Así fueron las últimas tres horas de María Villar hasta su secuestro en México


El paso a paso de las últimas horas de María Villar hasta ser secuestrada

El paso a paso de las últimas horas de María Villar hasta ser secuestrada

La investigación en México avanza, pero todavía no hay resultados contundentes sobre quiénes son los responsables del crimen de María Villar Galaz, la sobrina de Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol. Al menos públicamente, la policía no ha informado aún sobre los secretos que esconde el caso.

De todas formas, en base a la información que ya ha sido admitida por las fuerzas de seguridad mexicanas, ésta sería la reconstrucción de las últimas horas de la joven consultora, hasta que abordó un taxi el 13 de septiembre pasado, que finalmente la condujo a la muerte, 48 horas después.

Una jornada de trabajo normal en IBM (sale a las 19.00 horas)

La mujer trabajaba desde hacía poco más de dos años en la sucursal de IBM situada en el barrio de Santa Fé, distrito de Polanco, México D.F. Era una alta ejecutiva de la multinacional. Allí se dirigió como todas las mañanas a las oficinas situadas en el número 3111 de la calle Alfonso Nápoles Gándara. Su horario habitual de trabajo era de 9.00 h a 19.00 horas (con un intervalo de tiempo para comer). A esa hora se despidió de sus compañeros. Posteriormente se dirigió en dirección a su domicilio, situado en el barrio de Polanco. Era un trayecto de no más de 30 kilómetros y 40 minutos de viaje, pero nunca regresó a su casa.

Desde la oficina acude al centro comercial El Patio de Santa Fé (a las 19.06 horas)

Aquí surge una novedad importante que debe confirmar la investigación. Si la mujer tardó poco más de media hora desde su lugar de trabajo hasta el centro comercial, es imposible que haya ido hasta allí en transporte público, porque hubiera tardado mucho más tiempo. Es probable que haya cogido un primer taxi, pero también de la calle, porque sus compañeros de trabajo aseguran que no pidió uno de radiollamada. Otra posibilidad es que alguien la hubiera acercado hasta allí, pero en esa caso tendría que haber sido un conocido. La investigación descarta esta hipótesis. Aquí el material de las cámaras y los vídeos en poder de la investigación resultarán claves.

Entra en el centro comercial (a las 19.40 horas)

La mujer entra en el centro comercial que está situado entre su trabajo y su casa. El 'shopping', como le llaman los mexicanos a estos establecimientos, se llama Patio de Santa Fé. Su dirección exacta es la avenida Vasco de Quiroga 200. Entre su trabajo y el centro comercial hay 9,7 kilómetros. En coche, ese trayecto se hace habitualmente en 15 minutos, pero el tráfico y la hora la hicieron demorar un poco más.

Acude a un local para mantener una reunión laboral (hasta las 20.50 horas)

María estuvo en el centro comercial durante poco más de una hora. Es un establecimiento de tres plantas que no tiene cajeros automáticos en el exterior. Allí hay tiendas de libros, restaurantes, comercios y negocios de ropa deportiva que se extienden en una superficie iluminada por luz natural, que se filtra por su enorme techo de cristal. Ninguno de los empleados recuerda haberla atendido, pero esto es normal porque debido a la afluencia de gente y también teniendo en cuenta que Villar no era un personaje conocido en México, nadie la recuerda. Ella no era cliente habitual de este lugar pero fue hasta allí para mantener una reunión laboral con un cliente en un local, que se extendió casi hasta las 21.00 horas.

Llama por teléfono a su marido desde la avenida Vasco de Quiroga (20.55 horas)

La mujer sale por la puerta principal del centro comercial. Sola, lo primero que hace es llamar por móvil a su marido, el brasileño Cristiano Do Vale, mientras se dirige a un cajero que está enfrente. Le dice a Do Vale que ya ha acabado y que se dirige a casa. Su domicilio está en Polanco. Es decir, siempre siguió esa ruta entre su lugar de trabajo, el centro comercial (que quedaba de camino) y su hogar, una zona también de clase alta en las afueras de México DF. La mujer tarda cinco minutos en caminar, cruzar la calle y llegar al lugar donde es interceptada por sus captores. ¿Alguien la escucha hablar con su acento español, bien vestida, con ropa de ejecutiva y saliendo de un centro comercial rumbo a un banco para extraer dinero? Es una de las pistas más fuertes que sigue la investigación, que cree que en principio se trataría de un secuestro al azar y 'exprés', repleto de fatalidades y desgracias.

