Lunes, 25.05.2020 - 07:05 h
Cada vez más casos

"Child grooming": así logran engañar a tus hijos las redes de pederastas

La última detención, un sexagenario vecino de Monforte (Lugo) con más de 500 archivos de contenido sexual.

Detenido un pedófilo en Cataluña por acosar a unos 50 menores vía consola de videojuegos
 

¿Cuál es el nombre de su hijo en redes sociales? ¿Cuántos amigos tiene? ¿Qué material comparte? ¿Y qué cuenta sobre sí mismo? Todas esas respuestas ayudan, y mucho, a los "groomers". ¿Qué significa? Cuando preguntamos a los expertos del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil insisten en que más que saber sobre ellos lo que hay es que tomar todos los medios posibles para evitarlos. Así, al igual que a un niño cuando va a salir a la calle sus padres le dicen que tenga cuidado y  no se vaya con cualquiera, cada vez que se va a ir a su habitación para jugar con el ordenador, la consola o el móvil los consejos deberían ser los mismos. A ciertas edades (y no muy pequeñas) son demasiado inocente para darse cuenta de que un pedófilo le está tendiendo una trampa. Y lo hacen... y muchas veces lo consiguen.

El ciberacosador adulto que se sirve del engaño a través del uso de las nuevas tecnologías para contactar con menores y con engaños intentar quedar con ellos o solicitarle material pedófilo es el conocido como "groomer". Para lograrlo, puede ocultarse bajo una falsa identidad haciéndose pasar por un menor y ganarse la confianza de su víctima desde el principio. Pocos piensan que no tenga la edad que dice cuando están viendo un vídeo suyo. Lo que no saben es que existen numerosas aplicaciones que consiguen proyectar una imagen pero que no se corresponde con el sujeto. Suelen hablar por el chat y nada tiene que ver el que escribe con el que aparece en la imagen. Entre los propios pedófilos se comparten estos vídeos 'trampa' en los que cada vez se consigue más realidad y llegan a saludar cuando la víctima lo pide. "Cuando se hace un registro en casa de un posible pedófilo y en el ordenador tiene instalada alguna de esas aplicaciones casi siempre hay contenido sexual con menores en el ordenador de producción propia", explican los expertos. 

El "groomer" también crea perfiles falsos con fotos que ha cogido de bancos de imágenes. La víctima se cree que está hablando con un modelo pero nada que ver. Aquí los expertos recomiendan desconfiar de aquellos perfiles que solo tiene fotografías de posado... y pocas. "No suelen tener muchos datos personales, tampoco muchos mensajes y muy pocos seguidores", señalan los expertos. También hay que desconfiar cuando la conversación pasa a ser de contenido sexual rápidamente. Cuando el "groomer" sale de "pesca" tira su "red" y "pesca al por mayor".

Siempre hay víctimas que pican  y acaban haciéndole caso. Se crea así una amistad que empieza a durar en el tiempo hasta que el menor acaba accediendo a mandarle fotografías íntimas o posados desnudos. No en todas las ocasiones el "groomer" se camufla bajo otra identidad. En ocasiones reconoce ser quién es y consigue su objetivo a cambio de regalos: dinero, móviles, joyas... Cualquier cosa para que la víctima quede atrapada. Una vez en este punto hay casos en los que el acoso ha ido más allá e incluso con un fatal desenlace, como el de Amanda Todd. Su historia es una lección. 

Amanda hablaba con amigos por la webcam e iba conociendo a nuevas personas con las que volvía a contactar mientras la llamaban guapa, hermosa o perfecta... . Empezaron a pedirle fotos algo comprometidas y accedió. Un año después recibió un mensaje en Facebook. No sabía cómo la conocía pero le dijo que si no bailaba enviaría sus fotos. Sabía su dirección nombre del colegio, de la familia, de los amigos... Al llegar Navidad llamaron a su casa a las cuatro de la mañana y era la policía porque su foto se había enviado a todo el mundo. A partir de aquí, su vida cambió. De colegio en colegio, sin amigos, deprimida. Coqueteó con el alcohol y las drogas. Fue humillada en público cuando accedió a verse con un chico que tenía novia. "Espero que lea esto y se suicide", le escribían. Y sucedió. 

Su calvario es un ejemplo de lo que una fotografía puede hacer. Y aunque lo más aconsejable es que los ordenadores se queden en el salón, donde los padres puedan ver la pantalla de vez en cuando, hay que empezar a tomar nota de cómo empezar a poner barreras para que esas redes de pederastas no tengan tantas víctimas fáciles de engañar. 

Lo primero es enseñar a desconfiar de perfiles que pueden ser falsos. "Si de repente nos llega una solicitud de amistad o intenta contactar con nosotros alguien con el que no tenemos ni un solo amigo en común lo primero que hay que hacer es pensárselo dos veces antes de aceptarlo". Es conveniente estar atentos también en los juegos online. No sería la primera vez que los pedófilos llegan hasta allí y se ganan la confianza de los más jóvenes partida a partida, victoria a victoria. En la mente de los agentes sigue la operación Craven. Hasta 145 menores (ocho españolas) fueron víctimas de un grupo criminal que conseguía el material jugando. Literal. Algunas de las menores se creían que estaban bailando para participar en un juego. Poco a poco los pasos del baile iba subiendo de tono. 

Tener contraseñar robustas y sin que las conozca todo el mundo, evitar dar mucha información personal en los perfiles, cambiar la fotografía del perfil por la de algún personaje famoso, no aceptar a amigos que no lo han sido nunca, tener un nick que no se asemeje al nombre, no hablar en los chat de la vida privada.... Esta podría ser perfectamente la carta a los Reyes Magos de los expertos de la Guardia Civil para que los pedófilos tengan cada vez más difícil pescar en Internet. Depende de todos.

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