Domingo, 15.09.2019 - 06:28 h
Se jubila la española con más años trabajados

La historia de Loli, la mujer que cotizó 64 años para cobrar una pensión mileurista

Esta autónoma siempre ha cotizado a la Seguridad Social por la base mínima. Complementa su jubilación con una pensión de viudedad de unos 1.000 euros.

LOLI DOLORES AGRA
La historia de Loli, la mujer que cotizó 64 años para cobrar una pensión mileurista / EFE

Es la mujer que más tiempo ha cotizado en España y su pensión de jubilación no alcanza los 1.000 euros. El caso de Dolores Agra Rodríguez –quienes la conocen le dicen Loli– es llamativo: empezó a rendir cuentas a la Seguridad Social con solo 14 años, ahora tiene 78 y después de haber trabajado durante 64 años se retira de la vida laboral con una pensión que no llega a 'mileurista'. Pero, ¿qué hay detrás de su historia?

"¡Vaya revuelo!", exclama Loli al otro lado del teléfono desde su tienda Lencería Marta, en el barrio coruñés de Os Castros. En el escaparate luce ahora un colorido cartel de "Liquidación por jubilación". Desde febrero es una jubilada en activo en este pequeño comercio que regenta desde principios de los 80 y a estas alturas del año que viene estará totalmente retirada con el mérito de haber sido la española con más años de cotización a sus espaldas. Un récord que le ha valido la Medalla al Mérito en el Trabajo... y decenas de titulares en medios de comunicación. "No es para tanto", comenta ruborizada a La Información.

Ruborizada... y sorprendida por el eco mediático que ha tenido la noticia de su jubilación. No es para menos: se jubila la mujer que más años ha cotizado a la Seguridad Social. Pero más allá de su retirada del mercado laboral, lo que copó los titulares de la prensa fue la cuantía de la pensión que le queda después de toda una vida de trabajo: menos de 1.000 euros. "No llego ni a 'mileurista' y eso me indigna mucho", lamenta Loli. Aunque dice saber "por otros jubilados" que las pensiones en España "son bajas", reconoce que "esperaba algo más".

Le pasa el teléfono a su hijo Ricardo, que a sus 52 años le ayuda en el negocio y es, junto con su hija Marta, quien le "lleva las cuentas", afirma entre risas. "La pensión que le ha quedado a mi madre está en torno a los 900 euros", explica desde la tienda en la que se va a quedar al frente cuando Loli se retire y que lleva el nombre de su hermana mayor, prejubilada de banca con 58 años. 

Pero, ¿cómo se explica esta precaria cuantía después de tal aportación al sistema público de las pensiones? Loli es autónoma y, como la gran mayoría de los trabajadores de este Régimen Especial, siempre ha cotizado a la Seguridad Social por la base mínima. Según los últimos datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) esta es la opción preferida por el 86% de los más de tres millones de trabajadores por cuenta propia, lo que al final de una vida laboral entregada, sin apenas vacaciones y casi sin poder enfermar, acaba por perjudicar al cálculo y da lugar a pensiones muy bajas.

LOLI DOLORES AGRA
Loli cuelga el cartel de "Liquidación por jubilación" / EFE

La vicepresidenta de ATA, Celia Ferrero, lamenta el caso de Loli y apunta a la falta de pedagogía dentro del colectivo autónomo sobre cómo funciona el sistema de la Seguridad Social y el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. "Lo más importante es lo que se contribuye, no el tiempo", explica. A su juicio, "las personas que tienen un negocio tienden a cotizar lo mínimo porque no les informan de otras posibilidades". Por este motivo pide que la Administración Pública "se lo ponga fácil al autónomo a la hora de hacer la previsión de su protección social, porque ahora mismo tiene que recurrir a un gestor".

Estuvo mal asesorada... por la Seguridad Social

Desde ATA aseguran que Loli estuvo mal asesorada. Y, por lo que cuenta su hijo, así fue. Él mismo acudió a un asesor de la Seguridad Social en el año 2002. Acababa de fallecer su padre, a la temprana edad de 65 años, y decidió recurrir a la Administración para mejorar en lo posible el porvenir de su madre. Por aquel entonces Loli tenía 62 años, le quedaban apenas tres para jubilarse y pensó que era el momento de empezar a cotizar más. Pero aquel asesor desaconsejó esa opción: "Me dijo que mi madre tendría que vivir más de cien años para recuperar lo aportado", afirma Ricardo. El profesional de la Seguridad Social recomendó a esta autónoma seguir cotizando por la mínima y ahorrar lo que pudiese cada mes. 

Y así fue. Loli siempre ha pagado la cuota mínima, desde que en 1980 decidiese abrir su propio negocio. Antes había trabajado en una empresa del sector en la que le pagaban 150 pesetas al mes, el equivalente a 90 céntimos actuales. Y en un empleo anterior, siendo una niña, cobraba 12 pesetas en negro para llevar algo de dinero a casa. Como resultado le ha quedado una pensión de unos 900 euros que complementa con la pensión de viudedad que percibe por su marido, que trabajó toda la vida en la fábrica de tabaco de A Coruña, hasta que le prejubilaron con 58 años.

En su familia no están preocupados. Entre las dos pensiones Loli se hace con unos 2.000 euros al mes, según revela su hijo. Su pensión de jubilación de algo más de 900 euros es relativamente elevada respecto a la media de los trabajadores por cuenta propia, que apenas alcanza los 761,68 euros, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo. Es más, está muy por encima de los 632,37 euros que perciben de media las mujeres autónomas, penalizadas respecto a los hombres (854,76 euros). Y su pensión de viudedad también supera la media de 712,51 euros.

Loli es consciente. "Me indigna. Siempre había querido viajar, pero con la paga que voy a recibir no me da. Aunque mucho peor está quien no le llega ni para comer o para cubrir las primeras necesidades…", comentó en una entrevista a Cuatro. Por eso, Ricardo insiste: "Mi madre va a quedar bien". Su propio futuro, en cambio, no lo tiene tan claro. Él también es autónomo y cotiza a la Seguridad Social por la base mínima. Dice no tener "ninguna confianza" en el deficitario sistema de las pensiones. En el estado actual, cree que no hay garantías de cobrar una pensión digna en el futuro y asegura que prefiere ahorrar o invertir, por ejemplo, en vivienda, a cotizar más. "Es mejor guardar dinero en un cajón", zanja.

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