Miércoles, 21.08.2019 - 20:57 h
"Cuando nació necesito inmediatamente de cirugía"

El bebé milagro del tamaño de una aguja: vive tras superar meningitis y sepsis

George, que ha sido apodado como "el pequeño guerrero", ha superado múltiples enfermedades para conseguir estar estable en su casa.

Fotografía de un bebé.
Su madre dio a luz antes de la semana 23 del embarazo. / Pixabay.

La ciencia denomina como 'grandes prematuros' a aquellos bebés nacidos entre las semanas 23 y 25 del embarazo, señalando que este grupo tiene muchas más probabilidades de contraer enfermedades durante la adolescencia. Todos aquellos niños que llegan al mundo antes de esas semanas tienen muy pocas posibilidades de sobrevivir. Sin embargo, de vez en cuando los milagros ocurren en la medicina.

Ejemplo de ello es el caso de George en Reino Unido esta misma semana, al que ya se le ha apodado como "el pequeño guerrero". El niño natural de Worksop (Nottinghamshire) nació en julio de 2018 antes de la 23ª semana teniendo el tamaño de una aguja (pesaba 595 gramos), iniciando un calvario hacia la supervivencia. 

El pequeño precisó de máquinas artificiales para vivir solo seis minutos después de haber nacido y más tarde tuvo que acudir en numerosas ocasiones al hospital al contraer enfermedades potencialmente mortales.

“Cuando nació necesitó inmediatamente de una cirugía. Ni pudimos tocarlo porque nació con piel trasparente”, explica su madre Hanna Rose, de 25 años, en declaraciones al diario 'Daily Star'

George sufrió Enterocolitis necrosante (ECN), una enfermedad que aparece en recién nacidos y que consiste en inflamación que causa destrucción (necrosis) de cantidades variables de intestino. Para tratar de curarla fue operado perdiendo el 40 por ciento de su sangre y y tenía el hígado inflamado. 

Contrajo meningitis y sepsis y los médicos dijeron a sus padres que moriría en cinco ocasiones diferentes. Sin embargo, tras su última intervención, George comenzó a mejorar. Su presión sanguínea aumentó y los doctores le dieron el alta.

Ahora vive en su casa con sus padres, nueve meses después de un parto prematuro y múltiples complicaciones. Todavía necesita de un depósito de oxígeno para respirar y visita regularmente el hospital, pero su peso ha aumentado hasta alcanzar los 3,28 kilogramos. 

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