Domingo, 21.04.2019 - 10:54 h
Fueron centros 'okupas' donde se gestó el movimiento

Los edificios del 15-M: las pancartas son ahora inmuebles de lujo y hoteles caros

El auge del ladrillo español propicia que los lugares que habían estado en el centro de la revuelta antisistema sean hoy negocios inmobiliarios.

Atocha 49
Atocha 49, uno de los inmuebles 'okupados' que se ha convertido en hotel. / J.G.

De bastiones del 15-M y el movimiento 'okupa' a convertirse en pisos de lujo y hoteles de cientos de euros la noche. La nueva etapa dorada del inmobiliario -pese a estar aún lejos de los registros de la época de la burbuja- ha conseguido que espacios que se convirtieron en un determinado momento en alternativos y que estuvieron alejados del consumismo vuelvan al mercado del ladrillo.

Pero las tornas han cambiado y en las paredes ocupadas en aquel momento por pancartas y consignas en favor de soluciones para viviendas sociales ahora cuelgan cuadros de reputados pintores y cortinas de alto valor económico. Palacios y edificios casi en ruinas que tras años cerrados o en manos de los 'okupas' llegaron al poder de socimis, hoteleras y promotoras inmobiliarias que los volvieron a poner en el mercado del ladrillo, el más incisivo de todo el mundo económico. 

Uno de los más llamativos es el caso del histórico edificio de la calle Atocha 49, en el centro de Madrid. Ubicado a solo unos pasos de donde en 1977 un comando terroristas asesinó a cinco abogados, este inmueble acogía otro de los despachos de los letrados. Tras años cerrado, en marzo de 2008 fue 'okupado' por el colectivo La Alarma para convertirlo en un centro social "que necesitaba el barrio", tal y como ellos mismos afirmaron en aquel momento. 

Una de las justificaciones que los 'okupas' utilizaron en aquel momento para tomar el inmueble fue que su propietario era Pedro Román, el exteniente de alcalde de Marbella en la época de Jesús Gil. Por ello, señalaron este edificio como ejemplo de la especulación del momento y decidieron utilizarlo como un centro social al que llamaron Palacio Social Okupado Autogestionado Malaya.

Atocha 49
Atocha 49 durante el momento de la 'okupación'. / rompamoselsilencio.net

Eso si, su vida no fue demasiado larga y en diciembre de ese mismo año se produjo el desalojo. Tras años con la puerta cerrada, los inversores de Hi Partners -ahora propiedad del fondo Blackstone- se hicieron con el edificio e invirtieron 9 millones de euros para convertirlo en un hotel de lujo. En esta ubicación se levanta hoy el Axel Madrid, un novedoso establecimiento 'gay friendly' con 88 habitaciones y solo para adultos en el que los precios de las estancias se elevan hasta los 329 euros por noche. 

Otro centro 'okupado' que se ha convertido en un hotel es el antiguo CSO Barrilonia, en el barcelonés barrio de El Raval. En junio de 2009 varios colectivos entraron de forma conjunta en este inmueble con el fin de organizar actividades como talleres de danza, de creación literaria, de pintura, de radio y prensa y conciertos de música. Además, su principal reivindicación era la de luchar contra la gentrificación de un barrio histórico como El Raval. 

Rambla del Raval 8
Rambla del Raval 8, hoy en día el Hotel Niu, durante su etapa 'okupado'. / J.G.

Y así fue hasta julio de 2012 cuando lo desalojaron de forma definitiva. Desde entonces el edificio ha sufrido cambios significativos. Fue adquirido por un inversor de Dubai, según publicó poco antes de su apertura Crónica Business, que levantó entre esas cuatro paredes un hotel -el Nui Barcelona- que, entre otras cosas, cuenta con una piscina en la azotea y casi una treintena de habitaciones con "funcionalidades de un hotel de categoría superior". 

Hotel Niu
Interior del Hotel Niu, donde antes estaba el CSO Barrilonia. / Hotel Niu

Pero no solo de hoteles va la transformación. El producto estrella del inmobiliario, las viviendas, también ocupan lugares que en su momento estuvieron en el foco del nacimiento del Movimiento 15-M. Es el caso del palacete de la madrileña calle Santa Isabel 23, a solo unos pasos de la estación de Atocha. El denominado CSO CasaBlanca fue durante poco más de dos años y medio el centro de reuniones más importante de este movimiento. 

CSOA CasaBlanca
El Palacio de la calle Santa Isabel 21-23 durante la 'okupación'./ NODO 50

De hecho, por su ubicación, fue el lugar elegido para preparar la tan conocida acción 'Rodea el Congreso'. La razón que argüían para hacer de este espacio un centro social era la identidad de su propietario: Monteverde Grupo Inmobiliario, una firma ligada al Caso Malaya. Pero las actividades que allí se desarrollaban se vieron truncadas en septiembre de 2012 cuando la policía acudió a desalojar el edificio. 

Fue entonces cuando los planos de viviendas de lujo comenzaron a rodar por los despachos y las obras comenzaron en manos de Neinor Homes. En total, 25 viviendas de 'alto standing' que a día de hoy se encuentran en venta a través de la inmobiliaria Knight Frank por precios que comienzan en los 770.000 euros. 

Y la vivienda a precios desorbitados también está detrás de la transformación del edificio de la calle Escorial número 16, en pleno barrio madrileño de Lavapiés. Un inmueble más pequeño, menos señorial y aparentemente más discreto, pero con viviendas que en el mercado del alquiler -inmerso en una burbuja en la ciudad de Madrid- han alcanzado los 1.900 euros mensuales. 

Escorial 16
Inmueble de la calle Escorial 16, que hoy alberga pisos con precios astronómicos. / Punto cero

Durante casi un año, este inmueble estuvo 'okupado' por el CSO 16.0 que buscaba una autogestión del multicultural barrio de Lavapiés siguiendo el ejemplo que había cundido en la acampada de Sol y llevándolo a lo que ellos llamaban la "vida real". Tras su desalojo y varios años cerrado, la Comunidad de Madrid -su propietaria- intentó en varias ocasiones su venta sin éxito. 

Fue en el primer semestre de 2014 cuando logró su enajenación directa por un importe de 1,05 millones de euros. Tras una profunda reforma integral por parte de su nuevo dueño, en la que se ha llevado a cabo la modificación de todas las plantas, las viviendas se sacaron al mercado en régimen de alquiler por precios astronómicos como los 1.900 euros por un ático o los 1.500 por otra de las viviendas.

Estos ejemplos son solo algunos de los cambios de uso completamente opuestos que se han llevado a cabo en el mercado inmobiliario español. Los movimientos que tanto batallaron en contra de la especulación inmobiliaria que causó la crisis ven como sus históricas sedes se vuelven a acercar a lo que tanto repudiaron. 

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