Los promotores de la jornada de víctimas de eta y los gal dicen que su suspensión es una “maniobra de censura política previa”


El actor Carlos Olalla, que colabora con la parroquia San Carlos Borromeo en la organización del encuentro que iba a celebrarse el próximo día 29 en el Congreso de los Diputados entre víctimas de ETA y los GAL, dijo este martes que la suspensión del evento es “una maniobra de censura política y además de censura previa porque, según el reglamento del Congreso, quienes son responsables del contenido de este tipo de encuentros son los grupos parlamentarios que los convocan”.
En declaraciones a Servimedia, Olalla anunció que el acto se celebrará “igualmente” en otro recinto, manteniendo el día y la hora. En su opinión, decisiones como la asumida por la Cámara Baja (respaldada por PP, PSOE, UPyD y UPN) contribuyen a “retrasar” la paz y responden a los intereses políticos “de una serie de partidos que saben que cuanto más aticen el fuego del odio y de la venganza y busquen la paz de vencedores y vencidos van a tener más votos en el resto del Estado”, a cambio de sacrificar Cataluña y el País Vasco “como si fueran los peones de una partida política”.
La jornada, que lleva por título ‘En favor de la paz y la convivencia en Euskal Herria’, estaba organizada por el Centro Pastoral San Carlos Borromeo de Madrid, conocido como “la parroquia roja” del barrio de Vallecas, que ya convocó una cita similar el año pasado.
En esta ocasión, 42 diputados de cuatro grupos parlamentarios (PNV, CiU, La Izquierda Plural y el Grupo Mixto) respaldaron que la iniciativa se celebrase en la sala Ernest Lluch del Congreso.
Olalla también calificó de “aberración” que se impida la jornada, lo que, desde su perspectiva indica “quiénes están a favor de la paz y quiénes no”. Asimismo reprochó al Congreso que haga caso a la asociación de víctimas del terrorismo Dignidad y Justicia para cancelar la actividad porque otras víctimas de ETA o del GAL también tienen “el mismo derecho” de alzar su voz.
“Ya está bien de que haya unas asociaciones instrumentalizadas monopolizando el colectivo de víctimas. Las víctimas son un colectivo muchísimo más amplio que el que está representado por estas asociaciones y lo único que están haciendo es generar odio y diferencia y no están apostando por la paz”, añadió.
“Que estas asociaciones, lejos de buscar la paz, están buscando la venganza y una paz de vencedores y vencidos, sean las que marcan la agenda política de este país, nos parece algo muy peligroso”, concluyó.

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