Miércoles, 17.07.2019 - 07:22 h
vicepresidente de la Fundación Renovables.

Un punto para la Ministra de Transición Ecológica

He tenido que escribir tantas veces lamentándome de la regulación energética emanada de los gobiernos de España que cuando las cosas se hacen mejor, parece que no me fluye. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena.

Se cierra un curso político que pocos imaginaban en enero que concluyese de esta manera. El año 2018 nos trajo una nueva Directiva Comunitaria de Renovables bastante digna, de la mano del Rey Mago Pepe Blanco, que en forma de ponente no vino de Oriente, sino de nuestro propio país; también nos regaló la desaparición del “impuesto al sol” y de las trabas al autoconsumo, barreras al progreso que tanto escarnio estaba dando por el mundo entero; este año que agoniza nos ha traído un moderado impulso para que España tenga una Ley de Transición Energética que nos coloque en la senda del Acuerdo de París; se ha llevado de los discursos ministeriales la necesidad de perpetuar el carbón; nos vislumbra una posición más clara hacia la electrificación del transporte; se ha incorporado al lenguaje de los políticos términos como “transición justa”, que permita que aquellos que más han sufrido o van a sufrir los cambios puedan tener mecanismos de amortiguación de dichos esfuerzos, encajando en esas medidas pequeños ajustes regulatorios que alivien los infinitos recortes sufridos por las familias que invirtieron en renovables. Sin duda todo es armoniosa música para nuestros oídos.

Recuerdo una recomendación que le había dado Luis de Guindos al anterior Ministro Álvaro Nadal cuando tomó posesión de su ministerio: “Si funciona, no toques nada”. Todos nos llevamos las manos a la cabeza. En el sector energético mundial, todo estaba cambiando y aquella gente no quería verlo (En fin).

No piense, sin embargo, la Ministra que el viaje ha terminado aquí, ni que la complacencia del personal se ha de mantener. Todas las medidas tomadas en estos meses, para los ciudadanos son solo el suelo de nuestras exigencias. Falta todavía afrontar muchos desafíos y el camino aún está muy empedrado. La desaparición de los combustibles fósiles no ha hecho más que empezar y no caben titubeos, las políticas de eficiencia y la irrupción de los sistemas de digitalización todavía están en pañales, la generación distribuida precisa de mayores esfuerzos en la regulación, la educación energética y en sostenibilidad a todos los niveles es una quimera, la fiscalidad ambiental tiene que tomar impulso real… Como conclusión, la dirección del camino sin duda ha cambiado y, tal y como había empezado el año, no podemos menos que alegrarnos por ello.

Señora Ministra, como epílogo del 2018, se merece Usted un punto en el marcador. Ahora, el partido continúa.

Ahora en Portada 

Comentarios