Los resultados sin la nueva metodología

Sin la 'cocina' de Tezanos, habría empate técnico entre PSOE y PP en el último CIS

La diferencia reflejada por la encuesta conocida hoy es de 13,4 puntos frente a los 1,8 puntos que habría de aplicar la fórmula tradicional. 

El contra-CIS
                        

La palabra 'cocina' ha acompañado hoy las crónicas políticas como si, de repente, el hemiciclo parlamentario tuviera más que ver con ciertos concursos gastronómicos que con prospecciones electorales. 'Cocina' para justificar o explicar un cambio demoscópico en las valoraciones dadas por los españoles ante los encuestadores. Por segundo mes consecutivo, y en lugar de su periodicidad trimestral anterior, el sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas ha presentado unos resultados diferentes a lo que los partidos estaban habituados. De pronto, el PSOE de Pedro Sánchez mira con una ventaja de 13,4 puntos al PP de Pablo Casado y el Ciudadanos de Albert Rivera incluso supera a los de Génova como segunda opción para los españoles. Pero el CIS no siempre hubiera dado este saldo: con su anterior concepción, PSOE y PP estarían prácticamente empatados.

Para el CIS, las noticias sobre la ralentización económica, el frenazo en los datos del mercado laboral, las negociaciones y contradicciones a cuenta de los Presupuestos Generales de 2019, e incluso las polémicas en torno a tres ministros del gabinete de Sánchez (Carmen Montón, Pedro Duque y Josep Borrell), no han hecho mella. Al contrario: parece que ha beneficiado al actual inquilino de la Moncloa si se miran los datos hechos públicos. 

¿Tanto puede cambiar un ligero toque metodológico? Ya en julio, el PP había caído de forma espectacular hasta el entorno de un 20% de los apoyos, arrastrado por la sentencia de la Gürtel y la moción de censura contra Mariano Rajoy. Pero si se hubiera aplicado el método tradicional e histórico al barómetro de septiembre, el cambio de presidencia en el PP hubiera supuesto una remontada hasta acercarse al PSOE a 1,2 puntos y sumar un 24,9%, cuatro puntos y una décima más de lo que le asignó el 'nuevo' CIS.

En octubre, se repite la situación: la diferencia publicada de 13,4 puntos entre socialistas y populares pasaría a ser de solo 1,8 puntos con la fórmula anterior, con un PSOE que obtendría un 26,2% de los votos (frente al 31,6% de los resultados oficiales) y un PP con seis puntos más de apoyo, del 18,2% asignado al 24,4%. En el camino, Ciudadanos se mantendría como tercera fuerza, aunque también con mayor respaldo y Podemos tendría una ligera mejoría. Es decir, el único que sale ganando claramente con la metodología actual es el PSOE, casi cinco puntos y medio mejor en la nueva fotografía que con el viejo cocinado. 

La razón de estas diferencias hay que buscarla en un nombre: José Félix Tezanos, nuevo presidente del CIS con el Gobierno de Pedro Sánchez. Nada más llegar al centro sociológico, decidió modificar la metodología para 'traducir' las respuestas de los españoles cuando se les pregunta por la formación a la que votarían de celebrarse elecciones generales ahora mismo.  

Ahora, "el procedimiento aplicado efectúa la imputación de 'simpatía a partidos' como posible opción de voto para aquellos entrevistados que han afirmado indecisión o intención de abstención". Antes, en cambio, "el modelo aplicado es basado en la ponderación de los datos por recuerdo de voto, imputando la variable simpatía a los entrevistados que no han expresado una preferencia de voto por ningún partido".

Es en este cambio de criterio donde se explican los resultados. La nueva forma es estimar el voto tiene, en efecto, unos efectos determinantes en el resultado final. Solo hay que llevar a cabo una serie de simulaciones realizadas por diferentes profesionales demoscópicos a los que ha tenido acceso La Información para aplicar al nuevo CIS la pátina del viejo CIS. Obviamente, que el único beneficiado sea el PSOE levanta las suspicacias del resto. Sobre todo, de los más afectados. 

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