Domingo, 16.06.2019 - 19:32 h

Pedro Sánchez se echa a la carretera con su GPS en dirección a Podemos

El exlíder del PSOE, que en su día fue elegido por ser moderado, se escora ahora a la izquierda para volver al frente del partido. 

De aparecer con una gran bandera de España en su proclamación como candidato ahora defiende que Cataluña es una nación y España una nación de naciones como ZP.

Las frases de Sánchez en 'Salvados': "El rumbo que ha tomado el PSOE no lo comprenden los votantes"

Ya es lunes y Pedro Sánchez se echa a la carretera para escuchar a la militancia. Lo hace después de una sorpredente entrevista en Salvados en el que dejó muchos titulares. Dos han sido los que los medios hemos recogido como principales: "Los poderes económicos me impidieron pactar un Gobierno con Podemos" y "Me equivoqué con Podemos, no son populistas. Debemos trabajar codo con codo con ellos".

Fue el propio Sánchez el que en su día día dijo que él nunca pactaría con Podemos, mientras que el propio Iglesias ha pasado de la socialdemocracia a considerarse un populista sin prejuicios. Como dijo en el Congreso, él no se debe al Parlamento sino a la patria y al pueblo, al que llama a tomar las calles. Si eso no es populismo...

Sin embargo dijo muchas otras cosas llenas de contradicciones.  Como, por ejemplo, que habló con Felipe González de la abstención. Que él mismo pensó que el PSOE debía abstenerse, pero que luego hablando con Rajoy cambió de opinión. ¿Por qué no lo dijo nunca?.

Sánchez quiere un PSOE que se acerque a Podemos. ¿Lo opina realmente? ¿ O sólo es un primer gesto de la campaña que quiere emprender para recuperar el mando del PSOE?. El exsecretario general de los socialistas fue elegido en su día como el moderado del partido frente a Madina o Pérez Tapias. Medidas como tener al frente de su programa económico a Jordi Sevilla o el pacto con Ciudadanos en la primera investidura así lo atestiguaban.

En junio de 2015, en su proclamación como candidato a la presidencia del Gobierno por parte del partido, salió con una enorme bandera de España que eclipsó su discurso y su propia candidatura. Frente a los titubeos de Zapatero, Pedro se manifestaba como el defensor de la unidad de España. Probablemente ese fue uno de los motivos por los que el socialismo andaluz aupó al candidato un año antes. Ahora se sabe que todo era una pose, como casi todo en el discurso de Sánchez, plagado de medias verdades que sí, conectan con una militancia 'educada' desde hace años en el odio a la derecha (que sí, ha hecho muchas cosas mal, pero es el adversario, y no el enemigo).

Ahora sin embargo asegura que hay que negociar con los independentistas y habla de nación de naciones. Es el mismo discurso de Zapatero, y el que llevó a los socialistas a ser un partido residual en Cataluña. El giro de 180 grados de Sánchez lo explica mejor que nadie la correlación de fuerzas entre la militancia. Cuando ganó las primarias, la suma de en teoría los dos candidatos izquierdistas, Madina y Pérez Tapias, era mayor que la suya. Tapias, antiguo líder de Izquierda Socialista, fue uno de sus mayores críticos. Ahora es su principal apoyo. Ayer mismo alabó su entrevista en Salvados asegurando que sus palabras son las de un secretario general a la altura de las circunstancias. A Tapias le gustó su compromiso con reconocer a Cataluña como nación y su acercamiento hacia una alianza de izquierdas.En Salvados con @jordievole , @sanchezcastejon a la altura de secretario general del @PSOE— JA Pérez Tapias (@japtapias) 30 de octubre de 2016

Sánchez completó una entrevista llena de contradicciones. Habla ahora de volver a los orígenes del socialismo, y asegura que no se ve reconocido en el actual Felipe González pero sí en el del 82. El Felipe del 82 poco tiene que ver con los orígenes. Una cosa o la otra. Al igual que atacó al diario El País por haber sido muy crítico con él en los últimos meses, obviando la campaña de Salvar al Soldado Sánchez que hizo en su día para rescatar a un perdido candidato. El exsecretario general se olvidó de criticar a La Sexta, que ha hecho mucho más daño al PSOE y a él sobre todo, con su campaña a favor de Podemos. 

Por otro lado Sánchez parece difícil que con lo vivido estos últimos meses los militantes, y sobre todo los votantes socialistas, quieran un acercamiento a Podemos. Será muy difícil de olvidar el comportamiento de los dirigentes del partido morado desde marzo hasta nuestros días.  Ahora le aplauden y le alaban. Pero ya se sabe... cuando el adversario te elogia es que te estás equivocando. ¿Ha olvidado los ataques y desprecios de Podemos al PSOE?

Los socialistas saben que Podemos solo tiene un objetivo, superar al PSOE. En primer lugar en la mente de los votantes y simpatizantes aparece el doble 'no' de Iglesias a Pedro Sánchez en su intento de legislatura. Muchos ahora se dan cuenta y se arrepienten, como Joan Baldoví, que hasta pidió perdón en el Congreso por no haber echado a Rajoy. En segundo lugar, no olvidarán facilmente que Podemos quiso ir a segundas elecciones porque tenía previsto la alianza con Izquierda Unida. Le salió mal. En tercer lugar los votantes, no perdonan la cruzada de Iglesias contra Felipe González, que aunque no goce de tanta simpatía como antes, sigue siendo un referente socialista.

Y en cuarto lugar lo vivido el pasado sábado en el Congreso, quizás más grave que todo lo anterior. Los aplausos de Podemos a Matute (Bildu) y Rufián (ERC) en su linchamiento a los socialistas no pueden pasar inadvertidos para el simpatizante. Socavaron la dignidad de un partido de 137 años de historia. La respuesta de Iglesias y su grupo no se puede olvidar de la memoria socialista. Primero rieron y jalearon las gracietas y ataques de Rufián, después lo aplaudieron y por último lo felicitaron. Para colmo cuando los diputados de PP, Ciudadanos y PNV se levantaron y ovacionaron la respuesta de Antonio Hernando a ERC, los de Podemos se retrataron quedándose sentados en sus escaños.

¿De verdad cree que Pedro Sánchez que el PSOE debe pactar con alguien que se comporta así con los socialistas? Es vez verdad que a los socialistas menos les gusta la abstención al PP. Lo que quieren es un PSOE autónomo y que pueda ganar las elecciones. Algo que con él parece imposible viendo los resultados electorales, encadenando tres fracasos consecutivos. Como dice Eduardo Madina, sobre él mismo, las segundas partes nunca fueron buenas.

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