A 166,386 pesetas por un euro

El adiós definitivo a las pesetas provoca largas colas: "Con el euro se vive peor"

​Tras 130 años en circulación, la peseta pierde su valor frente al euro. En su último día, miles de españoles acudieron a canjearlas, teniendo que esperar más de 5 horas y muchos se quedaron sin poder hacerlo.

Colas en el Banco de España en el último día de intercambio de pesetas.
Colas en el Banco de España en el último día de intercambio de pesetas.
Agencia EFE

A las 5:30 de la mañana, como si de un concierto de los Rolling Stone se tratase, llegó la primera ciudadana -junto a su hija- al edificio del Banco de España en Madrid para estrenar una cola que más tarde se formaría en la puerta del histórico inmueble. El miércoles 30 de junio era el último día para intercambiar pesetas por euros de manera oficial, después de 20 años, y una multitud de españoles decidió apurar al máximo para desprenderse de sus últimas monedas y billetes de la antigua divisa. Tanto ha sido así, que una parte de ellos se quedó fuera debido al aforo limitado por medidas Covid, y lo aceptaron con resignación: "He venido desde Guadalajara solo para cambiar las pesetas que me quedaban y después de varias horas de cola me tengo que volver de vuelta con ellas. Es una vergüenza", declara Maria Pilar, una mujer de 62 años.

Sin embargo, una amplía mayoría sí consiguió su objetivo de deshacerse de las pesetas, aunque para ello tuvieron que dedicar toda la mañana: "He llegado aquí a las 9:30 de la mañana y hasta las 13:30 no he podido entrar. No me podía imaginar que iba a haber tanta gente", explica Luisa, de 47 años, después de intercambiar las 40.000 pesetas que traía por 240 euros, a un cambio de 166,386 pesetas por un euro. Y es que las enormes colas que se formaron requerieron que, tanto las autoridades del Banco de España como la Guardia Civil, fuesen controlando a la multitud que se aglutinaba fuera y dentro del edificio. Una situación similar ocurrió en otras capitales donde el regulador sus sedes, como Valencia o Sevilla. 

Estas largas filas estaban integradas por ciudadanos de todo tipo de edades, pero entre los que convivieron varios años manejando pesetas había unanimidad: "Con el euro se vive peor que antes". Así lo manifestaron Antonio y Alcadia, un matrimonio de 67 y 57 años, respectivamente, que esperaba en la cola para canjear 5.000 pesetas. En la misma línea se mostraba Josefina, de 65 años: "Las pesetas duraban mucho más que los euros. Hemos perdido calidad de vida porque no se han equiparado las dos divisas". "Quien volviera a aquella época", añadía con nostalgia José, de 74 años. Sin embargo, no todo son pegas al euro, ya que admiten que la 'nueva' divisa tiene como principal ventaja "no tener que estar cambiando las monedas cuando vas por Europa", lo cual reconocen que es una gran comodidad.

Pese a la percepción que tiene este sector de la población, el PIB por habitante, uno de los datos que da una estimación certera sobre la riqueza que tiene un país, distribuida entre el número de ciudadanos, ha crecido un 48% entre el 2000 y el 2020, lo que se traduce en un aumento de la calidad de vida de todos los españoles.  

Por otro lado, en las colas también se encontraba un sector de población mucho más joven y que por tanto apenas convivió con la antigua divisa. Mila y Lorena, de 20 años, explicaban a este medio que venían a intercambiar 17.000 pesetas que les habían dado sus familiares en forma de paga. Víctor, a sus 21 años, se arrepentía de haber esperado hasta el último día para canjear las 4.000 pesetas que le habían dado sus padres, mientras que Marcos, de 25, se pasó la mañana entera para conseguir cerca de 400 euros por las 66.000 pesetas que su empresa conservaba aún en la oficina.

Tipos de pesetas aceptadas para su intercambio por euros.
Tipos de pesetas aceptadas para su intercambio por euros.
La Información

Además, junto a la puerta del edificio se encontraba un puesto con varios responsables que resolvían dudas y repartían folletos explicando qué monedas y billetes se aceptaban y cuáles no. En el caso de estos últimos era sencillo, si se conservaba más de la mitad del mismo y era posterior a 1939 se consideraba válido. Para las monedas, solo se aceptaban aquellas en circulación hasta el 2002, dejando fuera un total de 13 tipos de monedas diferentes. Y es que esta histórica divisa comenzó a circular en España en 1868, poco tiempo después del comienzo del sexenio liberal, y perduró durante 131 años hasta que el 1 de enero de 1999 se integrase el euro como moneda de curso legal. 

