Viernes, 13.12.2019 - 07:16 h
El banco español asume el desafío en los tribunales

Orcel formaliza ante el Santander su demanda millonaria tras pactar con UBS

Los representantes del banquero italiano comunican oficialmente la intención de su cliente a los asesores jurídicos de la entidad que preside Botín.

Andrea Orcel ha hecho oficial su amenaza de demandar al Banco Santanderdemandará a Ana Botín ante los tribunales
 Orcel ha emprendido su demanda en los tribunales contra el  banco de Ana Botín

Andrea Orcel ha decidido pasar a la acción. El banquero de inversión, candidato fallido a ser consejero delegado del Banco Santander, contrataba el pasado mes de marzo los servicios del despacho de abogados De Carlos Remón -especializado en Derecho Mercantil, Fiscal y Público- para defender sus intereses frente a la entidad financiera, que en enero decidió no acometer la contratación del ejecutivo tras anunciarlo apenas cinco meses antes. Ahora, según ha podido saber La Información en fuentes jurídicas, representantes del bufete se han puesto en contacto con los asesores legales del banco presidido por Ana Botín para anunciar la intención de su cliente de emprender acciones legales y presentar una demanda millonaria que compense los daños y perjuicios causados.

Según explican estas fuentes, el banquero prevé iniciar la ‘vía judicial española’ tras cerrar un acuerdo con UBS, su entidad de origen. Cuando Orcel y Santander anunciaron su compromiso, el directivo tenía pendientes de cobro importantes retribuciones diferidas que la entidad suiza se negó a abonar con el argumento de que el italiano se incorporaba a un competidor directo. Ante ese contratiempo, Santander frenó ‘in extremis’ la contratación del nuevo CEO al encontrarse con una factura que superaba los 55 millones de euros. Una vez producida la ruptura, se esperaba que Orcel negociara un acuerdo con ambas partes para cerrar el episodio con las arcas repletas y antes de buscar otro destino profesional.

En un primer momento, desde el Santander se deslizó que el banco no se sentiría incómodo con el pago de una suerte de prima de ficha, entre los 15 y 20 millones de euros. Más sería impensable. No obstante, las citadas fuentes apuntan a que las aspiraciones de Orcel serían ahora más altas, sobre todo después de tener a punto de caramelo un acuerdo con UBS, algo que se ha venido negociando en las últimas semanas. Dicho pacto incluiría el pago de toda la retribución pendiente, aunque fraccionada en un periodo de siete años. De momento, la intención de Santander es no ceder a las presiones del banquero y litigar en la medida que proceda, aun a sabiendas de que un proceso largo con exposición mediática pueda hacer mella en la reputación de la entidad.

Aunque en su reunión con Ana Botín en enero el banquero pareció aceptar la decisión del banco y se avino a razones, lo cierto es que semanas después, en una entrevista con el ‘Financial Times’, ya dejó ver que las cosas no iban a ser tan fáciles. “No soy conocido por ser una persona que se vaya o deje pasar las cosas, especialmente cuando creo que lo correcto es no dejarlo pasar. No es solo por mí. Imagina esta situación con alguien que tenga menos visibilidad. No está bien”. Y remachó: “Todos los términos, económicos y no económicos, eran muy conocidos. Y debido a la cercanía que tengo con esa organización, era una persona muy conocida para todas las personas involucradas. Esta no es una situación en la que se está contratando a una persona y luego se da cuenta de que es diferente”.

Orcel quería reestructurar el grupo bancario

En efecto, Orcel era un viejo conocido de la familia, especialmente del fallecido Emilio Botín -más que de Ana-, con quien colaboró de forma muy estrecha en operaciones clave para el banco. La lista de transacciones no es pequeña, también en época en que el italiano trabajaba para Merrill Lynch. Entre ellas, sin ir más lejos, la compra en 2004 del británico Abbey; la del holandés ABN Amro en 2007 dentro de un consorcio con Royal Bank of Scotland (RBS) y Fortis, o incluso la del estadounidense Sovereign en 2008. Toda una historia de intereses compartidos.

Sin embargo, pese a la evidente cercanía, todo en el nombramiento fue complicado. De hecho, el anuncio ya tuvo lugar antes de lo que quería Santander, comprometido por el deseo del consejero delegado de UBS, Sergio Ermotti de hacerlo público antes de lo que el banco español y Orcel habían previstoEl primer ejecutivo de la entidad suiza argumentó que sus colaboradores eran plenamente conscientes de la salida de Orcel y deseaba evitar una crisis interna haciendo oficial cuanto antes el nombre de sus sucesores, Piero Novelli y Robert Karofosky.

El Banco Santander admitió los planteamientos de Ermotti, exponiendo en su comunicación oficial que el fichaje de Orcel estaba sujeto a las autorizaciones correspondientes, “incluidas las derivadas de las condiciones” de su empleo en UBS. Después, las numerosas peticiones lanzadas por el ejecutivo hicieron pensar a Botín que la designación no casaría bien con las dinámicas y los tiempos de un banco ‘retail’. En realidad, el banquero italiano ya tenía planificado un proceso de transformación dentro del Grupo Santander que afectaba a la estructura corporativa y al propio modelo de negocio. De ahí la rectificación y la renuncia a una contratación, cuyas  consecuencias tendrán que dirimirse ahora en los tribunales si antes no media un arreglo que, vista la actitud de Orcel, se antoja muy complicado.

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