Martes, 24.04.2018 - 07:00 h
Publica su panfleto 'Contra el separatismo'

Savater: "¿Que a mí me llaman facha? En esta vida hay mucho imbécil y tonto"

El filósofo arremete contra un independentismo al que ve antidemocrático, retrógrado, antisocial, dañino para la economía y desestabilizador.

Fernando Savater: "Son los estados de derecho los que crean a los ciudadanos, no los pueblos"
Fernando Savater: "Son los estados de derecho los que crean a los ciudadanos, no los pueblos".

"¿Que me llaman facha? En esta vida hay mucho imbécil y mucho tonto. No me preocupa, me han pasado cosas peores en la vida. Y siempre hay aprovechados que nunca han hecho nada que suelen ser propensos a criticar a los demás". Fernando Savater no se esconde y en su panfleto Contra el separatismo (editorial Ariel) deja sus posturas más que claras. Acostumbrado a jugarse la vida en el País Vasco en defensa de la libertad, los insultos no le dan miedo. Tampoco en su día se lo dieron las pistolas. Sí le duele remover la memoria y darse cuenta de que la lucha por los derechos, la igualdad y la ciudadanía siguen necesitando que alce la voz.

"Este panfleto (líbelo difamatorio. Opúsculo de carácter agresivo, según la RAE) es claramente una reacción ante la situación en Cataluña porque, después de lo que arriesgamos algunos en el País Vasco, esta situación nos hace revivir con dolor los peores recuerdos de esa época. Porque en el País Vasco están a la espera de lo que pase en Cataluña. A los que hemos luchado nos duele que vuelvan a salir hechos así. La amenaza, el regreso al carlismo siempre está ahí". 

Por eso escribe, convirtiendo cada página de su nueva obra en un Basta Ya!, porque su reacción ante tanta falsedad es escribir "esto es mentira, porque lo que no podemos hacer es quedarnos callados". Lo dice con toda la serenidad de la que es capaz un intelectual 'honoris causa' por  las mejores universidades españolas, donde ha impartido filosofía durante más de 30 años, un hombre con más de 50 obras a sus espaldas y galardonado con el Orden del Mérito Constitucional, la Gran Cruz del Águila Azteca o el Chevalier des Arts et Lettres de Francia... Ni le debe nada a nadie ni teme a nadie.

Savater usa la escritura y la palabra como estilete ante un independentismo y unos medios de comunicación que han pervertido el lenguaje, por ignorancia o maldad. "Mentiras que se repiten como que Rajoy es una fábrica de independentistas, o que el movimiento del 1-O fue pacífico, o que votar es democracia... y los medios de comunicación, los más prestigiosos en el extranjero, han comprado las mentiras".

Contra los equidistantes que se lavan las manos

Critica también a los equidistantes, a los que define en su obra como cínicos si no creen lo que dicen o directamente imbéciles si lo piensan. Esos que viven en el postureo estético, que detestan banderas y patrias y a los que compara con abstemios que usan el agua para lavarse las manos y no mancharse. Por eso aplaude el mensaje del Rey, que no mencionó ni una vez la palabra diálogo, en lo que califica como el más digno momento de la Monarquía desde la Guerra Civil.

"Aquí hace falta tomar partido, postura, aquí no hay dos fuerzas enfrentadas, no hay dos bandos comparables. No lo oigo eso cuando hablamos de 'La Manada', comparar las dos partes como si fueran iguales, porque está claro y es obvio que no son lo mismo. Aquí hay que estar con la ley, con la libertad y la verdad".

Savater desmiente que no haya habido diálogo. "No se ha hecho otra cosa desde la Diada de 2012 hasta el 1-O, pero claro, si lo que usted quiere es que yo le de la razón sin que la tenga, pues no", explica. Por eso ataca a esos intelectuales "cobardes", de los que él creía que se escondían en el País Vasco por miedo físico, pero que ahora lo hacen por no dejar de gustar a su público, del que piensan que es de izquierdas. Sí, porque el pensador considera "que en España se puede ser más o menos de izquierdas, pero nunca de derechas. Incluso la gente de derechas no puede parecer de derechas".

La democracia no se invoca contra el Estado de Derecho

Más le duele aún que se invoque el término democracia para asaltar el Estado de Derecho y de ciudadanía de los demás. Como relata en su libro, dan vivas a la democracia, unos porque son ignorantes y les han lavado el poco cerebro que Dios les dio, y otros porque para ellos la democracia es pura filfa y solo piensa en 'lo mío, palante".

El filósofo deja claro que la gente que se salió a la calle el 1-O eran no violentos, pero no pacíficos, porque estos no se movilizan para tener un simulacro democrático prohibido que desafía las leyes fundamentales del país y agrede los derechos de sus conciudadanos. La gente pacífica, explica en su panfleto, no desobedece a jueces y policía, ni usa a niños y ancianos como escudos.

El escritor deja claro lo que le inspira el independentismo, que no el nacionalismo. Lo califica de antidemocrático, retrógrado, antisocial, dañino para la economía, desestabilizador, un concepto que solo crea amargura y frustración, porque "nos anima a ser la peor versión de nosotros mismos, y después nos dice que somos los mejores".

Tampoco tiene piedad con Podemos, calificado en su libro como pseudo izquierda populista. "Para mí es tan malo el fascismo como el comunismo. Se puede tener un pensamiento progresista fuera del comunismo. Dice el refrán que dime con quién andas... pues Podemos admira a Cuba y Venezuela, si esos son sus modelos...". Y ahí lo deja.

Savater lanza el grito de ¡Es la ciudadanía, estúpido! y promete seguir alzando la voz. "Tal vez hubiera sido bueno tener una asignatura de Educación para la Ciudadanía. Después de tantos años de dictadura nos hace falta. Porque comportarse como ciudadano no se improvisa y en otros países se lo toman en serio". No tiene muchas esperanzas, tampoco, en la reforma constitucional. "Debería reformarse para eliminar los derechos históricos. reafirmar el papel de la lengua española, preservar una educación común", expone, pero no cree que ningún político se atreva a hacerlo.

Recuerda el filósofo en su libro a una luchadura (a todas luces su mujer), que en los momentos más duros de su vida le lanzó una frase "¡Mira, Hospitalet, de ahí soy yo...". La misma mujer que había nacido en Canarias y vivido con él en San Sebastián había elegido su patria, aquella donde vivió su infancia y adolescencia. "Una mujer íntegra y valiente que no se resignaba a vivir sin libertades. Nadie la echará nunca de allí, ni a ella ni a los que son como ella, mientras yo pueda seguir luchando", defiende Savater. 

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