Jueves, 25.04.2019 - 06:43 h
Dejará la ejecutiva tras cerrar la fusión del Popular

Echenique se va tras facilitar la sucesión de Botín y con 14 millones en pensiones

Fiel escudero del legendario banquero, se ocupó de la integración de Banesto, y su hija le encomendaría la gran operación del Popular.

El presidente del Santander España, Rodrigo Echenique.
El presidente del Santander España, Rodrigo Echenique.

Tras más de tres décadas volcado en el Santander, Rodrigo Echenique dejará las funciones ejecutivas cuando selle la integración del Popular, el último gran encargo de Ana Botín. Para su retiro el banco cuenta con una hucha de 13,95 millones de euros en productos de ahorro para la jubilación, que pueden incrementarse aun más si se añaden otros complementos variables. Se trata de una cuantía discreta frente, por ejemplo, a los 48,2 millones con que contaba Matías Rodríguez Inciarte, otro de los ejecutivos de la vieja guardia de Emilio Botín, y en línea con otros banqueros con menos años de dedicación por edad -el ex consejero delegado de BBVA, Ángel Cano, contaba con 45 millones-. 

La salida de Rodrigo Echenique, que no acumuló hucha especial para el retiro por sus funciones ejecutivas, es más que un cierre de etapa profesional. Fiel consejero de Emilio Botín, fue el ejecutivo que asumió las riendas con su inesperada desaparición para articular raudo la vuelta a España de Ana Botín -en ese momento en la presidencia de la filial británica- y facilitar la modélica sucesión del mayor coloso bancario del euro. No hubo impasse temporal ni vacío de poder. A pesar de la delicada situación, se lanzó el mecanismo y el consejo de administración le nombró presidenta aquel difícil 10 de septiembre de 2014.

Sobre el papel estaba claro: si faltaba el presidente correspondía a la comisión de nombramientos echar a rodar la sustitución, un rol que lideró el banquero junto a los otros tres vocales: Fernando de Asúa, Isabel Tocino y Guillermo de la Dehesa. Y Ana Botín le reclamó casi al instante a su lado devolviéndole unas funciones que él, voluntariamente, había querido reducir años atrás después de una etapa de altísimas responsabilidades. Pero aceptó como fiel asesor y amigo de toda la Familia Botín.

Y es que sus primeros años habían sido frenéticos. El Santander fichó al joven Abogado del Estado que ejercía en el Banco Exterior de España en 1988 poniéndole al timón de los servicios jurídicos cuando aún lideraba la entidad el patriarca Emilio Botín. Pero no habían transcurrido cuatro años cuando un Emilio Botín hijo ya en la presidencia le nombra consejero delegado y miembro de la comisión ejecutiva. Su 'número dos' pasará, con el tiempo, a integrar la vieja guardia del banquero durante décadas, junto a otros históricos como Fernando de Asúa ó Juan y Matías Rodríguez Inciarte, que poco a poco fueron abandonando los órganos de gerencia y del consejo de Ana Botín.

El banquero, al que sus próximos reconocen como discreto y meticuloso, vive en primera línea el lanzamiento de la ‘Supercuenta’ en 1989 que rompió el mercado de los depósitos y sacudió a la competencia, levantando recelos del Banco de España; la compra de Banesto en 1994 y la primera fusión del euro. El Santander maridó con el extinto Central Hispano en 1999, en lo que resultó una operación compleja en extremo desde la articulación de la cúpula con la copresidencia compartida con José María Amusátegui hasta la decisión estratégica de hacer convivir y ¡competir! las dos redes durante un tiempo con no pocos desencuentros entre sus equipos por esta atípica visión comercial.

Este madrileño ya no era ‘número dos’ desde 1994 por una búsqueda querida de menor responsabilidad. Pero sí el hombre del que Botín tiraba para sofocar fuegos o resolver empresas importantes como la relación con Abengoa o la gestión de inversiones inmobiliarias. Fue presidente de Metrovacesa en sustitución de Amusátegui hasta completar la fusión con Merlin Property, una situación que se asemeja a la actual ya que ejercerá la presidencia del Santander España hasta que se complete la integración con el Popular. De él dicen que nunca abandona a medias un proyecto.

En 2012 el banco reconoce su dedicación y vuelve a necesitar su gestión en la presidencia de NH Hoteles que también conocía desde 1997 como consejero y donde sustituye a Mariano Pérez Claver. Pero con el arranque de 2015 es Ana Botín quien le reclama a su lado. Deja presidencia de NH Hoteles -el banco había desinvertido- y Vocento, y añade a su cargo de vicepresidente la función de consejero ejecutivo que llevará la dirección de Cumplimiento y otras ligadas a la presidencia.

La adjudicación del Popular será para Ana Botín la mayor operación bajo su presidencia y echa mano del estrecho colaborador como hizo su padre -Emilio Botín le encomendó integrar Banesto, entidad que igualmente llegaba al grupo noqueada por quebrantos derivados de impagos, dudas sobre su balance y tras una adjudicación en subasta-. Mientras otros ejecutivos próximos al patriarca se han ido cayendo del consejo y la directiva del grupo, con edades muy avanzadas y algunos con un currículum en Gobiernos, y eran sustituidos por independientes y reconocidos perfiles internacionales, Echenique se reforzaba. Pero con 72 años y el trabajo cumplido deja las funciones ejecutivas aunque la banquera se garantiza su asistencia y asesoramiento con su permanencia en una vicepresidencia.

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