Acude a un cajero automático del edificio del Banco Santander (21.00 horas)

Una vez que termina la llamada con su marido se dirige exactamente a un cajero automático que está situado frente del acceso principal de El Patio, en la avenida Vasco de Quiroga de la colonia de Santa Fe. Es una arteria tipo boulevard de un sentido de circulación por mano. Existe una mediana de árboles y un paso de cebra para cruzar al otro lado. Ella lo hace y se dirige a un edificio que también alberga oficinas. Aquí se encuentra la sede corporativa en la capital del país latinoamericano del Banco Santander. Es un inmueble acristalado de seis plantas, que hace esquina con la calle Manuel Sandoval. En la zona, muy arbolada, si bien es comercial y transitada, por la noche la iluminación es tenue y débil. De todas formas, allí abundan las cámaras de seguridad, por lo que la investigación ya tiene que haber analizado todas las imágenes captadas.

Coge un taxi en el cruce con la calle Manuel Sandoval (21.10 horas)

Después de retirar dinero, camina unos pocos pasos hasta la intersección de la avenida Vasco de Quiroga y la calle Manuel Sandoval. Este es el punto fatídico para la consultora española. Allí es donde coge un taxi de la calle, cuyo conductor podría haber estado observándola antes, desde que sale del centro comercial, da la vuelta con su coche y pasa frente a ella, una vez que ya está retirando dinero del cajero. La otra hipótesis es que pasara justo en el momento en que ella termina de extraer billetes de la máquina. Ese mismo conductor es quien la obliga a retirar dinero en los cajeros, mediante sus tarjetas de crédito.

Raid por cajeros BBVA de la zona (21.10 a 22.00 horas)

Ya en poder de sus secuestradores, la mujer es amenazada por éstos para que le entreguen más dinero. Mediante el 'modus operandi' clásico de los secuestros exprés, María Villar habría sido trasladada a otros cajeros automáticos (primero de la zona) y después se pierde toda pista (al menos es lo que se conoce hasta ahora). Sobre la misma avenida principal del lugar hay decenas de cajeros automáticos y bancos. Hay un BBVA Bancomer Santa Fé en el número 1900 de esta arteria, un Bancomer Chedraui a escasos metros de ese, y un Scotiabank dos mil metros más adelante. Son apenas unos pocos ejemplos, pero la Policía ya ha recopilado todo el material captado por las cámaras de seguridad de las entidades bancarias para ver si entró allí.

Lo que ocurre desde entonces es un auténtico misterio. El cuerpo de la mujer apareció en el humilde municipio de San Felipe el Mirasol el 15 de septiembre, junto a un cauce de aguas negras, en medio de un solar abandonado. María estaba esposada en las manos y encadenada en los tobillos. Presentaba una bolsa en la cabeza y tenía la misma ropa puesta que en el momento de su desaparición. Sus asesinos le habían quitado toda identificaciòn, aunque el cadáver no presentaba heridas de arma blanca o de fuego. La habían asfixiado hasta matarla.

Desde la esquina situada en el cruce de las calles Vasco de Quiroga y Manuel Sandoval, donde la víctima abordó un taxi y fue secuestrada, hasta el solar donde fue encontrado su cuerpo hay casi 40 kilómetros. En coche se tarda aproximadamente 48 minutos en llegar. El pueblo pertenece al término de Santiago Tianguistenco. El cuerpo de la chica yacía a la entrada del pueblo, inmerso entre cultivos de maíz. De la vida a la muerte, del punto de partida al desenlace final... Esa ruta (IBM, Santa Fé - El Patio, Santa Fé - San Felipe el Mirasol, Santiago Tianguistenco) fue la que condujo a Villar a una tragedia que ha conmocionado a los españoles.