A pesar de que no hay datos oficiales, las autoridades policiales señalaban a las 10:30 de la mañana, a falta de tres horas y media para el cierre definitivo, que había entorno a 4.000 personas esperando. Según los cálculos del propio, en mayo aún quedaban en manos de los españoles pesetas por valor de 1.584 millones de euros, 799 millones en billetes, y 785 millones en monedas. La semana pasada, los españoles canjearon billetes y monedas en pesetas por un importe de algo más de 2 millones de euros, duplicando el dinero intercambiado la semana anterior, por lo que, a falta de que se conozcan los datos oficiales, la estimación es que esta cifra ha seguido creciendo. 

Tipos de pesetas no aceptadas para su intercambio por euros.
Tipos de pesetas no aceptadas para su intercambio por euros.
La Información

Los últimos 'privilegiados' se hacen amigos en la cola

La Guardia Civil señaló a alrededor de las 10:30 que no garantizaba la entrada al resto de personas que se pusiesen en la fila, debido al aforo reducido por la pandemia, algo que no impidió que muchos se agarrasen a cualquier esperanza. En el último retén de personas autorizadas a acceder al Banco de España se encontraban Javi, de 61 años, Manuel, de 58, y Andrés, de 50. La sensación que transmitían era la de unos amigos haciendo cola, pero tras ser preguntados por el vínculo que les unía respondieron al unísono: "Nos hemos conocido aquí esperando". 

Respecto a los motivos por los que han esperado al último día para intercambiar las pesetas, los tres también coinciden: "Porque somos españoles y nos gusta dejarlo todo para el último momento", para después añadir: "Nos han dejado pasar por los pelos". Además, esta amistad forjada en la cola -como tantas otras que se han podido ver a lo largo de la mañana- puede ir más allá. Un ciudadano se ha cansado de esperar y le ha entregado a Javi las pesetas que tenía, "entorno a 100 euros", un dinero que utilizaron para irse los tres juntos a comer a un restaurante cercano a la sede del BdE y seguir entablando su amistad recién forjada. 

Un joven con dos bolsas llenas de pesetas
Un joven con dos bolsas llenas de pesetas
Agencia EFE

Indignación entre los que se han quedado sin entrar

En la otra cara de la moneda se encuentran los que han llegado demasiado tarde y no les han permitido la entrada para canjear sus pesetas. Entre ellos se encontraba Gregorio, que a sus 88 años lamentaba su escasa movilidad (caminaba ayudado por dos muletas), lo que le ha provocado llegar demasiado tarde para poder intercambiar los 8 billetes de 10.000 pesetas que conservaba de sus hermanos: "Nuestros padres nos dieron uno a cada uno para que lo guardásemos para cuando tuviésemos verdadera necesidad. Nos los hemos ido pasando entre los hermanos según iban falleciendo. Si no me queda otra los guardaré como recuerdo". 

Uno de los responsables de seguridad del Banco de España señaló a este medio: "Todo el mundo que esté en la fila hasta las 14 horas será atendido". Sin embargo, la realidad fue que una numerosa multitud se quedó con las pesetas en la mano. "Yo vengo desde Toledo solo para esto y ahora no me dejan pasar. Es indignante", apuntaba Begoña, de 64 años. "No entiendo cómo no han previsto que iba a venir tanta gente y no hayan ampliado los horarios, ahora a ver qué hago con tantas pesetas", declara Adolfo, de 59 años, con una bolsa pesada en la que guardaba más de 30.000 pesetas. 

En cualquier caso, España dice adiós de manera definitiva a una divisa, la peseta, en la que todavía muchas ciudadanas hacen sus cálculos cotidianos y que está ligada a varias generaciones. Para los jóvenes que apenas la conocieron será recordada como un elemento unido a los abuelos y abuelas, mientras que ellos se despiden de las pesetas con cierta nostalgia: "Me da mucha pena desprenderme de ellas porque me recuerda a mi época joven, pero la vida es así y el tiempo no espera a nadie", concluye Casilda, abuela de 77 años. 

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