Lunes, 17.02.2020 - 10:53 h
Se suma al PSI

Telefónica teme un impacto limitado en el plan de bajas para el área corporativa

El plan es voluntario y permitirá recortar la plantilla de la división cabecera y otras unidades globales. Los sindicatos no creen que supere los 100.

El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete.
El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. / José González

Telefónica vuelve a la carga para tratar de recortar su plantilla. La nueva arma: un plan de bajas voluntario para los trabajadores del área corporativa, es decir, el 'hólding' que da servicio a toda la compañía. Esta semana se cerrará el periodo para inscribirse y desde la dirección no esperan que cuente con una aceptación muy elevada. Creen que se quede por debajo de las 100 salidas, según han advertido a los sindicatos. Se trata de uno de cada cinco que potencialmente podrían sumarse, lo que previsiblemente obligará a la compañía a poner en funcionamiento toda su capacidad de persuasión para 'convencer' a los empleados afectados.

La teleco presidida por José María Álvarez-Pallete se conjuró el pasado año para seguir reduciendo los costes de personal no sólo en España, sino también a nivel global, y también las estructuras de la compañía. Primero arrancó un Plan de Suspensión Individual (PSI), con el que se logró adelgazar la plantilla en España en 2.600 personas mayores de 55 años, que se iban con el 68% del salario bruto hasta la jubilación. Era sólo el primer paso. Este sólo afectaba a las tres grandes filiales que trabajan exclusivamente en el mercado español. Y había que sacar la tijera para el resto de sociedades del corporativo.

Entre todas estas compañías suman menos de 3.000 empleados. Y lo que ahora se plantea afectaría a una parte muy minoritaria. En total, según han comunicado a los sindicatos desde la dirección, se espera que se sumen menos de un centenar de empleados, lo que supone en torno a uno de cada cinco que tienen potencialmente derecho a sumarse, explican desde las organizaciones sociales. La cifra definitiva se conocerá a lo largo de esta semana, pues algunas de las áreas han pedido unos días más de plazo para la adscripción.

¿Qué se les ofrece a estos empleados y directivos? Dos planes para los primeros: los que tengan 10 o más años de antigüedad (50% del salario bruto durante diez años) y los que tengan cinco años (60% durante cinco años). A esto se suma la extinción de contrato de directivos, que recibirán el 50% del salario regulador en ocho ejercicios. La compañía tiene derecho a vetar, especialmente en áreas calificadas como estratégicas vinculadas a servicios digitales. El coste, por tanto, es mucho menor que el PSI, que obligó a hacer una provisión de 1.700 millones de euros. Y el ahorro también lo será.

Este se convertirá también en un plan exprés, pues en algo más de cuatro semanas quiere la compañía que se finiquiten todas las salidas que se pacten con la dirección. Esa velocidad es similar a la del PSI, que se negoció en un tiempo récord con todo el comité de empresa en España y se ejecutó en un par de meses. Algo que supuso un reto organizativo, pues varias áreas -especialmente en lo que se denomina 'Operaciones'- se vieron desabastecidas de manera repentina.

Más goteo de salidas

A este plan de bajas voluntarias se suman el goteo de salidas de directivos que se ha ido produciendo en las últimas semanas, en algunos casos vinculadas al solapamiento y a los cambios de gestores en las diferentes unidades creadas por Álvarez-Pallete. El primer espada de la teleco anunció con su nuevo plan de acción que habrá una reestructuración a lo largo de este año 2020 de todo el departamento corporativo, para evitar duplicidades y, por ende, reducir el coste.

Este plan y el PSI son dos de las medidas tomadas desde que en verano pasado la acción tocara la cotización mínima de los últimos trece años, al caer por debajo de los 6 euros. A estos movimientos se suman la creación de las dos divisiones 'Telefónica Tech' y 'Telefónica Infra' para atraer a inversores externos y la unificación del mercado latinoamericano en una misma compañía con el objetivo de vender los activos tras años con serios problemas en la zona. Con ese planteamiento busca mejorar dos puntos porcentuales en el margen operativo en los próximos tres años, además de un incremento de más de 2.000 millones en ingresos.

Esta reorganización es el 'todo o nada' de Álvarez-Pallete al frente de la compañía. La primera reacción de los inversores no ha sido, especialmente, positiva. Se ha dejado un 8% desde esa fecha hasta hoy (6,3 euros), pese a que la multinacional ha salido al rescate de los títulos con una recompra masiva, algo que no hacía desde que el presidente aterrizara en el cargo en 2016.

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