Jueves, 23.05.2019 - 11:45 h
Quien maneja la palabra tiene el poder

Consejos necesarios para convertirte en un buen conversador en el trabajo

Si los espacios de 'networking' no se te dan bien o se te hacen cuesta arriba, aquí tienes unos consejos que te pueden interesar.

Tener buenas habilidades comunicativas es esencial en el trabajo. / Pexels
Tener buenas habilidades comunicativas es esencial en el trabajo. / Pexels

Te ha tocado viajar a una conferencia. Es un momento crucial, te dicen. Es el momento ideal para trazar relaciones laborales que pueden ser fundamentales para tu puesto de trabajo o incluso de cara a un futuro prometedor. Los networking nacieron con una finalidad y es esa precisamente.

Además trabajas en una gran empresa y es difícil conocer a todos tus compañeros. Las conversaciones en pequeños grupos las disfrutas desde fuera y huyes de los afterworks porque te consideras un mal conversador.

En realidad no hay que tener pánico a estas situaciones, se trata de usar la empatía. De estar por el otro. Hacer sentir importante a tu interlocutor, te puede convertir en el mejor de los compañeros y acabar formando parte de su cartera de confianza.

Pero para llegar a esto es importante conocer un poco el universo de las conversaciones. No hace falta ser el más experto, pero si conocer en esencia el ámbito de la conversación.

Los diferentes niveles de conversación

Siguiendo la guía How to Be Better at Parties que escribió Jen Doll para The New York Times, encontramos tres niveles de conversación que ostentan diferentes puestos de dificultad.

El primer nivel es el más seguro. En él se integran los deportes, el clima, la cultura, las celebrities (locales e internacionales); y cualquier experiencia compartida inmediata. Desde la nueva regla que se ha instaurado recientemente en vuestra empresa, a la partida de un compañero por el motivo que fuese; hasta lo malo que es el cáterin del ciclo de conferencias de turno.

El segundo nivel es bastante más controvertido y peliagudo. En él se integran temas como la religión, la política, las citas y el amor. Pero para tratar estos temas, sobre todo religión y política, deberías tantear el terreno primero, no vayas a meter la pata y conseguir todo lo contrario a lo que deseas. En entornos laborales, estos temas, deberían evitarse.

El nivel tres es el de los temas más íntimos. Este nivel está estructurado por los cuatro temas que componen la vida de un ser humano: la familia, las finanzas, la salud y la vida laboral. Si das con una persona que le gusta hablar de alguno de estos temas, no dudes en interesarte y la tendrás en el bote de inmediato. Pero como dijo Daniel Post Senning, experto en etiqueta: “A algunas personas les encanta hablar sobre todo lo que hacen y sobre sus hijos, pero no hagas preguntas hasta que esa persona abra la puerta”. De lo contrario podría ser una intromisión imperdonable.

Lo realmente importante, en definitiva, es que tu interlocutor sienta tu interés en la conversación que él te está brindando.

¿De qué hablar cuando no sabes de qué hablar? / Pexels
¿De qué hablar cuando no sabes de qué hablar? / Pexels

Estar más interesado en tu interlocutor que en ti mismo

Hablar de uno mismo produce un placer inabarcable e inusitado que corroboran diferentes estudios. Pero esto, hay que evitarlo si quieres desenvolverte a las mil maravillas conversando. Es decir, conseguir ser un admirado conversador.

Para ser una de las estrellas que más brillan en los entornos de los networks, afterworks y los espacios del café dentro de tu oficina, lo verdaderamente importante, e interesante, es querer saber sobre tu interlocutor y hacer que él note este interés. Y de esta forma regalarle ese espacio para hablar de sí mismo que tanto placer nos da al ser humano.

La importancia de no monopolizar las conversaciones

Es verdaderamente terrible cuando en una conversación alguien se hace dueño de ella. Esa tipología de persona o compañero no está bien vista y tú debes evitar ocupar ese lugar. Hay que compartir la conversación con tus compañeros, porque también es su momento. Hay que partir el pastel en partes iguales.

Para esto, Jen Doll da unos consejos que, si seguimos, podrían dotarnos de la confianza más sincera por nuestros compañeros. Toma nota:

– Hay que prestar atención y mantener el contacto visual.

– Hay que expresar activamente. Estas expresiones serán importantes como respuesta activa en la conversación gestual.

– Hay que estar atento a lo que escuches y mantener un seguimiento mediante preguntas.

– Si, mientras tu interlocutor habla, te das cuenta de que quieres decir algo, es mejor que no lo digas. Guárdalo y vuelve a escuchar.

– Sumará puntos si esperas un tiempo para comentar eso que te guardaste antes.

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