Se generarían más de 200.000 puestos de trabajo

El informe que manejan los empresarios catalanes para lograr un Cupo a la vasca

Los empresarios se basan en un documento que simula qué ocurriría si todas las autonomías tuvieran la misma financiación que País Vasco y Navarra.

Redistribución de la financiación con un Cupo.

¿Qué ocurriría si Cataluña y el resto de comunidades autónomas tuvieran un sistema de financiación igual que País Vasco y Navarra? Esta hipótesis ha sido aprovechada por Cecot, la patronal de las pymes del Vallès, que acaba de ser expulsada de Foment del Treball, para difundir un informe en el que Cataluña sería el único territorio que saldría bien parado. El resto acabarían perdiendo: incrementarían su déficit en el caso de Madrid, Comunidad Valenciana y Baleares o reducirían su superávit en el resto. Asimismo Cataluña incrementaría su PIB un 5,2% y se generarían 201.863 puestos de trabajo, mientras que en el resto de las autonomías habría una contracción del PIB y se perderían empleos, en algunos casos como en Madrid de forma alarmante.

El documento en cuestión fue elaborado a finales del año pasado por Antonio Pulido y Julián Pérez, del Consejo General de Economistas. Para la simulación de los diferentes escenarios de redistribución de las finanzas fiscales recurrieron a los datos del Centro de Predicción Económica (Ceprede) de la Facultad de Económicas de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Así, a nivel nacional, el impacto sobre el PIB de aplicar un modelo de financiación como el Cupo vasco y navarro en toda España tendría como resultado la pérdida del 0,1% del PIB y la destrucción de 32.565 empleos, a pesar de los datos positivos de Cataluña.

El informe del Consejo de Economistas destaca, además, que esa posición superavitaria del 5,2% del PIB que tendría Cataluña con un Cupo supondría una redistribución de la renta que se trasladaría de forma directa al consumo privado. Es decir, los catalanes tendrían más dinero en su bolsillo para poder gastar más, según los economistas Pulido y Pérez.

Desde algunos ámbitos empresariales catalanes están aprovechando las conclusiones de este informe para promover que lo que realmente interesa a su región es la negociación de un nuevo sistema de financiación similar al de País Vasco y Navarra. La independencia unilateral -consideran- se ha comprobado que es imposible, por lo que apuestan por que el nuevo Govern abra una negociación con el Ejecutivo central para conseguir mejorar la situación financiera de la comunidad autónoma, más si cabe cuando el ministro de Economía saliente, Luis de Guindos, llegó a proponer a Carles Puigdemont en vísperas del 1-O mejorar el sistema de financiación de Cataluña a cambio de renunciar al referéndum independentista.

Existe, por tanto, un claro interés empresarial en impulsar una negociación que culmine con una reforma de la financiación catalana. Precisamente, el Gobierno está esperando a que se solucione la gobernabilidad en el Parlament para comenzar la ronda de contactos para renovar la financiación autonómica ya que sin el Govern no pueden cerrar un acuerdo. El Ejecutivo de Rajoy nunca se ha negado a negociar un pacto fiscal con Cataluña, pero es consciente de que tiene que contar con un consenso amplio. Precisamente, en el informe se cita una futura "revisión constitucional de contenido" y una reforma de la financiación autonómica "con un resultado que previsiblemente terminará exigiendo más aportación del Estado y decisiones comprometidas en el binomio presión fiscal/déficit público".

Bondades y problemas para la economía catalana

En el informe del Consejo General de Economistas se destaca la pujanza de la economía catalana (7,4 millones de habitantes, un PIB en 2016 de 211.915 millones y una renta per cápita de 28.590 euros): "Tiene una población similar a la de Bulgaria o Suiza, aunque genera un PIB equivalente al de Finlandia o Dinamarca; su renta per cápita se sitúa entre la italiana y la media de la UE-28 y tiene una actividad exportadora similar a la de Eslovaquia o Rumanía". Los canales más importantes para Cataluña son el comercio exterior de bienes y servicios, pero en el documento también se citan las innovaciones, la productividad y la inversión extranjera. 

No obstante, los economistas advierten que la suma final será peor para Cataluña en caso de una independencia, como ocurre con el Reino Unido tras el Brexit. Los datos que ofrecen son los siguientes: en primer lugar hay que tener en cuenta que casi el 40% de las exportaciones catalanas son con el resto de España y que representan el 17% de su PIB, mientras que lo que importa del resto de España representa solo el 10% de su PIB. Asimismo, Cataluña "presenta un saldo comercial positivo frente al resto del territorio nacional equivalente al 8% de su PIB, mientras que frente al resto del mundo presenta una situación deficitaria cercana al -6% del PIB, por lo que globalmente mantiene un superávit comercial del orden
del 2%
".

Otro dato llamativo del informe son las importaciones y exportaciones de la economía catalana. En este caso se recurren a datos de C-Intereg y de Ceprede, y la conclusión es que Cataluña se abastece fundamentalmente de proveedores internacionales (Alemania, China, Francia e Italia ocupan los primeros puestos del ranking), mientras que exporta tanto a otros países como a otras regiones del territorio español. De esta forma, el listado de ventas está encabezado por Francia y Aragón, a niveles muy similares. Por detrás se sitúa Alemania, Italia, Comunidad Valenciana, Portugal... y Madrid.

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