes y lámparas de estilo adornan las pocas mesas que lucen vestidas junto a los ventanales y la chimenea. La cocina raya a la altura y al nivel del resto del hotel. Los pescados los compran en la lonja de Bermeo. Los chipirones, extraordinarios, los traen del cercano puerto de Elantxobe y las verduras de temporada las adquieren de las huertas cercanas. En el Palacio de Arteaga se culmina la experiencia de la ría de Urdabai.

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