Martes, 25.06.2019 - 04:25 h
Un total de 170 incidencias antes del 26-M

Por un puñado de votos... un centenar de municipios 'vendidos' al censo inflado

Los empadronados en Maderuelo y en La Vid de Bureba se han disparado un 45%. En algunos pueblos, dos votos de diferencia decidieron el alcalde.

Urna electoral, elecciones
Por un puñado de votos... un centenar de municipios 'vendidos' al censo inflado. / Ep

La historia se repite cada cuatro años. Centenares de pueblos, normalmente vacíos y con una población que supera de media los 65 años, se llenan a pocos meses de los comicios municipales de nuevos empadronados, mucho más jóvenes que los vecinos habituales y que, generalmente, solo están de paso. Los nuevos censados, que en algunos casos han nacido allí, tendrán en su mano el futuro color del consistorio y decidirán quienes llevarán las riendas del ayuntamiento durante toda una legislatura.

El fenómeno no pasa desapercibido para la Oficina del Censo Electoral, dependiente del Instituto Nacional de Estadística (INE), que de forma periódica pone bajo lupa a los pueblos de hasta 2.000 electores que considera que han aumentado su censo de manera significativa y no justificada. Su última comunicación, del día 2 de abril y que eliminó el pasado jueves 16 por la convocatoria de las elecciones, registraba 170 incidencias que afectaban a 130 entidades locales, la mayoría en la España vacía y en las provincias de Burgos, León, Cantabria y Guadalajara.

Así, el último listado, al que ha podido acceder La Información, deja en evidencia al municipio burgalés de Huérmeces, donde cuatro entidades locales menores que se engloban en él han aumentado exponencialmente su población y han hecho saltar las alarmas. En las elecciones municipales de 2015, apenas 17 votos decantaron en Huérmeces la balanza hacia el PSOE, la formación que gobierna la localidad con tres de los cinco concejales. El municipio tenía en 2018 apenas 134 electores y en el mes de marzo -en el que se cierra el censo electoral-, ya eran 165, más que suficientes para cambiar los destinos de la localidad.

En Piérnigas, también en Burgos, apenas 4 votos permiten al Partido Popular gobernar en un municipio que a finales de 2018 tenía 36 inscritos en el censo electoral y a día de hoy tiene 13 más, que además pueden condicionar un gobierno municipal en el que la segunda fuerza política es el Partido Castellano-Tierra Comunera. En estos pueblos, quien tome las riendas del municipio posiblemente no cobrará sueldo y se enfrentará a pequeños problemas, pero cada concejal cuenta, sobre todo para definir quién se hará con las atractivas diputaciones provinciales.

En la Vid de Bureba (Burgos) los censados han aumentado más de 45% desde septiembre de 2018, pasando de 22 a 32. En 2015, el Partido Castellano-Tierra Comunera arrebató la alcaldía al Partido Popular en los comicios locales por solo tres votos, una situación similar a que se produjo en Maderuelo. En este municipio segoviano, solo ocho votos separaron al Partido Popular del PSOE, la segunda fuerza. Su censo electoral, que publica el INE, ha pasado de 110 personas a 161 en apenas tres meses, un 46%.

Pero no solo los pequeños municipios con menos de un centenar de censados están en el punto de mira. La localidad toledana de Hormigos también aparece en lista negra de Oficina del Censo porque en octubre de 2018 apenas tenía 539 censados y seis meses después ya son 571. Allí, en 2015, apenas 31 votos dieron el bastón de mando al Partido Popular, que obtuvo 239 votos frente a los 208 de los socialistas. En esta localidad, a solo 90 kilómetros de Madrid y a 50 de Toledo, los picos en el censo han podido venir de las grandes urbanizaciones, que empezaron siendo residencias de fines de semana y en la actualidad tienen un gran número de personas empadronadas en el municipio.

La despoblada provincia de Burgos encabeza el número de incidencias, con más de 84, que afectan a un total de 50 municipios que el próximo 26 de mayo elegirán alcalde. Son tan pocos los habitantes de estas localidades que el desembarco de parte de la familia que vive en una gran ciudad para poder votar en el pueblo pueden decantar la balanza. Muchos de estos municipios han respondido a Oficina del Censo Electoral para intentar justificar de alguna forma las nuevas altas, pero hasta 13, algunos de un tamaño importante, han decidido guardar silencio ante los requerimientos oficiales.

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