Miércoles, 26.06.2019 - 14:44 h
Los cierres de minas no alteran el escenario político

El PSOE gana en las cuencas mineras y el PP resiste en municipios nucleares

Los ayuntamientos relacionados con la actividad nuclear han recibido 500 millones de ayudas en los últimos 25 años.

IU apuesta por mantener la movilización, tras el acuerdo de la minería, para garantizar viabilidad más allá del 2018
IEl Gobierno aprobó  ayudas para la minería del carbón, que está abocada al cierre.

Las cuencas mineras siguen siendo un bastión socialista. Los municipios más vinculados a la minería del carbón en Asturias, León, Palencia y Teruel han votado mayoritariamente al PSOE. El PP ha aguantado mejor en ayuntamientos relacionados con la actividad nuclear. En Almonacid de Zorita (Guadalajara), Retortillo (Salamanca), Villar de Cañas (Cuenca) y el Valle de Tobalina (Burgos), la formación que dirige Pablo Casado ha mantenido el tipo frente a la subida del voto socialista.

En general, las zonas en las que se ubican las centrales nucleares en operación (Extremadura, Cataluña y Valencia) o que cuentan con actividades relacionadas con el negocio nuclear, como la mina de Berkeley en Salamanca, no han castigado especialmente al PSOE. Ya sucedió en las elecciones generales. Los planes de cierre del parque nuclear, hasta el año 2035, no han alterado sustancialmente el sentido del voto.

Los cierres de minas de carbón y de centrales térmicas tampoco han variado el voto tradicional. En León, municipios Villablino, Fabero, La Robla o Bembibre han votado en clave socialista. Lo mismo ha sucedido en Andorra (Teruel), Carreño (Asturias), Lena (Asturias) o Laviana (Asturias). Los buenos resultados del PP en alguna localidad minera como Páramo del Sil (León), donde se ubica la central de Anllares, son una excepción.

Los planes de cierre anunciados en las centrales nucleares no han tenido demasido impacto electoral a pesar de las protestas de los ayuntamientos agrupados en la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC). En realidad, el apagón nuclear que se ha anunciado no supondrá el fin inmediato de las subvenciones -cobran por aceptar los residuos en sus proximidades y los residuos seguirán ahí durante tiempo-, pero sí exigirá un examen de los conceptos y los resultados obtenidos. En los últimos 25 años los municipios situados en torno a las centrales han recibido más de 500 millones, impuestos al margen, según datos de AMAC.

El Plan de Energía y Clima que el Ministerio de Transición Ecológica aprobado por el Gobierno Sánchez contempla un cierre escalonado de las instalaciones hasta el año 2035. Todas las centrales cumplen los 40 años entre 2023 y 2028, lo que quiere decir que algunas de ellas superarán esa edad en el momento del cierre. El acuerdo pactado con muchas dificultades entre las compañías eléctricas y la empresa pública Enresa prevé que el cierre comience en 2027, con Almaraz I (Extremadura). Terminará en septiembre de 2035, con la clausura de Trillo.

El nuevo Ejecutivo tendrá que decidir qué sucede con el almacén temporal centralizado (ATC) de Villar Cañas, hoy paralizado, y si mantiene la idea de frenar el proyecto de la compañía minera australiana Berkeley en Salamanca. En todo el proceso será crucial el papel del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) recién renovado.

Sólo en el proyecto paralizado del almacén nuclear de Cuenca el CSN ha empleado 49.000 horas de sus técnicos. Tras cinco años, el ATC de Cuenca, paralizado, sólo cuenta con un informe favorable de emplazamiento del Consejo-son necesarios tres- y carece de declaración de impacto ambiental. La sociedad pública encargada de gestionar los residuos nucleares, Enresa, sí concreta en sus informes lo que ha costado hasta ahora el proyecto fallido. Desde el año 2012, Enresa ha pagado o comprometido 42,8 millones de euros.

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