Miércoles, 13.11.2019 - 00:17 h
Casi desaparecieron en los años 60

Por qué el plátano está en peligro de extinción y qué es el mal de Panamá

Una de las frutas más consumidas del mundo como la banana podría desaparecer por culpa de un hongo resistente a los fungicidas.

Plátanos
Por qué el plátano está en peligro de extinción y qué es el mal de Panamá. / Pixabay

El plátano (o banana, según el país) es una de las frutas preferidas por los consumidores de todo el mundo, especialmente por ser nutricionalmente muy ricos, dulces al paladar y realmente ergonómicos con su forma alargada y protegidos por una higiénica y gruesa piel que evita que su interior se contamine y que resulta cómoda de pelar. Quizás por eso, es uno de los alimentos más consumidos en los cinco continentes... siempre y cuando no desaparezca del planeta por culpa del conocido como mal de Panamá, resistente a fungicidas y que ya estuvo a punto de acabar con la principal variedad de plátanos de la década de 1960.

Lo peor de todo es que parece que no existe remedio para la propagación de este mal en las plantaciones de plátanos de todo el planeta. De hecho, según un estudio publicado el año pasado, el hongo que amenaza a los cultivos de plátano de todo el mundo hace inevitable la disminución de su producción. Este patógeno es resistente a los fungicidas y se ha expandido por todos los continentes, evadiendo los esfuerzos por contenerlo. Y según los investigadores de la Universidad de Wageningen, en Holanda, su llegada a América del Sur ya es inevitable. Algo que sería una catástrofe, ya que aquí es donde se cultivan el 82% de los plátanos Cavendish, la principal variedad consumida actualmente en el mundo.

Y es que el mal de Panamá (de nombre científico 'Fusarium oxisporum f.sp. cubense') es exactamente el mismo hongo transmitido por el suelo que estuvo a punto de acabar en la década de los 60 con la variedad de plátano más consumida por entonces, el Gros Michel. La historia es conocida: hasta 1950, las variedades de plátano más importadas por EEUU y Europa desde las zonas tropicales eran clones de esta especie, muy atractiva por su gran tamaño y su lenta caducidad; sin embargo, el mal de Panamá (investigado desde finales del siglo XIX) hizo estragos en las plantaciones y estuvo a punto de acabar esta variedad. Entre otras cosas, ese es uno de los motivos de que hoy en día los plátanos Cavendish tengan casi el monopolio mundial.

Este hongo es increíblemente efectivo destruyendo las plantaciones de plátano: se transmite tanto por suelo como por agua, permaneciendo en estado de latencia durante más de 30 años; asimismo, es casi imposible para los agricultores saber sí sus cultivos han sido infectados, ya que una vez que se adhiere a su huésped, viaja a través de sus raíces, alterano el sistema vascular de todo el cultivo. La falta de agua es la que causa que la planta muera rápidamente debido a la deshidratación.

En la epidemia de los años 60, antes de que los agricultores se percatasen de su propagación, el mal de Panamá llegó a la mayoría de los cultivos de Gros Michel en el mundo, destruyendo casi todos, excepto unos pocos en Tailandia. Desde entonces los Cavendish se convirtieron en los más consumidos. Pero la nueva cepa del hongo que ha germinado en los últimos años, llamada VCG01213 o TR4, también ha empezado a amenazar la supervivencia de los plátanos que consumimos hoy en día. Y la única solución parece ser crear variedades transgénicas más resistentes al hongo, aunque de momento es solo un proyecto.

En España, solo la naranja es más consumida que el plátano, según un informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente citado en este artículo de 'National Geographic'. Principalmente porque, además de su sabor, su contenido en proteínas es casi marginal (aproximadamente 1,1 g/100 g), mientras que apenas tiene contenido graso (0,2 g/100 g). Además, es una fruta muy rica en potasio (382 mg/100 g), magnesio (36 mg/100 g) y vitaminas como el betacaroteno, vitamina C y ácido fólico.

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