Ronda de contactos con el sector

Google traslada a Moncloa su inquietud por el nuevo impuesto a las tecnológicas

Representantes de la compañía acuden a Presidencia para trasmitir los inconvenientes que conllevaría un impuesto finalista para pagar las pensiones.

Pedro Sánchez durante la última rueda de prensa.
Google ha trasladado a Sánchez su inquietud por el impuesto a las tecnológicas. / EFE

La reforma fiscal que está negociando el Gobierno con Unidos Podemos genera inquietud entre los sectores que se verían afectados. La banca ha sido, probablemente, el negocio que más ha manifestado en público sus críticas a un Ejecutivo que plantea crear nuevas tasas impositivas para sufragar el gasto en pensiones. Pero no han sido los únicos. El Ejecutivo de Pedro Sánchez también ha recibido directamente los comentarios y opiniones de otro sector que se encuentra en el punto de mira: el tecnológico.

Sin ir mas lejos, Google, conspicuo miembro del sector, ha hecho llegar al Gobierno socialista su preocupación. De hecho, según ha podido confirmar La Información, representantes de la empresa con sede central en California han visitado La Moncloa y han aprovechado para trasladar directamente al equipo de Pedro Sánchez su rotunda disconformidad con una tasa finalista que grave los beneficios de las tecnológicas y que afectaría, directamente, a sus negocios en España.

La reunión se celebró en el complejo presidencial, a petición de Google, y a ella acudieron representantes en España de la compañía estadounidense. Les recibió el equipo económico de La Moncloa, capitaneado por Manuel de la Rocha, director del departamento de Asuntos Económicos del gabinete de la Presidencia del Gobierno, la que fue la Oficina Económica de La Moncloa y que en esta segunda parte de la legislatura ha sido degradada en el escalafón presidencial.

Fuentes oficiales de Google afirman a La Información que la compañía "siempre ha mantenido y mantiene un diálogo abierto y fluido con todas las instituciones y gobiernos pertinentes para informarles de los proyectos y asuntos que pueden ser de interés para ambas partes". Fuentes conocedoras del encuentro explican que la reunión en La Moncloa sirvió de presentación con el nuevo equipo presidencial, si bien el impuesto a las tecnológicas estuvo sobre la mesa. Enmarcan la cita en la ronda de contactos "habitual" que todos los gobiernos cuando llegan al poder mantienen con las principales empresas.

En este momento, el Gobierno todavía no ha decidido qué hacer con este polémico impuesto a las tecnológicas que ha puesto al sector en pie de guerra. Pero las empresas que se verían afectadas ya han iniciado una labor de concienciación con todos los poderes públicos, tanto con el Gobierno como con los grupos parlamentarios que deberían aprobarlo en el Congreso. Buscan transmitir el mensaje de que una nueva tasa podría traer aparejadas consecuencias negativas para un negocio que, según ellos, es el que más innova y crea empleo en nuestro país.

En esta labor de 'pedagogía' también se encuentra inmersa la patronal tecnológica Ametic y Adigital, la asociación española de economía digital. Los primeros han arremetido contra el Gobierno la semana pasada afirmando que "no se pueden dar soluciones locales a problemas globales" y advirtiendo del "riesgo tremendo de desigualdad competitiva" que podría general el nuevo impuesto. "Las políticas fiscales no pueden estar marcadas por un criterio recaudatorio", indicó Pedro Mier, presidente de Ametic.

Hay que recordar que el anterior Gobierno de Rajoy ya anunció su intención de crear un impuesto finalista a las tecnológicas que recaudaría unos 600 millones de euros al año. La idea del Ejecutivo popular era imponer esta tasa incluso antes del impuesto comunitario a las transacciones digitales que se está negociando en Bruselas y que cuenta con importantes detractores.

Sin ir más lejos, el Comisario Europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, admitió en público la semana pasada que Alemania está planteando serias dudas ante este impuesto que atacaría directamente a los Google, Facebook o Amazon, entre otros. "No me puedo imaginar que un país como Alemania realmente lo rechace; entiendo que piden algunas precisiones, que quieren calibrar la cosa; de acuerdo, debatamos", aseguró. El país que más impulso ha dado al impuesto a las tecnológicas es Francia, que está trabajando en su propio tributo digital

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