Miércoles, 17.10.2018 - 14:31 h
Telediaria

Verdeliss o cómo dejar en evidencia en 'GH VIP' al concursante profesional de la 'tele-realidad'

Uno de los grandes males que sacuden a un casting de un reality-show es cuando un concursante cree que su cometido es forzar peleas, gritos y enfrentamientos para dar contenido a la cadena. Ese 'artista' piensa que el canal estará orgullo de él si mete una buena dosis de cizaña.

Se trata del participante que se siente experto en televisión pero, en realidad, sólo se queda en el falso y superficial tópico de que el éxito de audiencias se alcanza con conflicto básico de manual. Error, porque cuando se fuerza la disputa de manera falsa el espectador no encuentra la motivación que existe tras ese dislate. Lo siente forzado, no comprende a qué ha llevado a los protagonistas hasta ahí y, por lo tanto, no se identifica con lo que sucede en Guadalix de la Sierra.

La casa de Gran Hermano cuando vibra en su máxima expresión no es por los ruidosos enfados, suele ser más por la fusión entre la comedia de la imperfección terrenal y el amor-odio de lo cotidiano. Pero, en eso, no caerá el listillo que se confía en su control del reality.

Y en este GHVIP 2018 el perfil de sabelotodo de los concursos lo cumple Suso. Tiene larga experiencia en la tele-realidad, se ha curtido en los pasillos de Telecinco y considera que contentará más a la cadena, su cadena, si contamina la convivencia adrede. 

La forma de entender la televisión de Suso es tan simplista que él mismo evidencia en directo, sin disimulos, su plan para intoxicar. Y eso mismo que, a priori, es fatal para el concurso, esta vez, está propiciado un atrayente escenario dentro de la casa de Guadalix debido al choque que genera con otra habitante VIP de esta edición del formato: Vedeliss.

El casting de Gran Hermano ha acertado introduciendo a Verdeliss, no tanto por el gancho inicial por el que entró -como la primera mujer embarazada en participar en GH-, sino porque está descontaminada de los trapicheos, planes y artimañas que utilizan los expertos en montajes y picarescas porque se han visto mucho reality show.

Verdeliss es ella misma, dejándose llevar sin pensar qué hacer para ganar más dinero cuando salga de la casa. Ella sólo ha entrado a vivir el juego sin demasiados prejuicios, o lo disimula muy bien. Esa cierta inconsciencia televisiva de Verdeliss es la silenciosa verdadera revelación de este Gran Hermano.

Sobre todo por la colisión que produce con el personaje resabido de Suso. La youtuber se queda atónita cuando este creído experto en tele-realidad no puede morderse la lengua y evidencia sus (malas) tácticas para que el programa tenga contenido inyectando conflicto porque sí.  "Me desconcierta que no sé hasta que punto estoy conociendo al personaje de Suso o al verdadero Suso", ha llegado a sentenciar. 

Verdeliss frente a los que fardan de tener un amplio currículum como participantes en realities -en este GH hay un puñado- y no se percatan de que con esa actitud sólo terminan causando rechazo en el público, ya que plasman su participación como una rutina que no da margen a demasiadas sorpresas. Mal, pues un reality como Gran Hermano va de lo contrario. Y Verdeliss es lo contrario. Y, claro, su rostro es poderoso, televisivamente hablando, porque refleja el pasmo del concursante profesional que confunde convivir con encizañar. 

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