Jueves, 12.12.2019 - 21:14 h
Aprobado en el consejo

Pallete reclama tres años a los inversores para aquilatar su apuesta en Telefónica

Promete elevar ingresos y rentabilidad con un plan que los prepara para vender más activos en Latinoamérica y buscar inversores para torres y 'tech'.

El presidente de Telefónica durante su presentación del nuevo plan
El presidente de Telefónica durante su presentación del nuevo plan. / EFE

El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, se la juega de nuevo. Tres años y medio después de aterrizar al puesto, el primer ejecutivo de la operadora se pone frente a los inversores y les pide tres años de árnica para apuntalar su hoja de ruta después de unos meses duros en los mercados. Una estrategia que prepara a la compañía para abandonar progresivamente Latinoamérica y vender más activos y apostar por los nuevos negocios digitales y sus mercados más potentes. Una estrategia con la que promete elevar los ingresos y la rentabilidad.

"Hoy empieza una nueva época. Y las líneas que siguen son las más importantes desde que fui nombrado presidente". Así arranca la carta que Álvarez-Pallete ha enviado a todos los inversores de la compañía con un nuevo proyecto corporativo con el que sacude la organización. Pese a que no se trata de un plan estratégico formal sí que es su gran apuesta en su mandato. Una apuesta para la que reclama el beneplácito de los inversores tras sus fuertes castigos. Fue el pasado mes de agosto -la acción tocó niveles mínimos desde 2006 y bajo de los 6 euros- cuando arrancó la elaboración de este plan.

Una de las grandes apuestas es la creación de unidades de negocio en forma de 'cajones' independientes con el objetivo de abrirlos a nuevos inversores o, directamente, venderlos. En el caso de estos últimos se encuentra Latinoamérica. Sólo hace dos años, el propio Álvarez-Pallete decidió segmentar el continente en Hispam Sur y Hispam Norte. Ahora, y ante la situación de mercado allí, el primer directivo rectifica y lo unifica. Tras las dificultades para competir de tú a tú con Carlos Slim y para lidiar con la regulación y los problemas con las divisas, lo convierte en una unidad autónoma con un equipo dedicado en la que congela la inversión. Consolidará en el grupo, pero lo separa del resto de negocios clave y, sobre todo, prepara todos estos activos para potenciales ventas o fusiones. "Si hay que reducir la posición, la reduciremos", advierte Álvarez-Pallete.

En el último año, la compañía ha vendido los activos de Centroamérica y ha intentado sacar a bolsa parte de las acciones en Argentina. Una de las medidas que ejemplifican este cambio de enfoque en la región es el acuerdo con AT&T para alquilarle su red (y abandonar la propia) en México que hizo público la pasada semana. Supondrá ahorros anuales en caja de más de 200 millones de euros... y también una reducción progresiva de su inversión en una de las plazas que fueron importantes. Con toda probabilidad, no será el único. Sobre la mesa ha estado la venta de Perú o, incluso, la de la propia filial mexicana.

Unidades tech y de torres para atraer a inversores

Latinoamérica se convierte en una unidad independiente y con un cartel de 'Se Vende' en buena parte de sus mercados. Pero el plan de Álvarez-Pallete plantea la creación de otros 'cajones' independientes que potencien los dos segmentos con más crecimiento (las infraestructuras y los servicios digitales) y, sobre todo, que puedan recibir la inversión de terceros. Es el caso de Telefónica Tech, que incluirá los tres grandes productos (Ciberseguridad, Internet de las Cosas y la Nube) del sector y que la compañía abre a potenciales entradas de accionistas. "Tenemos interés de fondos tecnológicos y socios industriales", advirtió el presidente, quien insistió, en referencia al gigante estadounidense AT&T (y a la compra, por ejemplo, de la startup de ciberseguridad española Alienvault por 600 millones), que ellos no necesitan comprar una gran unidad de negocio pues ya cuentan con ella. "Y crece a doble dígito año a año", apostilló.

Algo similar pretende construir en torno al negocio de la infraestructura (Telefónica Infra). En esta  incluirá su 50,01% de Telxius, donde comparte accionariado con KKR y Pontegadea y en la que quiere concentrar buena parte de las 50.000 torres que pretende monetizar. De esas, una proporción estarán dentro de la unidad pero fuera de la propia Telxius, pues sus socios actuales no estarían totalmente cómodos con su inclusión en la filial. ¿Consecuencia? Quieren abrir estos activos a la entrada de otros inversores. También se plantea como una división con la que desarrollarán servicios a terceros como el despliegue de fibra en algunos mercados. "Quieren venir inversores para crear negocios de fibra con nosotros y con nuestro conocimiento", defendió Pallete.

Estas divisiones deberán ser creadas como unidades y empresas independientes, lo que implicará una fuerte reorganización como la que se tuvo que hacer con Telxius y la infraestructura vinculada a las torres de telecomunicaciones. Deberán asignar activos e infraestructura a cada una de ellas. Funcionarán como unidades en igualdad en peso con sus cuatro grandes mercados prioritarios: España, Brasil, Reino Unido y Alemania. Como le han venido exigiendo algunos analistas, quiere centrarse en ellos, que hoy representan ocho de cada diez ingresos de todo el grupo.  Y Pallete señaló el camino: "Es donde queremos tener la mejor propuesta de valor y un crecimiento sostenible en ingresos y en eficiencia".

El presidente sabía que a todo esto había que ponerle números para tratar de convencer al inversor. Y prometió más ingresos (2.000 millones más en tres años, lo que supone superar por mucho la barrera de los 50.000 millones de euros) en 2022 y también unos mejores márgenes. Ese mayor volumen de negocio no vendrá de la venta de activos, sino fundamentalmente de los nuevos negocios tecnológicos, tal y como precisaron en la operadora. Hay que tener en cuenta que el año 2018 lo cerró con una caída de más del 6%.

Mientras arranca la ejecución de este plan, Álvarez-Pallete sigue en busca de su caballero blanco en forma de socio que trate de dar estabilidad en el accionariado de la teleco. Él y su equipo lo siguen intentando, con el objetivo de frenar la llegada de un inversor activista, como el propio Elliot Management. "El capital de Telefónica está abierto; somos uno de los valores más líquidos y no hay un accionista controlador. No hay noticias pero puede ser. ¿Alteraría el plan? El consejo es soberano y es el que lo ha aprobado", ha apuntado.

Estos son los ingredientes. La decisión ya está tomada. Es la oportunidad que le queda a Álvarez-Pallete para ganarse el favor de los accionistas, tan críticos en los últimos tiempos. Y para los que quieren medir los efectos en los próximos días en bolsa, el primer directivo advertía en la presentación: "No sé cómo va a reaccionar la acción mañana; no nos lo estamos planteando en términos de qué significa para la acción de mañana... Esto genera más valor que el statu quo y es la decisión correcta". Ese es su mensaje. Queda por ver si el mercado concede a la compañía ese margen de maniobra.

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