Miércoles, 26.09.2018 - 01:29 h
¿Qué sucedió en la semana, eh?
Profesor, abogado y consultor

¿En qué se diferencia la ‘alfombra roja’ de los Goya de la ‘parrilla de salida’ de la F1?

Vaya por delante que el título del artículo no es una provocación ‘antifeminista’, sino, como mucho, una provocación intelectual, para que vayamos a la raíz del problema y, una vez identificada, intentemos ser un poco coherentes.

Sé que en estos temas es muy difícil mantener un debate razonable y tranquilo y, por eso, mucha gente evita ‘meterse en un jardín’ o, si lo hacen, se quedan en el discurso ‘políticamente correcto’ para que no se les echen encima.

Pero el compromiso intelectual obliga a reflexionar sobre todos los asuntos y a que no haya ‘temas tabú’. Y el compromiso con la libertad de expresión obliga a defenderla ejerciéndola, sin caer en la peor censura de todas: la autocensura.

Las “GridGirls” de la Fórmula 1

La reflexión viene a cuento de la polémica que estalló la semana pasada (y que aún prosigue) a raíz de la noticia de que “La F1 prescinde de las azafatas porque no concuerdan con normas sociales actuales”.

Como era de esperar, esta decisión provocó los aplausos de quienes
consideran que el uso de azafatas en espectáculos deportivos (automovilismo, motociclismo y ciclismo, especialmente) es un acto de sexismo y de ‘cosificación’ de la mujer.

Por otro lado, ha habido también reacciones contrarias a la decisión,
empezando por las propias azafatas, que no se sienten ‘cosificadas’ por prestar su imagen a anunciantes y dicen: "Nos quitan el trabajo, pero oye, lo hacen por nuestro bien".

Las actrices en las alfombras rojas

El sábado por la noche fue la gala de entrega de los premios Goya y, como
dicen las crónicas: “Los looks han sido más ‘sobrios’ que otros años, por el movimiento en busca de la igualdad y contra los abusos en el mundo del cine”.

Aún así hubo más de un vestido ‘sexy’. Cosa que a nadie extraña en este tipo de eventos, tanto de la industria cine como de la música (los Óscar o los Grammy), en los que las actrices y cantantes compiten por llevar el ‘look’ más espectacular.

Sin embargo, la actriz Frances McDormand (protagonista de 'Tres anuncios a las afueras') triunfó en los Globos de Oro sin hacer ninguna concesión al 'glamour'. Un vestido sobrio y la cara lavada. ¿Deberían, acaso, ir todas las actrices así?

Sexismo y sexualismo

Creo que en este debate nos quedamos ‘chapoteando’ en la superficie,
criticando los casos más llamativos (las azafatas de la Fórmula 1), pero no
vamos a la raíz del asunto. Y, por eso, hay algunas posturas inconsistentes e incoherentes.

Para empezar, creo que se confunden cosas distintas: una cosa es el
"sexismo": la discriminación por sexos, y otra cosa es el "sexualismo" (o la "sexualización"): utilizar el sexo (atractivo sexual) para captar la atención e intentar ‘vender’ algo.

Es cierto que muchas veces se dan juntos: en una publicidad o en un
espectáculo normalmente se utilizan más a mujeres sexis que a hombres. Pero se puede dar sexismo sin sexualismo y también hay sexualización masculina, aunque menos.

Cosificación y ‘guapismo’

Por otro lado, una cosa es que una mujer (o un hombre) sea objeto de deseo, y otra cosa es que sea objeto (sexual), a secas (‘cosificación’). A todo el mundo le halaga ser un 'objeto de deseo' y a nadie le gusta que le traten como a un objeto.

La industria de la belleza se dedica a que las mujeres (y también los hombres) estén más atractivas (y atractivos), por y para sí mismas (y mismos) y por y para los demás. Lo cual no quiere decir que eso les ‘cosifique’ y convierta en objetos.

Lo que sí es cierto es que hay un culto a la belleza o, si queremos llamarlo así, un ‘guapismo’ que hace que las mujeres guapas (y los hombres guapos) tengan más oportunidades, sobre todo en las profesiones que requieren buena imagen.

¿Y si no fuera así?

¿Tiene algo que ver el vestir ‘sexy’ con ser una buena actriz o buena
cantante?
, ¿Llevar un 'look sexy' le está permitido a una actriz o a una
cantante, pero no a una azafata de la Fórmula 1?, ¿o debería prohibirse en
todos los espectáculos?

E incluso, ¿qué necesidad hay de que las actrices y actores, y las y los
cantantes tengan que ser guapos?,
¿sólo porque el ‘atractivo’ atrae la atención del público y el ‘producto’ se vende más fácilmente y ellas y ellos pueden cobrar más caché?

No hay mayor hipocresía que ver estas noticias sobre cosificación de las
mujeres contadas por presentadoras de TV que han sido seleccionadas -
también- por su buena imagen
. ¿Por qué no hay presentadoras feas, gordas o mayores?

Pero es así…

Las azafatas de Fórmula 1, aparte del trabajo que hacen, sobre todo ponen su atractivo físico al servicio de los anunciantes, que les pagan y pagan parte de los derechos de retransmisión. Es decir, lo que viene siendo un contrato de imagen.

Nos puede parecer bien o mal, pero lo coherente sería que, si estamos en
contra, estuviéramos en contra de todos los espectáculos, publicidades y
profesiones
en las que se utiliza una buena imagen para vender un producto o tener audiencia.

Podemos imaginar un mundo en el que no existiera ‘atractivo sexual’ o en el que no se utilizara para atraer la atención del público y vender algo o ganar audiencia. Pero existe y se utiliza, porque funciona. Ésa es, creo, la raíz de este problema.

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