Viernes, 14.12.2018 - 23:22 h
Telediaria

'El Continental' se hunde en una tensa noche donde Antena 3 planta cara a 'Vivir sin permiso'

Era una crónica de una debacle anunciada. El Continental ha caído en picado en su segundo episodio con un nefasto 5.7 por ciento de cuota. Sólo 793.000 espectadores han seguido este capítulo, tras un estreno en el que era complicado entender historia y motivación de los personajes. Un batiburrillo de ideas de amateur que, sin embargo, alguien entendió en TVE que se podía aprobar y emitir en el prime time de La 1.

Las malas críticas han sido unánimes contra El Continental pero hay algo peor: la audiencia también ha sido implacable. No obstante, esta producción aún no ha tocado suelo y, probablemente, terminará siendo retirada del horario de máxima audiencia ya no tanto por sus nefastos datos sino por su baja calidad televisiva y nulo aporte social.

El Continental ha quedado fuera de juego en una noche en la que Telecinco estrenaba Vivir sin permiso, su gran apuesta de ficción de la temporada a la que Antena 3 ha respondido con Palmeras en la Nieve, un taquillazo con Mario Casas -dividido en dos partes- que los de Atresmedia tenían guardado para lanzar contra un rival fuerte. Dicho y hecho. Y con buen resultado, pues Palmeras en la Nieve ha minimizado el lanzamiento de Mediaset. El filme ha cosechado un 19.4 por ciento de share y 2.522.000 espectadores frente al 19 por ciento y 2.590.000 de la serie de Coronado en su pase por Telecinco. Muy igualadas ambas propuestas. Empate técnico. Objetivo logrado por Atresmedia: no ha destacado especialmente la serie.

Pero Vivir sin permiso no se ha emitido sólo por Telecinco. Para generar mejor la percepción de acontecimiento y poder sumar un titular más espectacular de audiencia a la cita, la serie ha tenido un pase simultáneo en todos los canales temáticos de Mediaset. Así, en el cómputo global, ha sumado  un 22.3 por ciento de share y 3.047.000. Ahí gana, claro. Pero el dato tampoco es para tirar cohetes con tanto canal.  En total, 5 canales.

Vivir sin permiso. Telecinco.
Uy, que se besan.

Esta vez, Telecinco no ha conseguido el efecto de El Príncipe y la nota obtenida es tibia. A pesar de la gran promoción, Vivir sin permiso -más allá de las audiencias- evidencia que va a ser débil y, lo que es peor, ha mostrado demasiados viejos resortes para el éxito televisivo que, en los tiempos que corren, restan más que suman a la hora de abrazar la credibilidad del espectador. Desde el enseñar pezón gratuitamente, pasando por iluminar en exceso y terminando por optar por un acento "neutro" cuando todo está localizado en una familia gallega.

Tampoco ha beneficiado a Vivir sin permiso la colocación de los anuncios. De hecho, este lunes ha sido la noche de las pausas publicitarias afiladas. Telecinco, como dando un derroche de una particular seguridad nerviosa, ha optado por no proteger el producto e introducir publicidad sin dudar. En el tramo de las 22.00 horas ha llevado un corte de 1 minuto, en el de las 23 horas otro de 6 minutos y, en el colofón final, otro más. Así Mediaset ha logrado estirar más su estreno frente a una larga primera parte de Palmeras en la Nieve.

Pero los de Atresmedia para competir mejor han protegido su filme, reduciendo el volumen de publicidad. Las Palmeras no han ido sin publicidad, pero casi y en coincidencia con el intermedio publicitario de Telecinco para evitar el trasvase de espectadores.

La noche ya empezaba mal cuando Lara Álvarez era cortada de cuajo, sin llegar a despedirse del todo de un miniprograma de Gran Hermano, porque Telecinco no podía retrasar ni un segundo el comienzo estipulado de su serie estrella o se descuadraba su estrategia numérica. Y ahí probablemente está el problema latente del medio gas con el que ha llegado Vivir sin permiso. Todo huele a estrategia más de matemáticos de antaño que de creativos de la perspectiva televisiva. Y en el prime time, dos más dos no siempre son cuatro: pezón más acción ya no siempre es sinónimo de amplificación de cuota de pantalla.

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