Viernes, 13.12.2019 - 15:56 h
Cerco a las 'fake news'

Cómo afecta la censura de propaganda electoral de Twitter a los populismos

Mientras que Jack Dorsey censura el pago de contenido propagandístico, Mark Zuckerberg sigue permitiéndolo, amparándose en la libertad de expresión.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. /EFE
Cómo afectará la censura de propaganda electoral de Twitter a los populismos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. /EFE

El genial guionista Aaron Sorkin, responsable de series de culto como 'The Wire' o 'The Deuce' y de la película 'La red social', augura un futuro realmente sórdido si las nuevas tecnologías siguen ejerciendo de altavoz a líderes populistas y 'fake news'. De hecho, esta misma semana ha cargado duramente contra el fundador y consejero delegado de Facebook, Mark Zuckerberg, por permitir en la plataforma anuncios políticos plagados de mentiras amparándose en la libertad de expresión. Una práctica que, desde el próximo 22 de noviembre, prohibirá Twitter.

Sorkin sabe de lo que habla. Aún hoy, 'La red social' (2010) sigue siendo una vivisección tremendamente acertada de lo que representan las webs como Facebook (de la que precisamente trata la película). En un momento embrionario, Zuckerberg (interpretado por Jesse Eisenberg) explica su idea es crear "un lugar donde veas fotos que coinciden con tu vida social. Esto es la verdad. La digitalización de tu vida". Ante lo cual, su compañero y cofundador de Facebook, Eduardo Saverin (interpretado por Andrew Garfield), se muestra dubitativo respecto a las implicaciones éticas e incluso legales de la empresa. Finalmente, Zuckerberg crea FaceMash -una página solo para puntuar las fotos de otros alumnos de Harvard-, por lo que termina siendo suspendido seis meses.

La falta de seguridad a la hora de tratar los datos de los usuarios terminaría costándole otro problema de dimensiones aún por definir: el escándalo de Cambridge Analytica. Peor aún. De aquella falta de protección de datos emanaría otro grave problema para Zuckerberg con la presunta trama rusa que pudo interferir en las elecciones presidenciales en EEUU de 2016. Sin embargo, a pesar de las disculpas públicas de su fundador por haber expuesto los datos de casi 100 millones de usuarios, Facebook sigue permitiendo los mensajes políticos pagados, incluso aquellos que son falsos. 

Sorkin acusa a Zuckerberg directamente de permitir que "mentiras de locos" corrompan "las decisiones más importantes" que debe tomar la sociedad. "Mentiras que tienen un efecto muy real e increíblemente peligroso en nuestras elecciones y en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos", insiste. Y el guionista cita como ejemplo la presencia en Facebook de un anuncio que asegura que el exvicepresidente y aspirante demócrata a la Casa Blanca Joe Biden pagó 1.000 millones de dólares a un fiscal ucraniano para que no investigase a su hijo.

"El mensaje político debe ser ganado, no comprado"

En el lado opuesto, y para evitar este tipo de prácticas, el fundador y director ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, anunciaba este miércoles la decisión de su empresa de poner fin a la publicación de "propaganda política pagada" en la red social a nivel global. "Creemos que el alcance del mensaje político debe ser ganado, no comprado. Un mensaje político gana alcance cuando la gente decide seguir una cuenta o 'retuitear'. Pagar para ese alcance acaba con esa decisión, forzando mensajes altamente optimizados y dirigidos sobre la gente", argumenta.

Dorsey considera que "esta decisión no debe estar puesta en riesgo por el dinero", al tiempo que señala que, "si bien la publicidad en Internet es increíblemente poderosa y muy efectiva para anunciantes comerciales, ese poder supone riesgos significativos para la política, donde puede ser usada para influenciar en votos que afectan a la vida de millones de personas". En este sentido, las 'fake news' que llevan protagonizando las campañas electorales en todo el mundo desde hace unos años son uno de los elementos que se pretenden prevenir con esta decisión.

En España, en plena campaña electoral, el PP está protagonizando un nuevo escándalo por una presunta campaña engañosa llevada a cabo desde una cuenta de Facebook que aparentemente apoya a Íñigo Errejón, (pero en la están detrás un militante de Nuevas Generaciones del PP y el trabajador de uno de los colaboradores electorales de los populares para la campaña del 10N) destinada a cargar contra el PSOE y Podemos. Un nuevo capítulo en la larga lista de polémicas digitales en campañas electorales. Cabe recordar que en septiembre Twitter desactivó 259 cuentas falsas que utilizó el PP en la campaña del 28A.

En este sentido, Twitter ha decidido cortar por lo sano para evitar que las campañas pagadas modifiquen las corrientes ideológicas de la sociedad y para evitar la propagación de noticias falsas. El problema es que, a pesar de esta censura, cualquier particular puede compartir (y contribuir a la difusión de) 'fake news'. Solo basta con comprobar que Donald Trump, uno de los líderes políticos que más utiliza las redes sociales para difundir mensajes sin ningún respaldo científico o estadístico, cuenta con 66 millones de seguidores en Twitter. Y, por desgracia, nadie le puede prohibir que propague 'fake news'.

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios
NOTRACKING