Jueves, 19.09.2019 - 01:02 h
La CNMV carga contra las formas de Escotet

Albella confiesa una reunión de urgencia este fin de semana por la 'opa' de Abanca

El presidente del supervisor de los mercados da un severo 'tirón de orejas' al banco gallego al advertir de que su oferta no respeta la regulación.

Sebastián Albella, durante la rueda de prensa que ha ofrecido para presentar los objetivos del organismo para este ejercicio. EFE/Juan Carlos Hidalgo
Albella confiesa una reunión de urgencia este fin de semana por la 'opa' de Abanca. EFE/Juan Carlos Hidalgo

La oferta por Liberbank que Abanca hizo pública en la tarde del pasado viernes pilló totalmente a pie cambiado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que se tuvo que reunir de urgencia durante este fin de semana para analizar a fondo si la propuesta que había realizado el banco gallego, inédita en España, era acorde a la legislación. "Esto es el servicio público", se excusaba el presidente del supervisor, Sebastián Albella, con el resto de miembros de la comisión.

En un corrillo con periodistas después de presentar el plan de actividades de la CNMV, el propio presidente del organismo explicó que, tras un proceso de deliberación, el domingo se llegó a la conclusión de que la oferta del banco gallego no cumplía con los requerimientos previstos en la ley de opas. Por tanto, se decidió enviar un requerimiento a Abanca para que manifieste su decisión, o no, de formular una opa de acuerdo al Real Decreto 1066/2007 en el plazo improrrogable de diez días hábiles.

Y es que las formas que ha demostrado a Abanca en este proceso no han gustado nada en la CNMV, que optó por dar un 'severo tirón de orejas' a la entidad que preside Juan Carlos Escotet. "Este tipo de operaciones se tienen que preparar con la máxima confidencialidad y la primera noticia que debe haber de ellas, en un mundo ideal y deseable, es el anuncio de la oferta, que debe reunir todos los requisitos", señaló Albella.

El problema reside en que el hecho relevante que publicó Abanca en la tarde del viernes era prácticamente equivalente a un anuncio de opa en términos de información -con detalles sobre el precio y el modo en el que se articularía la operación-, pero estaba condicionado a que Liberbank le diese acceso a información confidencial sobre su negocio para poder realizar una 'due dilligence', una sujeción que no está prevista en la legislación.

"No es el patrón normal, ni el considerado adecuado por la regulación", reprochó Albella, que considera que salirse de los canales habituales para la realización de opas perturba muchísimo los mercados. En este sentido, explicó que el requerimiento enviado a Abanca para que manifieste antes del próximo 8 de marzo si realiza o no una opa por Liberbank trata, sencillamente, de aclarar la situación cuanto antes.

No se descarta una sanción

Si una vez vencido el plazo Abanca no confirma de forma oficial y de acuerdo a la normativa su intención de presentar una opa por la totalidad del capital de Liberbank, la CNMV dejó ayer la puerta abierta a posibles sanciones. "Si no se confirma (la opa) cuando llegue el momento, veremos qué hacemos", indicó Albella.

De este modo, parece que si Abanca confirma sus intenciones y formula una opa por Liberbank que no incluya el condicionante de la 'due dilligence' el asunto quedará resuelto para la CNMV, aunque no está claro qué ocurrirá si el banco gallego se echa para atrás, pues se trata de un caso único y sin precedentes en España.

Así las cosas, el consejo de administración de Liberbank optó el lunes no abrir sus libros a Abanca, que, para confirmar su propuesta de 0,56 euros por acción, había requerido al banco asturiano acceso a información confidencial sobre su negocio antes del próximo 1 de marzo. Sin este acceso, Abanca advertía de que su oferta podría quedar sin efecto.

De acuerdo a la información pública, Abanca valora Liberbank en 1.717 millones de euros. El banco gallego estaba dispuesto a pagar hasta el 75% -1.288 millones- en efectivo, mientras que proponía afrontar el importe restante dando acceso a su capital -y a sus órganos de gobierno- a los accionistas de la entidad que así lo deseasen.  En el capital de Liberbank destaca la presencia de las fundaciones bancarias -las antiguas CajAstur, Caja Cantabria y Caja de Extremadura- , con una participación conjunta del 23,2%, Oceanwood (16,7%), el inversor mexicano Ernesto Tinajero (7,4%), la familia Masaveu (5,7%) y Norges Bank (3,2%), el fondo de pensiones de Noruega.

El consejo del banco que dirige Manuel Menéndez decidió ignorar esta propuesta, aunque sí estudiará, y se pronunciará al respecto, si el banco gallego realice una opa formal que cuente con el visto bueno del supervisor y que se ajuste a los requisitos que establece la legislación. Entre tanto, el órgano decidió por unanimidad seguir trabajando en su proyecto de fusión con Unicaja, en el que ambas entidades están ultimando las 'due dilligence' que darán paso a la negociación formal de la ecuación de canje.

A pesar de la presión que supone el órdago de Abanca para la antigua caja andaluza, Unicaja se mantiene firme en su pretensión de controlar el 60% del capital de la hipotética sociedad resultante de su fusión con Liberbank, pues entienden que tienen que generar valor para sus accionistas. "Es mejor plantarse a que la operación no genere valor", aseguran fuentes cercanas al banco con sede en Málaga.

Por tanto, tras el pronunciamiento de la CNMV y del consejo de administración de Liberbank, la pelota vuelve a estar en el tejado de Abanca, cuyo consejo estuvo reunido hasta bien avanzada la noche del lunes para decidir si continúa creciendo mediante operaciones corporativas o bien iza la bandera blanca y da un paso atrás en su pretensión de hacerse con Liberbank y convertirse de un plumazo en la sexta entidad por activos de España.

 

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