Acuña, un provinciano millonario que asegura se preparó para gobernar Perú

Nació hace 63 años en un pueblo de los Andes del Perú que aún no tiene luz ni agua. Hoy, acaudalado empresario, César Acuña está entre los favoritos con miras a las presidenciales de abril, impulsado por sus recursos y un trabajo político que hoy refuerza en Lima.

Exgobernador de la región La Libertad (norte) y dos veces alcalde de Trujillo, su capital, Acuña también ha sido parlamentario. Es ingeniero químico y se jacta de sus posgrados, entre ellos un doctorado en Educación en la Universidad Complutense de Madrid, mientras se ríe de las publicaciones que dicen que no terminó la educación básica.

"Creo que soy el candidato que mejor se ha preparado en el tiempo para gobernar el Perú (...) Tengo experiencias como académico, soy político, tal vez esa es la razón por la que los peruanos ven mi candidatura con buenos ojos", dice Acuña en entrevista con la AFP, tras recorrer el popular distrito limeño del Rímac.

Una encuesta lo ubica segundo en las preferencias del electorado, con 15%, mientras que otra lo coloca tercero, con 10%. A la cabeza de los sondeos se mantiene Keiko Fujimori, hija del exgobernante Alberto Fujimori, con más del 30%.

A César Acuña, de 1,58 m de estatura y originario de un poblado de Cajamarca (sierra norte), le cuesta leer de corrido. Sus discursos suelen tener pausas reflexivas en las que parece buscar con la mirada a sus colaboradores: Luis Iberico, actual presidente del Congreso, y Anel Towsend, una política que ha integrado media docena de partidos y que hoy postula a la primera vicepresidencia por Alianza para el Progreso (APP), la agrupación del empresario.

Acuña ha ido sumando a representantes de distintas tiendas, entre ellos un pastor evangélico y hasta a un exseleccionado del fútbol peruano, Roberto Palacios, con el que todos quieren tomarse fotos dejando de lado al candidato.

Sus adversarios dudan del origen de su fortuna. En un video de 2010, el entonces alcalde prometió "plata como cancha" (dinero a raudales) a sus colaboradores para destinarlos a obras en comedores populares a cambio de apoyo electoral, aunque después aseguró que el fin era sólo altruista.

Declaró ante las autoridades electorales que percibe un salario anual de unos 16 millones de dólares, y ha contratado por casi 500.000 dólares al asesor comunicacional argentino-brasileño Luis Favre, el mismo que ayudó a ganar a Lula y Rousseff en Brasil y que salvó a la otrora alcaldesa de Lima, Susana Villarán, de una revocatoria.

"Comencé a trabajar en 1980, con una academia preuniversitaria y 13 alumnos. Era la única de la ciudad. Luego tuve 90 alumnos, luego 300. Del 82 al 90 tuve casi 5.000 alumnos. Allí comenzó mi fortuna. Luego vinieron las tres universidades, donde ahora tengo 200.000 estudiantes", explica el propietario de la universidad César Vallejo y del club de fútbol de primera división del mismo nombre.

"No hay dinero del narcotráfico, de lavado de activos -como señalan algunos de sus adversarios- todo me ha costado el sudor de mi frente", detalla.

Acuña, padre de 5 hijos, ha sido acusado por su exesposa -parlamentaria y candidata a la reeleccción por otro partido- de violencia doméstica, algo que él niega.

Es contrario a la unión civil entre personas del mismo sexo, un tema tabú en un país conservador como Perú, y al aborto por violación. "Aunque todo esto se ve en el Congreso y respetaré lo que allí decidan", aclara.

Acuña asegura que encarna el "hacerse sólo", una expresión usual en los peruanos que, ante las pocas oportunidades de empleo de los años 80 y 90, constituyeron pequeñas y micro empresas que hoy representan casi el 80% de la fuerza laboral del país. Según la consultora de riesgo político Eurasia Group, Acuña tiene espacio para crecer en sectores que lo identifiquen como empresario.

"Vengo de una madre que nunca fue a la escuela, vengo de un padre agricultor. Puedo decir que represento a los peruanos. Luego me hice clase media como profesional, y como empresario algo tengo que ver con la alta. Esos son los atributos que hacen que ahora estemos donde estemos", considera Acuña.

Eurasia también cree que es el más impredecible en cuanto a política económica, en un país sólidamente financiero pero que en 2014 creció a su peor ritmo en los últimos cinco años: 2,35%.

"Haremos lo que se ha hecho en el mundo. Cuando un país se estanca tiene que haber inversión pública. Además, está el programa de obras por impuestos, y las alianzas público-privadas", detalla.

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