Sábado, 22.09.2018 - 13:37 h
Tensiones en la nueva era de la compañía

Revuelta sindical en Navantia por los fichajes a golpe de talonario en la cúpula

El Comité de Empresa pide explicaciones a la Dirección del astillero público por la incorporación de ejecutivos con sueldos de hasta 90.000 euros

El Tribunal de Cuentas cree que Navantia necesita una estrategia para mejorar su competitividad
Imagen de un astillero de Navantia.

La intensa política de renovación del equipo directivo abordada en los últimos meses por el nuevo presidente de Navantia, Esteban García Vilasánchez, ha terminado por levantar ampollas en los sindicatos del astillero público. Según aseguran fuentes del comité de empresa, la representación de los trabajadores ha solicitado explicaciones a la Dirección de la compañía dependiente del hólding público SEPI en relación a tres contrataciones realizadas en las últimas semanas y que, según los datos que manejan, exceden el rango salarial estándar de la empresa.

La petición de información se refiere, en concreto, a la incorporación de dos nuevos directivos al área de Recursos Humanos, que dirige uno de los nuevos ejecutivos fichados por García Vilsánchez, Fernando Ramírez Ruíz - procedente de Airbus-, y también a un nuevo perfil incorporado al equipo de Presidencia, cuyos sueldos oscilarían en una horquilla de entre los 60.000 y los 90.000 euros según el relato de estas fuentes. 

El asunto, singularmente sensible en una empresa bajo amenaza casi permanente de ajustes de plantilla, llegó incluso a la última reunión del Comité Intercentros de Navantia - que aglutina a los comités de empresa de los centros del astillero estatal en Madrid, Cartagena, Bahía de Cádiz, Ferrol y Fene- en la que representantes sindicales pidieron a la empresa el historial laboral de los últimos ejecutivos incorporados, al objeto de poder valorar al menos su valía para el puesto. La empresa rechazó tal petición y se remitió a la información que figura en el área de transparencia de su web.

Una nueva era en Navantia

Desde su nombramiento como presidente de Navantia el pasado 18 de abril, Esteban García Vilasánchez, un ingeniero naval de Mugardos (A Coruña) con cerca de 25 años de recorrido profesional en la compañía, se ha embarcado en una profunda renovación de la estructura directiva del astillero público, al objeto de adaptarla a las exigencias que planteará el nuevo Plan Industrial que la Dirección ya ha comenzado a negociar con los sindicatos. En los últimos meses han aterrizado en Navantia nuevos responsables en las áreas de Operaciones y Negocios, Ingeniería y Desarrollo de Productos y Procesos, Comercial y Desarrollo de Negocio, Dirección Corporativa, Administración y Finanzas, Estrategia, Reparaciones y delegación en Australia, lo que ha implicado una renovación casi total del Comité Directivo de la empresa.

La mayoría de los nuevos ejecutivos son profesionales con una dilatada experiencia en los astilleros públicos, pero el nuevo presidente también ha apostado por la incorporación de perfiles procedentes de otros ámbitos empresariales, fichando directivos procedentes de Airbus, Abengoa y otras empresas públicas ajenas al naval. 

La renovación no se terminará en la cúpula. García Vilasánchez se ha comprometido con los sindicatos a mantener todos los centros de trabajo y sus capacidades productivas, pero también les ha trasladado su opinión de que garantizar la sostenibilidad y competitividad de la compañía pasa "irremediablemente" por un profundo cambio en su modelo de gestión que le permita adaptarse al mercado. Y dentro de ese cambio, la empresa ya ha puesto sobre la mesa de negociación un Plan de Rejuvenecimiento de la plantilla, con el objetivo declarado de adaptarla a los nuevos requerimientos del mercado y que irá acompañado de un plan de formación y, atención, también de un nuevo marco de relaciones laborales que permita a la empresa ser más flexible y competitiva.

Entre los planes de Navantia figura la salida con prejubilaciones en los próximos cuatro años de una quinta parte de la plantilla, que cuenta con 5.200 trabajadores. Hay que tener en cuenta que el astillero es el principal empleador industrial en la Ría de Ferrol, la Bahía de Cádiz y Cartagena. También, que su situación financiera no es boyante. Navantia perdió 303 millones de euros, la mayor cantidad entre todas las empresas públicas. Por comparar, perdió casi el triple que la minera Hunosa (112 millones). Carga además, con un pasivo financiero de 3.800 millones.

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