Jueves, 17.01.2019 - 10:46 h
Telediaria

'GH VIP': así Telecinco dinamita las bases del género del reality show para arrasar en audiencias

Telecinco trajo a España el género del reality show en el año 2000 y, dieciocho años después, está dinamitando las bases del propio género. Gran Hermano VIP 2018 ya no es más que una deconstrución absoluta de la fórmula inicial de GH. Sólo queda la casa. El programa ha decidido reinventarse para crecer y sobrevivir ante un público ávido de contenido que ya no se conforma sólo con el ingenuo azar de la convivencia.

Lejos queda el morbo que generaba la incomunicación de los concursantes. Ya no hay tiempo para esperar a que surjan los conflicto de manera natural. Ahora, en la primera semana, ya van recibiendo información interesada del exterior. Incluso visitas a los pocos días y pantallazos de tuits, que siembran el conflicto. También llamadas de Isabel Pantoja a su hija. Hija que tiene un novio fuera, Omar, que también entra de visita y que, al final, termina siendo concursante. Eso sí, ya cuando su novia ha sido expulsada. Aunque igualmente ya no eran novios, porque ella no ha sido del todo fiel en la casa y ha flirteado con Asraf. Así que Omar entra a la casa y se encara con Asraf para, unas horas después, terminar enrollándose con Techi, la amiga de su novia que ya es su ex. Ni Sensación de Vivir.

Pero esto es sólo una parte de lo mucho que ocurrió la última noche de jueves, en la que Gran Hermano superó el 30 por ciento de share porque el programa tuvo la destreza de diseñar una gala que no dio tregua al espectador en ningún momento. Sin parar, se sucedieron situaciones intensas que el programa mostró y contó hábilmente, introduciendo al espectador en una montaña rusa de la que era complicado bajarse.

Si entra el ex novio de la hija de Isabel Pantoja, los creadores de GH lo primero que hacen es juntarlo en el confesionario con Asraf, el ligue en la casa de su ex novia. Conflicto al canto, y los dos pimpollos caen en la hábil trampa de guion y se ponen gallitos protagonizando una escena digna de Dos tontos muy tontos. Perfecto para el show.

Si finalmente, y contra todo pronóstico, es Miriam Saavedra la que se queda en la casa, el programa es rápido en conectar con el instante en el que esta ex de Carlos Lozano regresa al hogar ante la perplejidad de todos. Es más, el realizador se regodea en un buen puñados de planos de las reacciones de Mónica Hoyos o Suso, que no se esperaban tal retorno y que de repente se sienten los villanos de una historia en la que Miriam se ha convertido en la favorita de la audiencia cuando ellos creían todo lo contrario. Otro conflicto al canto. Perfecto para el show.

Si sale expulsada la hija de Isabel Pantoja, en plató no tardan en ponerle un efectista resumen de la famosa (primera) llamada de su madre a Sálvame mientras el presentador, Jorge Javier Vázquez, despechado con la tonadillera, no duda en contaminar a su entrevistada para que esta suelte frases lapidarias ("voy a darle a mi hijo todo el amor que a mí me ha faltado") y piense que la llamada de su madre le ha afectado negativamente y ha provocado su expulsión. Más conflicto al canto, y ya bien entrada la noche. Perfecto para un show en el que tampoco faltaron concursantes en mallas cortas y enfangados en barro, nominaciones a la cara y una Aramís pidiendo que la nominen para salir de allí sin tener que pagar la penalización.

Y GH encaja todas estas piezas en un puzzle escrupulosamente concebido para que nadie se aburra y para captar incluso al espectador que, aunque no siga el programa, se quede a contemplar tal desaguisado si una mera casualidad haciendo zaping le ha llevado hasta Telecinco. Esta edición de GH VIP no piensa bajar la guardia ni dejar escapar un ápice de conflicto. GH sostiene toda la parrilla de la cadena y los de la productora Zeppelin demuestran arte y astucia a la hora de crear un complicado culebrón en directo con personajes tragicómicos, patéticos y adictivos a la vez.

La tele-realidad ya no vive de encierros, la tele-realidad está más forzada e inducida que nunca. Todo vale para que el espectáculo no decaiga en un momento en el que el espectador necesita mucha tralla para no aburrirse durante las muchas horas que Telecinco dedica al reality adulterado.

Las reglas cruciales de Gran Hermano hace tiempo que saltaron por los aires. Así que es fácil prever que habrá repesca segura para Chabelita. El programa no puede desaprovechar el momento estelar del reencuentro de Isa Pantoja con el ex novio Omar, la amiga traidora Techi y el nuevo ligue Asraf. Y, de paso, el programa podrá volver a tener llamadas de su madre, la tonadillera, Isabel Pantoja. Porque, al final, la tonadillera se ha percatado que cae mejor si llama a Telecinco y se muestra como madre sufriente. Y a Telecinco, por otro lado, le viene muy bien que llame, pues cada llamada de Isabel Pantoja acarrea días y días de comentarios, debates, especulaciones y audiencia. Porque en Mediaset son expertos en retroalimentarse hasta las últimas consecuencias, invitándonos a introducirnos, a través de sus programas y personajes, en una realidad paralela en la que lo que menos importa es la realidad.

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