Está invertida desde el viernes en EEUU

La Fed quita hierro a la curva de tipos y el BCE ve un excesivo ahorro en el 'bund'

El hecho de que la deuda a más largo plazo rente más que la deuda a corto ha avanzado recesiones a un año vista con anterioridad 

La Fed avanza menos alzas de tipos en EEUU
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal

El nerviosismo en el mercado es evidente y el miedo a que el frenazo económico vaya a más en medio de un contexto político cargado de temas pendientes (la guerra comercial aún abierta entre Estados Unidos y China, el Brexit en Europa...) está haciendo mella en los inversores, que salen de la renta variable en busca del cobijo de la deuda. La pasada semana, la curva de tipos giró en EEUU y la deuda a corto plazo empezó a ofrecer más rentabilidad que a periodos más largos. La Reserva Federal ha tenido que salir al paso restando importancia a este hecho y trasladando un mensaje de confianza al mercado. Mientras, en Europa, el Banco Central Europeo atribuye a un "excesivo ahorro" y no a su política de tipos el hecho de que el Bund alemán (el bono a diez años) esté ofreciendo rentabilidades negativas.  

En concreto, ha sido el presidente la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans, quien se ha pronunciado al respecto. Entiende la preocupación de los mercados ante el aplanamiento o el cambio de tendencia de la curva de tipos, si bien ha querido quitarle hierro. “Tenemos que tener en cuenta que ha habido una prolongada disminución de los tipos de interés a largo plazo”, ha asegurado durante la Conferencia de Inversión Asiática de Credit Suisse en Hong Kong. La pasada semana la Reserva Federal puso fin a su política de endurecimiento monetaria y abandonó de momento los planes para subir más los tipos de interés este año.

El problema es que en otras ocasiones, como ya sucedió por ejemplo en 2007 en la antesala de la última gran crisis económica, la curva de tipos negativa en EEUU ha sido un indicador de recesión a corto plazo, es decir, a un año vista. La explicación está en que normalmente los bonos a plazos más largos ofrecen una mayor rentabilidad a los inversores que en los plazos más cortos, puesto que se da por hecho que el riesgo que llevan aparejado es mayor. Esto supone que de normal la pendiente de la curva de rendimientos sea ascendente.

Cuando esta pendiente se invierte es porque la rentabilidad que ofrece la deuda a más corto plazo es mayor que a plazos más largos, al darse por hecho que los bonos a corto en este momento de especial incertidumbre conllevan un riesgo mayor. La curva de tipos se invirtió el viernes pasado por primera vez desde mediados de 2007 (en 2008 la economía del país se contrajo un 0,1% y el año siguiente se hundió un 2,5% en su mayor caída en sesenta años).

En lo que llevamos de lunes la situación no ha cambiado, puesto que los bonos a un mes estadounidenses ofrecen una rentabilidad superior al 2,47%, que está muy por encima del 2,25% que garantiza la deuda a tres años, por lo que la curva continua invertida. Al mismo tiempo, los bonos a tres meses y a diez años rentan prácticamente lo mismo: un 2,453% y un 2,459% (en este caso la curva se ha aplanado al máximo). Desde el banco central estadounidense inciden en que la base económica es “buena” y mantienen su previsión de que la primera economía del mundo crezca alrededor del 2 por ciento este año.

el dato

Un indicador (casi) infalible de contracción 

En EEUU toda recesión desde 1950 ha sido precedida por un cambio de tendencia de la curva de tipos salvo en 1966, cuando se produjo una “falsa alarma”, explican desde Link Securities. Ahora ven el escenario global de tipos “manipulado” por las políticas monetarias de los bancos centrales. "La rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años estadounidense podría ser inferior a la que en teoría correspondería al crecimiento económico y a la inflación del país", explican. Los inversores extranjeros se verían atraídos por las elevadas rentabilidades en relación a sus equivalentes japoneses o alemanes, elevando el precio de este activo y minando su retorno. 

El caso europeo, distinto

La curva de tipos, que sí ha sido tomada en el pasado como termómetro económico para EEUU no tiene el mismo valor predictivo en el caso de Europa, donde el Banco Central Europeo mantiene el precio del dinero a cero o en terreno negativo. Hoy, ha sido Benoît Cœuré, miembro del Comité Ejecutivo del emisor desde 2011, quien ha atribuido a un "excesivo ahorro" y no a la política monetaria el hecho de que el Bund alemán, la deuda de referencia para la zona euro, ofrezca rentabilidades negativas (-0,006%).

En su reunión de marzo, el emisor dejó los tipos aplicables a las operaciones principales de financiación en el 0,00%, los de la facilidad marginal de crédito (aquellos que el emisor aplica a los bancos para financiarles a un día) en el 0,25% y la facilidad marginal de depósito (el interés que las entidades abonan el emisor por tener aparcado su dinero) en el -0,40%. Lo hizo al mismo tiempo que anunciaba una nueva barra libre de liquidez a la banca a partir del próximo mes de septiembre.

El cambio de la Fed respecto al futuro del tipo de interés ha sido acogido con compras en los bonos. Y también en la renta variable, ya que despeja el panorama en cuanto a la trayectoria de la liquidez y el crecimiento sostenido en Estados Unidos para próximos meses, sostienen desde Santander Asset Management. En Europa, los inversores deben adaptarse a una nueva fase de camino al Brexit. "En bolsas que se mueven en el doble dígito de rentabilidad en el año, resultan lógicas tomas de beneficios", añaden.

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