Jueves, 13.12.2018 - 08:08 h
40 Aniversario de la Constitución

El Rey reivindica a la Corona en el cambio "que las nuevas generaciones merecen"

Felipe VI reconoció la labor de su padre durante la Transición, que siempre tuvo “el apoyo permanente y comprometido de mi madre, la Reina Sofia”.

Los Reyes Felipe y Letizia, acompañados por los eméritos don Juan Carlos y doña
El Rey reivindica la Corona: esta unida a la democracia y participará en los cambios. / EP

El rey Felipe VI ha destacado este jueves durante el 40 aniversario de la Constitución los grandes cambios que la sociedad ha sufrido en todo este tiempo y que han colocado a España en una situación de vanguardia en muchos aspectos sociales y económicos, así como la necesidad de amoldar ese progreso con espíritu crítico y constructivo, sin olvidar el "inmenso patrimonio de libertades que tenemos" y con la seguridad de que "la Corona está unida indisolublemente en la vida de España a la democracia y la libertad".

El monarca ha hecho un sentido repaso a los cuarenta años de democracia que la Constitución ha permitido y que son la base para avanzar ahora en "los cambios que las nuevas generaciones merecen", tras lo que ha remarcado el gran compromiso personal que tiene "en la tarea de construir España, a la que dedico toda mi vida y mis esfuerzos", ha señalado. Felipe VI ha reconocido el reto que afronta "una nueva generación de españoles con responsabilidad en la sociedad y las instituciones", entre los que él mismo se incluye, y que tiene la obligación de no conformarse y avanzar "para honrar y mejorar el legado que hemos recibido", porque "este aniversario nos sirve para poner de manifiesto que la España de hoy es muy diferente que la del 1978".

El Rey hizo una reflexión del momento trascendental que se vivió en la elaboración de la Constitución, dirigido con las palabras históricas que dejaron ‘los siete padres’ de la Carta Magna. Pero el primer gran aplauso del discurso llegó cuando reconoció la labor de su padre el rey Juan Carlos en el "impulso a la democracia de forma decidida y determinante" y recordó de forma muy sentida que junto a él, siempre estuvo "el apoyo permanente y comprometido de mi madre, la Reina Sofia".

Tras reconocer y explicar la trascendencia histórica que tiene la primera Constitución que se creó en España fruto del consenso de todas las posturas políticas y los movimientos sociales, en los momentos más difíciles del cambio a la democracia, el Rey quiso introducir en su discurso ante el Congreso de los Diputados los grandes cambios políticos, internacionales, territoriales, económicos y sociales que se han podido hacer gracias a esa norma. "Las jóvenes generaciones se desarrollan en una sociedad democrática en la que los valores constituciones están en la vida colectiva, donde los desencuentros se resuelven con diálogo, y el respeto a las leyes y a los derechos de los demás ha arraigado en los ciudadanos".

Ese proceso es el que, a su juicio, ha permitido la apertura económica del país y la presencia de las empresas en el mercado mundial, hasta el punto de que España ha conseguido "posiciones de liderazgo impensables hace 40 años". "Pese a las crisis económicas sufridas, tenemos unos niveles de prosperidad como nunca antes había", ha resaltado el Rey, algo que demuestra que "España se ha modernizado" y "el acierto histórico de las Cortes Constituyentes" de hace cuatro décadas.

A modo de conclusión sobre el valor que ha tenido para la sociedad la Constitución del 78, Felipe VI ha destacada el "espíritu solidario" que lleva dentro, con tres puntos destacados. En primer lugar, porque fue la norma que trajo "la reconciliación" de todos los españoles y eliminó el "sufrimiento y el miedo" de una España divida, algo que a su entender fue "un ejemplo de humanidad y una lección de dignidad".

Como segundo gran logró de aquel momento, Felipe VI señaló "el entendimiento" que trajo, para "aceptar diferencias y poner fin a la persecución política y la intolerancia", porque la única línea divisoria era la que separaba "a los partidarios de la democracia y los enemigos de ella". Y en tercer lugar, el Rey destacó el "espíritu integrador" que se instauró con la nueva norma, sin que ello suponga "uniformidad, ni suprimir la diversidad territorial ni la pluralidad", dijo.

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