Lunes, 21.10.2019 - 12:54 h
Arranca la negociación tras el 26-M

Sánchez se inclina por un Gobierno 'a la portuguesa' y sin Podemos tras el 26-M

Ferraz enfría las exigencias de Iglesias después de perder 69 diputados autonómicos y apuesta por un Ejecutivo monocolor con apoyos puntuales.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el Congreso.
Sánchez se inclina por un Gobierno 'a la portuguesa' y sin Podemos tras el 26-M / EFE

El PSOE ya diseña la investidura de Pedro Sánchez y la posterior formación de Gobierno. Es el siguiente hito importante de un presidente en funciones que ya ha tenido tiempo para analizar con lupa junto a su núcleo duro de asesores los resultados del 26-M y los pactos electorales. La primera conclusión es clara. Según explica un dirigente autorizado de Ferraz a La Información: "Las alianzas nos favorecen" de cara a la negociación que se va a abrir de forma inminente con Unidas Podemos. 

Sánchez busca conformar un Ejecutivo 'a la portuguesa', según las fuentes de su equipo consultadas. Es decir, un consejo de ministros monocolor, conformado exclusivamente por socialistas y dando entrada a independientes de reconocida trayectoria progresista. Un Gobierno, en definitiva, en minoría, apoyado por los 123 diputados del PSOE y con apoyos del bloque de izquierdas para sacar adelante en el Congreso determinadas medidas, incluidos los Presupuestos.

Es lo que en Moncloa llaman la "geometría variable", la misma que han aplicado en los diez meses posteriores a la moción de censura y que les permitió sacar adelante todos sus 'viernes sociales'. "Podemos sigue siendo el socio preferente, pero no excluiremos a nadie", dijo ayer el número dos del partido, José Luis Ábalos.

Los números dan de sobra a los socialistas para modificar determinadas leyes heredadas del PP y ahora todas las miradas se dirigen hacia dos: la de Presupuestos, que servirá a Sánchez para pasar de la literatura a los hechos, y la reforma laboral. En el caso de esta última, en ambientes empresariales se respiraba en las últimas horas cierta tranquilidad después de comprobar que Podemos no debería poder poner encima de la mesa una reforma 'hard' como la que contemplaba en su programa electoral. Los cambios, por tanto, no deberían ser tan radicales.

Sánchez mira a António Costa

Sánchez mira a Portugal pero, sin embargo, existen algunas diferencias entre ambos líderes socialistas. António Costa no ganó las elecciones, pero una alianza con los comunistas y el Bloque de Izquierdas le llevó al Palacio de São Bento de Lisboa. Desde 2015 gobierna en minoría con apoyos puntuales con los partidos de izquierdas. Esta es la alianza que quiere repetir Sánchez en España, con la peculiaridad de que él ha ganado con comodidad las elecciones del pasado 28 de abril.

En el PSOE consideran que los resultados del 26 de mayo les favorecen de cara a esa negociación de tú a tú con Podemos. Creen que los morados han perdido cromos para poder intercambiar en los contactos y que ahora no pueden poner líneas rojas a unos socialistas que les han barrido, tanto en las generales como en las autonómicas y municipales. El "que se olviden" de entrar en el Gobierno se escucha ahora con más fuerza en Ferraz. "Debemos entender la decisión de los ciudadanos, ser humildes, realistas y saber dónde nos han puesto los ciudadanos", proclamó Ábalos.

Ferraz canta "victoria total", salvo en Madrid

Los pactos postelectorales, en efecto, favorecen a los socialistas. La primera reacción de este lunes fue la de cantar "victoria total" en toda España, salvo en Madrid. Sánchez y su equipo dan por perdido el Ayuntamiento de la capital y el Gobierno autonómico. En el PSOE sí que hacen cierta autocrítica por el escaso éxito que han tenido sus dos candidatos en Madrid: Ángel Gabilondo ha ganado pero no ha sumado ningún escaño más y Pepu Hernández ha perdido un concejal. La 'marcha Sánchez' no ha sumado pese a que se volcó en la campaña en la región.

Pero en el resto de territorios importantes ha conseguido quitarse en medio a Podemos y la gobernabilidad no dependerá, en la mayoría de hemiciclos, de los morados. Es el caso de Castilla-La Mancha o Extremadura. En otras comunidades, como Castilla y León, Murcia o Aragón el batacazo de Podemos va a hacer posible un Gobierno del PP apoyado por PP y Vox. ¿Qué puede exigir, entonces, Pablo Iglesias a Pedro Sánchez? En Ferraz creen que poco después de haber perdido 69 diputados autonómicos y otros 12 en el Congreso. De 106 pasa a 37. Solo serán decisivos en Asturias, Baleares y La Rioja para llevar a los socialistas a la presidencia.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el candidato socialista a las elecciones europeas, Josep Borrell
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y Josep Borrell / EFE

En Podemos, por su parte, han moderado su mensaje tras lo ocurrido este domingo en las urnas. Si horas antes de la cita con las urnas Iglesias afirmaba que formar parte del consejo de ministros de Sánchez era algo de "sentido común", este lunes el secretario general de Podemos se ha limitado a reclamar un "bloque de gobernabilidad progresista". No obstante, habrá una consulta a los inscritos para decidir cómo quieren que sean esos pactos. Hay que recordar que en el proceso consultivo de 2016 los militantes de Podemos rechazaron en un 88% incorporarse a un pacto entre Sánchez y Rivera y el 91% pidió un Gobierno de coalición con los socialistas.

Sánchez camina, en definitiva, hacia un Gobierno en solitario, pero, de momento, ha enfriado las negociaciones hasta el miércoles. Ayer lunes se reunió la Ejecutiva federal en Ferraz, pero sin el jefe de filaes que viajó a París para reunirse con Macron. El martes estará en Bruselas, para un cara a cara con Merkel previo a la cena informal con los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Los socialistas acarician mayores cuotas de poder a nivel comunitario y Sánchez también quiere librar esta batalla.

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