Sábado, 07.12.2019 - 02:34 h
Los comercios ya no bajan la persiana

¿Puede el turismo internacional salvar al comercio minorista en el mes de agosto?

Después de una de las peores primaveras que se recuerdan en cuanto a ventas, el pequeño comercio abre los brazos a los turistas.

Turistas en un mercado artesano en Formentera
Turistas en un mercado artesano en Formentera / CONSELL DE FORMENTERA - Archivo

Agosto es el mes de las vacaciones en España. La mayoría guarda sus días de descanso para esa fecha, en la que suben especialmente los termómetros, y se escapa a la costa, a la montaña o al extranjero. El objetivo es alejarse lo máximo posible del lugar donde se vive el resto del año. Así, en este éxodo las oficinas cierran, hay menos servicios públicos disponibles y los comercios...ya no bajan la persiana, porque al igual que nos sucede a nosotros, les ocurre a los millones de visitantes extranjeros que llegan a España cada año.

Nuestro país ya es la segunda potencia turística mundial. El pasado año rompió el récord de visitas internacionales con 82 millones de turistas, por encima de los Estados Unidos. Este año, entre enero y junio fueron 37 millones los extranjeros que llegaron a España, un 1,8% más que en 2017, según la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur) elaborada por el INE. Y aunque la recuperación de destinos como Túnez o Egipto puede hacer que este año no se logre un crecimiento como el pasado, es innegable que el turismo es la piedra angular de la economía económica, pues supone cerca del 15% del Producto Interior Bruto (PIB), es decir, 172.900 millones de euros.

Por ello, los veranos en España ya no son lo mismo desde que numerosos países pusieron sus ojos en nuestras playas, ciudades y naturaleza, pues la llegada de turistas foráneos ha permitido a muchos sectores recobrarse tras la crisis y aprovechar su visita para 'hacer el agosto', y nunca mejor dicho. Porque más allá de la hostelería, hay un colectivo que puede encontrar en el turismo su 'salvavidas' para este año.

Hablamos del comercio minorista, que este año está especialmente tocado después de acumular una caída de las ventas del 2% en el acumulado del año. Si bien es el comercio de proximidad o el unilocalizado el que más está sufriendo esta sangría, según la Confederación Española de Comercio (CEC). Solo en marzo este tipo de comercio más pequeño vio descender sus ventas un 2,5% frente al crecimiento que siguen acumulando las grandes cadenas. 

De ahí que este año las rebajas se adelantaran prácticamente a principios de junio, pues la primavera invernal que tuvimos no hizo más que ahondar en la depresión del pequeño comercio, que ha se ha visto desplazado por las grandes superficies en los últimos años. Además, la liberalización del comercio ha supuesto un duro golpe para ellos, que no pueden competir con los 'grandes' en cuestiones de precios y no pueden hacer las agresivas promociones constantes que estos hacen, ya que sus márgenes son notablemente menores.

Sin vacaciones, pero con ventas

En este contexto, la llegada de los turistas extranjeros es vista como agua de mayo para el sector que, contra todo pronóstico, mejora sensiblemente en verano. Lo prueban las cifras de los años pasados, en los que agosto supuso una subida de las ventas de cerca del 2% en 2017 y de más del 5% en 2016, según reveló Índice General de Comercio Minorista (ICM) del INE. Ya en junio se pudo notar una leve mejora del 0,4% respecto a mayo gracias a la llegada del buen tiempo (aunque las tiendas unilocalizadas seguían cayendo un 0,3%), según el mismo indicador. 

Por ello, muchos pequeños comerciantes sacrifican sus vacaciones de agosto para poder recuperar parte de lo perdido durante el año, sobre todo en las zonas de costa, donde se pueden ver las tiendas abiertas hasta altas horas de la noche. Porque el turista extranjero no viene a España para comprar en las grandes superficies que también tiene en sus países, sino que hace acopio de sus recuerdos veraniegos y souvenirs en comercios locales y desconocidos. Además, también se provee de productos típicos de alimentación, como aceite, jamón ibérico o queso, algo que beneficia a productores locales y a las pequeñas cadenas de supermercados, que por una vez en el año quitan el protagonismo a los principales grupos.

De este modo, el turismo internacional no solo se antoja como la solución a bares, restaurantes, hoteles o campings. También para las tiendecitas pequeñas que durante el resto del año ven cómo los consumidores apenas reparan en ellos ante las agresivas campañas de descuentos y publicidad de las grande superficies. Esas que ahora, precisamente, están más vacías que en el resto del año una vez que las rebajas ya han prácticamente acabado. 

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