Jueves, 27.02.2020 - 19:44 h
Alertan de que elevaría la factura de la contratación pública

Las grandes constructoras van a la OCDE para sortear la reforma fiscal de Sánchez

Reclaman su exclusión de la tributación mínima del 15% en el Impuesto de Sociedades porque su negocio no permite mover beneficios a oasis fiscales.

Pedro Sánchez y María Jesús Montero / EFE
El Gobierno sigue con la idea de establecer una tributación mínima del 15% en el Impuesto de Sociedades / EFE

Las concesionarias españolas de grandes infraestructuras, que son también las principales empresas constructoras del país, han decidido recurrir a la OCDE para tratar de esquivar la tributación mínima del 15% en el Impuesto de Sociedades que el organismo internacional baraja como solución para atacar las estrategias elusivas de algunas grandes multinacionales para ubicar el grueso de sus beneficios en territorios caracterizados por su baja fiscalidad y que el Gobierno de España tiene la firme voluntad de implantar a nivel doméstico con carácter general en cuanto tenga la oportunidad, probablemente coincidiendo con el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2020.

Fracasados sus intentos para intentar que el Gobierno de Pedro Sánchez reconsidere su posición al respecto, Seopan, la patronal que aglutina a los grandes gigantes del sector -ACS, Ferrovial, Acciona, FCC, Sacyr...- ha aprovechado el proceso de consulta pública abierto por la OCDE, en orden a aquilatar un modelo global de imposición a las empresas que impida lo que se ha dado en denominar la 'erosión de las bases fiscales', para tratar de influir en origen sobre una iniciativa que, según denuncian, impacta de lleno sobre su modelo de negocio.

Las grandes concesionarias solicitan directamente que su negociado quede exento del perímetro de actuación del tipo mínimo del Impuesto de Sociedades, de la misma forma que se reconoce ese privilegio a otros ámbitos como el de la explotación minera. Su argumento es que si el tipo mínimo de tributación se ha ideado para 'atacar' la estrategia fiscal de las grandes compañías tecnológicas de cargar el grueso de sus beneficios en territorios de baja tributación aprovechando la deslocalización geográfica que permiten las nuevas tecnologías, no tiene sentido utilizar este arma contra un puñado de multinacionales con un negocio que si tiene un característica es su inamovilidad y su anclaje al territorio.

Las empresas del sector de la concesión de grandes infraestructuras "operan donde hay terreno para su desarrollo económico y el crecimiento de su negocio, con independencia de si la fiscalidad es más elevada o más reducida en la jurisdicción de turno", argumenta el documento presentado por Seopan a la OCDE, al que ha tenido acceso La Información. "La tributación es un parámetro secundario cuando estas multinacionales analizan una posibilidad de inversión en un país, siempre prevalece la cuestión financiera".

Ante la eventualidad de que la OCDE no aceptara ampliar esa excepción fiscal al sector de las grandes concesiones de obra pública, la organización representativa del sector insta al organismo internacional a que configure su propuesta de tipo mínimo de tributación sobre las empresas desde una perspectiva internacional, es decir, que no se exija a las multinacionales alcanzar ese mínimo del 15% en todos los países en los que operen sino que se contemple sobre el conjunto de su base imponible global. Esa configuración global habilitaría a las multinacionales españolas para esquivar los efectos del tipo mínimo del 15% en el Impuesto de Sociedades que pretende implantar el Gobierno en España, siempre que su factura fiscal mundial superara ese umbral.

Una iniciativa que no le saldrá gratis a los gobiernos

El documento remitido por Seopan a la OCDE a finales del año pasado advierte de que el establecimiento de un tipo mínimo sobre la imposición empresarial por sí solo no resolverá los problemas de competencia fiscal que genera la existencia de oasis fiscales o territorios de baja tributación. El escrito, de naturaleza técnica, alerta de que la imposición de un mínimo del 15% en todo el área OCDE puede acabar con la competencia fiscal, pero no resolverá la falta de homogeneidad de las normativas contables y podría desplazar el 'terreno de juego' de esa competencia entre territorios del ámbito fiscal al contable si no viene acompañada de medidas que aproximen las bases imponibles sobre las que se calculan los impuestos en todo el mundo.

El sector también entra en una serie de aspectos de carácter técnico que la reforma que impulsó el Ejecutivo de Pedro Sánchez en el Impuesto de Sociedades no contemplaba, pero que las constructoras entienden que son críticos para que la medida no desemboque en una sobreimposición excesiva. Seopan plantea, por ejemplo, que los créditos fiscales aplicados por pérdidas de ejercicios anteriores no se descuenten a la hora de calcular la tributación efectiva de una entidad o que sí se consideren los impuestos pagados por dividendos recibidos.

Las grandes constructoras lanzan también un aviso a navegantes hacia las Administraciones Tributarias en relación a los efectos perniciosos que puede tener seguir adelante en esa fijación de un suelo fiscal para las grandes multinacionales. "La introducción de un tributación mínima podría causar un incremento sustancial en el coste de los servicios que proveen las grandes multinacionales del sector de la obra pública a los estados e incluso podría causar que muchas ofertas quedaran desiertos como consecuencia del impacto adverso sobre las economías de los países en desarrollo".

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