Lunes, 25.05.2020 - 02:36 h
Semana de tensión en Presidencia

Así decidió Sánchez el estado de alarma: presión de Podemos y 10.000 casos cerca

El presidente se negaba, hasta ayer mismo por la mañana, a aplicar una medida excepcional de este tipo. Pulso entre Moncloa y la Comunidad de Madrid.

Así decidió Sánchez el estado de alarma: presión de Podemos y 10.000 casos cerca
Así decidió Sánchez el estado de alarma: presión de Podemos y 10.000 casos / Moncloa

Todo terminó de estallar en la mañana de este viernes. Moncloa tuvo sobre la mesa un informe, facilitado por el Ministerio de Sanidad, que apuntaba a la posibilidad de que en los próximos días España alcance los 10.000 casos de coronavirus. El dato alarmó, y mucho, en el equipo del Gobierno. Había que tomar una decisión y hacerlo, además, sin más demora. Diferentes fuentes reconstruyen para La Información lo que se vivió en el equipo del Ejecutivo y cómo se tomó una decisión histórica. Fue, sin lugar a dudas, el paso más complicado que ha tenido que dar Pedro Sánchez. Su rostro ayer lo decía todo.

La decisión de decretar el estado de alarma la tomó Pedro Sánchez tras un debate en el Gobierno. El presidente se reunió ayer por la mañana, utilizando la vía telemática, con sus cuatro vicepresidentes: Carmen Calvo, Pablo Iglesias, Nadia Calviño y Teresa Ribera. Sobre la mesa una única propuesta: qué medidas aplicar ante el preocupante avance del coronavirus y la información de los expertos sanitarios de que este fin de semana se va a producir un incremento exponencial de los casos positivos. Hubo unanimidad en esa cita que se celebró desde la distancia: había que decretar el estado de alarma.

Sánchez venía recibimiento desde hace unos días la sugerencia de una parte de su Gobierno de tomar medidas excepcionales ante una situación que ya pintaba de excepcional desde principios de semana. Esa petición fue especialmente intensa por parte de los miembros de Unidas Podemos en el Ejecutivo quienes, liderados por Pablo Iglesias, expresaron al presidente en diferentes formatos de reunión la necesidad de liderar la respuesta con una decisión contundente que permitiera al Gobierno poder tomar el control ante un empeoramiento de la situación. La cosa iba a peor por horas.

En el equipo de Iglesias consideraban que el estado de alarma era buena opción, ya que la redacción de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio es demasiado amplia en el caso de aplicar el primero de ellos. Lo había pedido Santiago Abascal y Vox desde el martes. En efecto, los juristas del Gobierno estudiaron esta posibilidad y llegaron a la conclusión de que Sánchez podría tomar decisiones amplias: desde activar a las Fuerzas Armadas a cerrar algunas zonas del país, como Madrid. 

Sánchez dijo sí en ese momento, en contacto con sus vicepresidentes, al estado de alarma y encargó a los diferentes ministerios que enviaran a Moncloa informes con medidas restrictivas a aplicar. Ayer, a lo largo de la tarde, fueron llegando a Presidencia estos documentos con diferentes opciones. Especialmente a tener en cuenta serán las posibilidades que plantean tres ministerios: el de Defensa, por el papel que puedan jugar las Fuerzas Armadas; el de Interior, por la Policía Nacional y la Guardia Civil; y el de Transportes, por cuestiones de movilidad relacionadas, especialmente, con estaciones de transporte o aeropuertos. 

Una de las preocupaciones en el Gobierno a la hora de redactar el decreto ley que se aprobará este sábado es la de concretar qué papel tendrán las Fuerzas Armadas en toda esta crisis. El precedente de un estado de alarma en 2010 implicó la participación de los militares, que accedieron a las torres de control de los aeropuertos, y eso es visto con algún reparo en una parte del Gobierno. Fuentes gubernamentales pedían ayer esperar al contenido del decreto para conocer las medidas concretas que se aplicarán.

Moncloa tampoco quiere aplicar un estado de alarma con medidas que puedan generar mayor alarma social. Quieren amoldar sus decisiones a la evolución de la situación, de forma que no se descarta que en el decreto ley se contemplen diferentes escenarios graduales. Tampoco se descartan medidas económicas. De hecho ayer viernes Calviño reunió a la Comisión Delegada de Asuntos Económicos para avanzar en la toma de decisiones que el jueves se pactaron con empresarios y sindicatos.

Lo que sí tiene claro el Gobierno es que la situación se ha complicado y que tiene que pasar a la acción. Ya no sirven las recomendaciones con una población que no está cumpliendo, en algunos casos, las medidas de prevención necesarias. El mejor ejemplo es lo que ha ocurrido en las últimas horas en lugares costeros o en zonas del interior de la Península, con un desplazamiento de madrileños que ha alarmado a las autoridades.

La 'batalla' con Ayuso y la Comunidad de Madrid

La crisis del coronavirus está siendo también una 'batalla' en diferentes ámbitos entre Moncloa y la Comunidad de Madrid. Todas las medidas restrictivas que ha tomado el Gobierno autonómico han sido autorizadas por el Gobierno central, pero en la toma de decisiones está habiendo presiones en ambos bandos. El equipo de Isabel Díaz Ayuso mantiene contacto permanente con el Ejecutivo de Sánchez y le pide una mayor contundencia a la hora de tomar determinadas medidas..

Ayer, con Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida anunciando medidas de gran impacto, como que la Policía Municipal de Madrid pueda disolver reuniones en la calle ante el riesgo de contagio, quedó evidenciada esta batalla. Ambas administraciones, central y autonómica, quieren presentarse como la que aplica las decisiones oportunas. Un detalle: Ayuso está acompañada en todo momento en su despacho de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez. Sánchez, por su parte, hace lo propio con Iván Redondo.

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