Domingo, 21.01.2018 - 21:26 h
Mafia china

ICBC busca un pacto con Anticorrupción para evitar su juicio en la Audiencia

El juez considera que su sucursal en España fue un "instrumento de blanqueo" de las mafias chinas Emperador, Chequian y Snake

Fotografía de ICBC en Madrid
Sede de la oficina española del ICBC en Madrid.  / EFE

El Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), el mayor banco del mundo por capitalización de mercado, según 'Financial Times', quiere evitar a toda costa la exposición mediática que supondría un juicio contra él en la Audiencia Nacional. La entidad está buscando un acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción para evitar un más que posible proceso por blanqueo de capitales. El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno lo mantiene imputado por ese delito al considerar que su sucursal en España mantenía como "línea de negocio casi exclusiva" ser un instrumento de lavado de dinero para al menos tres organizaciones mafiosas chinas con implantación en nuestro país.

El pasado 6 de septiembre, Moreno imputó por blanqueo a la filial europea del ICBC, con sede en Luxemburgo. En su auto, el instructor consideró que el consejo de administración de ICBC Europa ordenó a su sucursal en España, con sede en Madrid, poner en marcha un establecimiento bancario "cuya línea de negocio casi exclusiva fue ser un instrumento de blanqueo de las ganancias ilícitas obtenidas por grupos criminales, mayoritariamente de nacionalidad china, que obtenían pingües beneficios sobre todo en exportaciones e importaciones fraudulentas con China y en la economía sumergida dentro del mercado nacional".

Sus presuntos delitos saltaron a la luz en 2012, con la Operación Emperador, que desarticuló el grupo criminal liderado por Gao Ping. En sucesivos operativos contra organizaciones mafiosas como Chequian y Snake, se descubrió que sus integrantes también recurrían al banco chino para enviar su dinero negro a ese país a través de transferencias que evitaban cualquier tipo de control antiblanqueo de los establecidos como obligatorios para los operadores por la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo.

La cooperación de ICBC con esas mafias entre 2011 y 2014 "como banco de blanqueo", según el juez, "fue consciente y promovida por su afán de acaparar en los primeros años de actividad el máximo volumen de efectivo de los grupos criminales a los que servía en aquellas fechas". Solo en 2011 logró enviar a China 140 millones de euros procedentes de esos grupos. Y ello con una única oficina abierta en el paseo de Recoletos de Madrid con dos cajeros automáticos.

Ni un solo préstamo o hipoteca

Los investigadores han descubierto que, en esos cuatro años, esa única oficina no suscribió un solo préstamo o hipoteca, de lo que concluyeron que "no hubo más negocio bancario que captar efectivo de grupos criminales a los que se facilitaba toda la operativa bancaria para ocultar, encubrir, transformar en otros productos, como préstamos a clientes en otros países, y transferirlo mayormente a China", tal y como explicó el juez.

Gran parte de esa actividad ilícita ya ha sido reconocida por el personal del banco. Sus dos responsables de cumplimiento normativo durante esos años relataron al juez "una situación de flagrante incumplimiento a todas las obligaciones de prevención del blanqueo", según Moreno. Ambos directivos señalaron como culpable al director general de la entidad Liu Gang (también imputado) que, según su testimonio, "rechazó cualquier control sobre el origen de los fondos que depositaban de forma masiva los clientes" y avaló "justificaciones ficticias o extravagantes respecto de la actividad del titular de la cuenta, el fraccionamiento de sus remesas o la apertura masiva de decenas de cuentas a titulares personas físicas en los mismos domicilios".

Tras el escándalo de la Operación Emperador, que destapó una enorme trama de fraude fiscal en las importaciones de mercancías por el grupo criminal, la oficina española de ICBC decidió cambiar de estrategia. Se ocultó tras Caixabank, con la que había firmado un contrato de corresponsalía en 2011. De esa manera, los miembros de los grupos criminales pudieron seguir enviando dinero a China a través de las oficinas del banco español. Mediante ese mecanismo, esas organizaciones lograron blanquear 188 millones de euros.

En un informe enviado al Sepblac (el servicio ejecutivo antiblanqueo español) en 2013, ICBC reconoció infinidad de deficiencias internas en el control de la legalidad de los fondos de sus clientes, pero declinó cualquier tipo de responsabilidad en la operativa realizada a través de Caixabank. Los contratos de corresponsalía firmados entre ambas entidades responsabilizaban a la entidad catalana de los controles antiblanqueo a los clientes que acudían a sus oficinas. Según el juez Moreno, esta última, tampoco comunicó a las autoridades ninguna operación sospechosa.

Además de ICBC Luxemburgo como persona jurídica, en la causa se encuentran imputados siete directivos de la oficina española entre directores generales, subdirectores, jefes de los departamentos minorista, comercial, de tecnología y de operaciones, y administrativos comerciales. En los próximos meses, si prosperan las negociaciones con Anticorrupción, el banco chino podría reconocer los hechos y hacer frente a la correspondiente sanción económica y la responsabilidad civil para tratar de no sentarse en el banquillo y reducir su castigo al haber colaborado.

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