Sábado, 26.05.2018 - 19:35 h
El EPA del BBVA puede ser un precedente

El Sabadell negocia fraccionar las ayudas de CAM para sacarse el ladrillo de encima

El banco sondea opciones para deshacerse de una exposición de 11.000 millones, incluido aceptar la idea del Fondo de Garantía de fragmentar el EPA 

Imagen Banco Sabadell
Banco Sabadell / EFE

El Sabadell toca todas las teclas para desembarazarse de la mayor carga posible de ladrillo. Su plan estratégico fija deshacerse de la losa a un ritmo de 2.000 millones de euros al año, pero encomendó a Alantra, KPMG y PwC sondear opciones para colocar de una tacada más de 12.000 millones si salen los números. Buena parte proceden de la CAM y están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que cubre el 80% de potenciales quebrantos en la desinversión. El contrato original no preveía un desembolso de golpe de las ayudas, de forma que cerrar un acuerdo satisfactorio es clave para una limpieza integral y la idea de fraccionar su entrega se ha puesto sobre la mesa para facilitarlo.

El planteamiento surge del vehículo de garantía de la banca, que negocia a doble banda resolver los bautizados como Esquemas de Protección de Activos (EPA) concedidos a Sabadell y BBVA cuando se adjudicaron la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y Unnim. La pretensión sería evitar que la banca tuviese que acelerar las aportaciones a su presupuesto para saldar la factura, pudiendo estar la entidad abierta a la solución si cuadran todas las cifras.

Con el rescate de las antiguas cajas, los esquemas de garantía se arbitraron para atraer el interés comprador de bancos rivales. El fondo de garantía asumió proteger al Sabadell de quebrantos sobre una cartera de activos de la antigua caja alicantina valorada en 24.644 millones, y a BBVA en una exposición de 7.359 millones en Unnim, cuando se consumiesen las huchas de provisiones efectuadas en las entidades subastadas por valor de 3.882 y 1.330 millones, respectivamente. Liberbank obtuvo una protección similar en CCM sobre riesgos por 2.475 millones, cuyo uso ya ha consumido; y CaixaBank en Banco de Valencia, con cargo en su caso del Fondo de Reestructuración (Frob).

El deseo de BBVA y Sabadell de acelerar la limpieza de balances, emulando al Santander con el ladrillo del Popular, interesa al Fondo de Garantía para zanjar y librarse de esa hipoteca. La gran dificultad es dónde fijar los precios de transferencia de los activos para que el vehículo los apruebe y asuma la cobertura, lo que obliga a la entidad catalana a hacer números con el apetito que Alantra, PwC y KPMG sondean en el mercado, la oportunidad de deshacerse de esa carga pronto -si alivia provisiones o presión de capital- y si debe hacer cesiones al Fondo de Garantía para sellar el acuerdo.

A cierre de 2017, el Sabadell contabilizaba aún una exposición de 11.260 millones en la cartera de la CAM blindada con el EPA, para la que el Fondo de Garantía mantenía una hucha de 4.041 millones en provisiones en 2016, últimas cuentas divulgadas -tiene otros 1.484 millones de euros apartados en dotaciones para Unnim-.

El quebranto que el FGD cubre al 80% no es otra cosa que la diferencia entre el precio de adjudicación y de venta; por lo que siempre depende del talón que pueda sacar. El Sabadell ha sacado al mercado 10.800 millones en distintas carteras: 900 en créditos fallidos, 2.400 en adjudicados y empresas de la CAM, otros 2.500 millones en ladrillo de esta entidad y 5.000 millones del grupo. Todos, salvo este último portfolio, cuentan con cierto blindaje del FGD.

El Sabadell se ha deshecho en el pasado de varias carteras ‘blindadas’ previo acuerdo con el vehículo, aunque por volúmenes muy inferiores. Ahora influirá además cómo resuelva BBVA. El banco azul transferirá 13.000 millones brutos en inmuebles a una sociedad participada al 80% por Cerberus, y el 20% restante por BBVA. La cartera incluye activos garantizados con las ayudas a Unnim, pendiente aún de llegar a un acuerdo con el Fondo de Garantía antes del verano dado que el plan es cerrar la nueva compañía entre agosto y septiembre, aunque el perímetro final quedará sujeto al cierre de due dilligence de los activos.

La solución a BBVA sentará un precedente, si bien las conversaciones del Fondo de Garantía son bilaterales e individuales con cada banco. En el Sabadell han defendido recientemente que la estrategia sólo le obliga a deshacerse de 2.000 millones en activos al año y ha supeditado la colocación de megacarteras a que salgan bien los números. Pero las tiene en el escaparate y en avanzado proceso.

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