Viernes, 21.06.2019 - 02:26 h
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De villano a referente moral: Microsoft quiere ser el chico bueno del Big Tech

Mientras Google y Facebook son golpeados por la forma en que hacen uso de los datos de los usuarios Microsoft se convierte en el bueno de la película

Satya Nadella, CEO de Microsoft / Bhupinder Nayyar
Satya Nadella, CEO de Microsoft / Bhupinder Nayyar

En los 90 y primeros dos miles, Microsoft era la compañía tecnológica más importante y su imagen era la de un villano sin escrúpulos que controlaba los designios de la humanidad, obligando a todo el mundo a usar su omnipresente sistema operativo Windows y su suite ofimática. Mientras peleaba en los juzgados múltiples procesos antimonopolio, en EEUU y Europa, su dueño y fundador, Bill Gates, entonces el hombre más rico del mundo, lavaba su conciencia en labores filantrópicas que le permitían evadir impuestos mientras su compañía crecía y crecía.

Hoy tanto Microsoft como Bill Gates –y sus sucesores al frente de la empresa– proyectan una imagen muy distinta. Como apunta Nick Wingfield en The New York Times, entre las cinco empresas tecnológicas más valiosas, Microsoft es la única que ha evitado las críticas públicas sobre la privacidad o el control social. Al mismo tiempo, Satya Nadella, su director ejecutivo, y Brad Smith, su presidente, se han convertido en algunos de los defensores más explícitos de la industria en la defensa de la privacidad de los usuarios y algunos de los que más abogan en público por establecer pautas éticas para las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial.

El pasado lunes, Nadella anunció un programa de inteligencia artificial para ayudar a personas con discapacidad que otorgará 25 millones de dólares durante cinco años a investigadores, ONG y desarrolladores que realicen proyectos en este campo. Nadella, que tiene un hijo con parálisis cerebral, ha escrito sobre cómo la discapacidad de este lo ayudó a ser más empático. Sus esfuerzos van en la línea de la mentalidad filantrópica de su predecesor en el cargo, Bill Gates, cuya Fundación es uno de los mayores donantes de la Organización Mundial de la Salud.

¿Tienen los nuevos líderes de la tecnología menos escrúpulos?

Que Microsoft y Bill Gates se hayan convertido en un referente moral nos plantea una pregunta: ¿Han tomado el camino correcto o es que sus competidores son peores?

De lo que no cabe duda es de que Jeff Bezos, el que es hoy el hombre más rico del mundo, no tiene las inquietudes filantrópicas de Gates. El fundador de Amazon amasa una fortuna de 131.000 millones de dólares, más de lo que cualquier persona puede gastar, pero su única labor supuestamente filantrópica –de una cuantía reseñable– pasa por invertir sus ganancias en el viaje espacial, a través de su compañía Blue Origin que, como explicaba en una entrevista reciente en Business Insider, “será increíblemente importante para la civilización a largo plazo”.

Jeff Bezos
Jeff Bezos / EFE

Comparado con Bezos, Gates, que ha donado a día de hoy más de 44.000 millones de dólares a través de su fundación, es la persona más generosa del mundo. Y, aunque ya no dirige Microsoft, la compañía que él fundó y llegó a lo más alto se beneficia de esta imagen, también debido a que, curiosamente, ha fracasado en todos los negocios que hoy resultan polémicos.

El nuevo rol de Microsoft se debe en parte al hecho de que la compañía no es un jugador importante en las redes sociales, la retransmisión de video o los smartphones, los productos que más polémica suscitan entre la ciudadanía.

“La ironía para Microsoft es que perdieron en el campo de los buscadores, perdieron en las redes sociales y perdieron en el terreno del móvil, y como consecuencia, han evitado la reciente reacción de los gobiernos y los medios”, apunta en el Times David Yoffie, profesor de Harvard Business School. “Esto le ha dado a Microsoft la libertad de tomar el camino correcto como líder ético en tecnología”.

Y no le va mal en este papel. Aunque el poder de la compañía ha disminuido desde hace un par de décadas, cuando controlaba la informática a través de Windows, Microsoft sigue siendo una voz influyente (y valiosa). El pasado lunes, su capitalización bursátil de 733.000 millones de dólares la convirtió en la tercera compañía de tecnología más valiosa, detrás de Apple y Amazon y por delante de la empresa matriz de Google, Alphabet y Facebook.

También le ha sentado bien el cambio de jefe. Desde que tomó las riendas de Microsoft en 2014, Nadella ha aportado un estilo de liderazgo más empático con el usuario que le ha sentado de maravilla al a compañía. El valor de mercado de Microsoft ha subido un 130 % desde que el empresario de origen indio fue nombrado CEO de la compañía.

Microsoft pierde la histórica batalla con Hacienda por una deuda de 11,9 millones
Microsoft ya no tiene grandes procesos legales abiertos.

La pelea por ser la compañía más “ética”

Mientras Google y Facebook son golpeados constantemente por la forma en que hacen uso de los datos de los usuarios –el pilar de su negocio–, Microsot y Apple, cuyo negocio se basa más en la venta de hardware y software, están aprovechando para atacar a sus competidores.

Nadella, que es un tipo sutil y que prefiere mantener un perfil bajo, no entra al trapo como si lo hace su homólogo en Apple, Tim Cook, pero las mete dobladas en sus discursos, donde advierte que un uso descontrolado de la tecnología podría contribuir a un mundo distópico al estilo de 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley.

De vez en cuando Microsoft sigue protagonizando algún escándalo muy típicamente suyo, como la demanda que interpuso a un informático de California que había creado discos sin autorización que permitía a sus clientes restaurar Windows en sus viejos PC. Pero se trata de una menudencia respecto a los titulares que protagonizaba en su década dorada.

Curiosamente, hoy Microsot ha dejado de estar en boca de todos, pero le va de maravilla. Ahora bien, no siempre el foco se pone en las mismas empresas. ¿Mantendrá por mucho tiempo la compañía este perfil positivo? Solo el tiempo lo dirá.

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