Martes, 19.11.2019 - 05:02 h
Problemas financieros

JP Morgan y Softbank ultiman el plan de rescate para evitar la quiebra de WeWork

Tanto el japonés como el banco trabajan en las propuestas de inyección de dinero en deuda o capital para salvar a la startup de la quiebra.

El creador de Wework, Adam Neumann
El creador de Wework, Adam Neumann.

Los plazos se aceleran ante los problemas financieros de WeWork, el gigante del coworking. Tras la suspensión de su salida a bolsa, la compañía se quedará sin apenas efectivo en los próximos meses. Ante esta situación, tanto el grupo japonés Softbank, su principal accionista, como el banco de inversión JP Morgan ultiman un plan de rescate que se basa en la inyección de capital y deuda por varios miles de millones.

El primero en mover ficha ha sido Softbank. El Financial Times desveló esta semana que estudia la inyección de varios miles de millones de dólares en la compañía a cambio de controlar más del 50% del capital de la compañía y a una valoración por debajo de los 10.000 millones (el último 'precio' que fijaron ellos mismos en la última ronda fue de 47.000 millones).

En paralelo, el banco de inversión JP Morgan trabaja en otra propuesta para un rescate en forma de deuda de unos 5.000 millones de dólares, según desveló hace unos días la agencia de noticias Bloomberg. Ahora, medios estadounidenses insisten en que tanto la entidad financiera como los japoneses presentarán por separado sus dos paquetes de inversión al consejo de WeWork durante los próximos días.

Según los diferentes cálculos, WeWork podría quedarse sin efectivo a mediados del próximo mes de noviembre (a 30 de junio contaba con 2.500 millones de dólares en caja). Hay que tener en cuenta que hasta la fecha, la compañía que ofrece oficinas compartidas ha levantado casi 13.000 millones de dólares entre capital e inyecciones de deuda, lideradas por la propia Softbank.

Estos problemas económicos llegan después de que se haya suspendido la salida a bolsa después, incluso, de haber presentado ante el mercado el folleto. ¿La razón? La fuerte presión de los inversores, que apuntó a un durísimo ajuste de valoración ante las dudas sobre su negocio y su sostenibilidad.

Durante los primeros seis meses de este año 2019 ha ingresado algo más de 1.500 millones de dólares procedentes de sus 528 oficinas compartidas en todo el mundo y 527.000 miembros activos, pero debido principalmente a los gastos vinculados a la apertura de nuevas oficinas las pérdidas operativas se dispararon por encima de los 1.300 millones.

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